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SÁBADO- 10- 1- 87 TRIBUNA ABIERTA ABC, pág. 35 liciosamente y jugando con la emoción del lector ha rotulado el capítulo de modo misterioso: Donde se cuenta lo que en él se verá. El capítulo es corto, y en él vemos a un loco con los ojos tapiados de esperanza, y a un cuerdo con los ojos anochecidos por el miedo, que van a efectuar la visita imposible. Cuando andamos a ciegas la esperanza sustituye a la luna. He aquí a un cuerdo y a un loco que cambian sus papeles, apoyándose mutuamente para no tropezar, pero ¿quién lleva a quién? No lo sabemos. El logro de la escena estriba en que a pesar de ser inverosímil nos parece real, y por ello más nos asombra que nos extraña. ¿Cómo puede afirmar don Quijote que está buscando a Dulcinea? Es preciso arrostrar la verdad. Anda perdido por el pueblo, pero la fe le lleva y juzga realizado lo imposible cuando descubre su equivocación al advertir que la sombra de la torre entrevista no era, naturalmente, la del palacio de Dulcinea. Con la iglesia hemos dado, Sancho Y allí, junto a la torre habéis vuelto a sentiros inquietos, despeados, entumecidos. Ya es inútil andar. Ya es inútil hablar. Ni Sancho sabe lo que teme, ni don Quijote sabe lo que quiere. Pero uno y otro se necesitan para justificarse. Sancho se apoya sin saberlo en la conducta de don Quijote, y don Quijote se apoya sin saberlo y desesperadamente en la actitud de Sancho. Sólo se puede prolongar situación tan inverosímil porque uno y otro no pueden explicarse sin destruirse mutuamente. El peligro los une. A causa de ello, Sancho intenta de nuevo disculparse comprometiendo a su señor: Yo me reportaré, ¿pero con qué paciencia podré llevar que quiera vuestra merced que de una sola vez que vi la casa de nuestra ama la haya de saber siempre, no hallándola vuestra merced que la debe haber visto millares de veces? Como verán nuestros lectores, sus palabras son una trampa, uña propuesta de complicidad, pues Sancho quiere que su señor le ayude a llevar adelante su mentira, pero también son una tentación, pues le confirman a don Quijote la visita de marras y, por tanto, la existencia de Dulcinea. Este es e! nudo de la cuestión, el nudo que en adelante va a vincular indisolublemente a ambos protagonistas. A partir de este instante en la conciencia de culpabilidad de Sancho va a encontrar su precaria confirmación la esperanza imposible del caballero. Al llegar a este punto la escena toma un aire imprevisto, pues don Quijote cae en el lazo que Sancho le ha tendido. Pudo muy bien justificar su desorientación diciendo, por ejemplo, que sus visitas no habían sido domésticas, sino públicas, en día feriado y con sol en la plaza. Pero no intenta hacerlo y ésta es su sorprendente contestación: Tú me harás, Sancho, desesperar, ven acá hereje, ¿no te he dicho mil veces que en todos los días de mi vida no he visto a la sin par Dulcinea, ni jamás atravesé los umbrales de su palacio, y que sólo estoy enamorado de oídas y de la gran fama que tiene de hermosa y discreta? Así se habla. Ya era hora de arrostrar la verdad. Pero si esto es así, y no has necesitado verla para adorarla, ¿qué es lo que andas buscando en el Toboso? A lo mejor tú mismo no lo sabes. Tal vez sólo deseas que Sancho c L E R V A N T E S ma- LA AVENTURA DEL ENGAÑO BUSCADO ñor don Quijote. ¿A qué viene esta nueva actitud. de hacer entrar el diálogo en un terreno tan peligroso? ¿Es Por Luis ROSALES posible que; el detalle sea tu lazarillo para inventar a Dulcinea. El realista- Dulcinea aechando trigo- que ayer caso es que la imprevista contestación de considerabas incompatible con su decoro, lo utilices ahora como argumento persuasivo? don Quijote le desató la lengua a Sancho. La situación psicológica en que se encuentran Leemos y releemos tus palabras y no salimos los interlocutores vuelve a cambiar. Siempre de nuestro asombro. Porque tú puedes equique dialogamos, el extremismo de la actitud vocarte, es más, debes equivocarte para ser quien eres, pero tienes que ser ajena en cierto modo nos irrita, veraz. Y, sin embargo, afirmas en cierto modo nos libera de algo en lo que no crees. Tal vez obligaciones, y en cierto modo tu fe ha desfallecido y necesitas nos hace irresponsables, por lo lazarillo para sostenerla. Tal vez cual piensa Sancho que ha lleempiezas a dudar de la existengado la hora de saltar la barrera. cia de Dulcinea. Tal vez pretenUrde una nueva tentación. Estas des convertir tu esperanza en son sus resolutas, terminantes y palabras. Y finalmente, tal vez lacónicas palabras: Ahora lo no tienes conciencia plena de oigo- respondió Sancho- y que obligas a Sancho a mentir. digo que pues vuesa merced no Pero lo haces, le induces a que la ha visto, ni yo tampoco. Al mienta. Diríase, y es cierto, que ¡legar a este punto la mentira en esta escena inverosímil, irónihace crisis. Las palabras de ca y de- un acierto humano casi Sancho son verdaderas, puesto estremecedor, lo que busca deque nunca ha visto a Dulcinea. sesperada y tercamente don Sin embargo, al apoyarse en la Luis Rosales Quijote es que le engañe Sanverdad tampoco nos declara su de la Real Academia cho. Para ello ha entrado de nointención. ¿Quiere jugar a cara Española che en el Toboso y le aprieta, le descubierta o quiere dar el juego por terminado? No lo sabemos, pues su res- cerca, le fuerza. Sí, es cierto. Ya estamos puesta es demasiado cervantina. Parece cla- viendo a don Quijote convertido en un símbora y es enigmática. Parece responder y se re- lo alucinante y doloroso de la existencia huduce a plantear una nueva pregunta. Sancho mana. Esta es la escena del engaño buscautiliza la verdad como una sonda para decla- do, del engaño querido. En ella se nos revela rar que el negocio de Dulcinea no es cosa la verdadera clave del quijotismo, y en ella suya, sino de don Quijote, y que por consi- dan comienzo las andantes caballerías de guiente toca a su amo elegir el terreno donde Sancho para ayudar a su señor. ha de plantearse la cuestión. Quiere jugar sobre seguro y condiciona su actitud a la de su Podríamos comentar todos los episodios de señor. Mas su respuesta no satisface a don Quijote. Cada cual va a lo suyo, y para él no la segunda parte y llegaríamos al mismo reha terminado el juego. Desea influir en la ac- sultado. El argumento cambia de orientación. titud de Sancho, ya que para ganar la última Las aventuras hazañosas del acometimiento baza necesita contar con su complicidad. Y lanza en ristre se han convertido en aventupara ello plantea de nuevo la cuestión recor- ras vacías que tienen más ingenio que dradándole a Sancho lo que Sancho quisiera ol- matismo. Antes las aventuras interesaban por vidar: Eso no puede ser, que por lo menos sí mismas. Eran originales y temerarias. Ahoya me has dicho tú que la viste aechando tri- ra, en cambio, la atención del lector se va a go cuando me trujiste la respuesta de la carta orientar hacia la búsqueda de un nuevo tipo que le envié. Y bien, hablemos claro, mi se- de valores. Si en la primera parte Cervantes sólo atiende a la temeridad de las hazañas y a la conducta de sus protagonistas, en la segunda parte da por supuesta su conducta, y atiende a la revelación de su carácter. Es decir, de la acción exterior se desplaza el acento a la acción interior; del valor sociológico, al valor psicológico. El heroísmo de don Quijote cambia de signo, y la actitud del protagonista hace cambiar a la novela de orientación. Para aclarar la importancia del cambio nos detuvimos comentando la entrada en el Toboso. Era preciso hacerlo, pues lo sencillo es lo SERVAUTO profundo y nos interesaba subrayar la exconcesionario oficial traordinaria profundidad de la escena del enALBERTO AGUILERA, 15 tel. 2 41 93 42 gaño buscado. Esta escena constituye una DGALILEO, 23 tel. 4 4588 00 absoluta novedad. Nada se le parece en el- -C servicio técnico Quijote de 1605. Es meramente psicológica y en ella entramos por vez primera en la interioridad de los protagonistas. Pero, además, EMPRESA IMPORTADORA en esta escena se centra la segunda parte. DE MATERIAL ELÉCTRICO NECESITA De ella va a depender la nueva relación de don Quijote y Sancho, de ella va a depender la nueva interpretación del carácter de don- PARA TODA ESPAÑA Quijote y de ella, finalmente, depende por Excribir enviando curriculum a: IMPORTCENTER, S. A. Avenida Menéndez y Pelayo, 27 completo el hilo argumental. 28009 Madrid GERENTE DE VENTAS A la atención señorita Rosi Hernández