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SÁBADO 10- 1- 87- TRIBUNA ABIERTA ABC, pág. 23 quiera lleve a desfigurarla; pero esto no conduce a nada más que al error: a la falsificación del pasado corresponde la casi segura H ACE un par de meses, en un artículo dominado por la preocupación, escribí, casi de pasada y espontáneamente, unas líneas que después me han hecho reflexionar. Decía entonces: Si se miden las cosas con serenidad y sin perder el sentido de las proporciones, se encuentra que la vida en España es mejor que en la mayor parte del mundo, más grata y placentera; en algunos aspectos, que afectan a la vida privada, especialmente a la vida cotidiana, su puesto es muy alto. Se podría decir que los años en España dejan bastante que desear y son inferiores a los de otras naciones; pero los días españoles se cuentan entre los más deseables. Lo primero que se me ocurrió al releer estas palabras fus que podrían aplicarse también a muchos países de la América hispánica- n o a todos, ciertamente, porque en algunos los días se han deteriorado de manera gravísima, sin que por ello los años hayan mejorado, por supuesto- y esto explicaría que la imagen pública de ellos, la que difunden tos medios de comunicación, que suelen ser ciegos y sordos para la realidad inmediata, tenga tintas tan oscuras, desmentidas cuando se hace la experiencia de la vida cotidiana, es decir, la de todos los días. Y esta consideración me llevó a pensar que sin duda en este hecho se revela algún profundo rasgo de lo hispánico, ya que lo encontramos en los dos hemisferios, en países cuyas diferencias son enormes, con estructuras, configuraciones y derroteros muy diversos. Y habría que preguntarse, en los casos en que el carácter placentero y deseable de los días se ha desvanecido- como en las épocas en que esto ha sucedido en otros, y entre ellos en España- si no será, aparte y más allá de las adversidades, que se ha ejercido sobre ellos una presión, una retorsión que ha ido contra su condición profunda, contra su verdadera instalación vital, que los ha hecho, en suma, dejar en suspenso lo que son. Esto permitiría tener una idea más honda y adecuada que las usuales de los peligros que amenazan o dominan a los diversos pueblos, del grado de adulteración o falsificación que llevan consigo las distintas tendencias o propuestas. Pero ¿por qué sucede que los días puedan ser mejores- o peores- que los años? ¿Qué sentido tiene que la cualidad afecte a la cantidad, es decir, a la articulación temporal de la vida? Creo que no se entiende bien si no se tiene en cuenta que la vida humana es una instalación que al mismo tiempo es vectorial, proyectiva. Haca treinta años que caí en la cuenta de lo que me sigue pareciendo la diferencia más profunda entre los Estados Unidos y España. Ei español proyecta a distancias extremas: para toda la vida o para esta tarde; el americano- s e entiende el norteamericano- a distancias medias: no se compromete para el conjunto de la vida o grandes porciones de eila, pero necesita tenerla programada para bastante tiempo, y si no se siente inseguro e inquieto; pero la proyección inmediata le es ajena, reclama bastantes días para concertar un almuerzo, una visita, un viaje. Claro que las distancias medias son las de la cooperación y la continuidad, las que hacen más probable la eficacia y la coheren- AÑOS Y DÍAS Por Julián MARÍAS cia; la proyección inmediata, para ahora mismo, le da sabor a la vida, corresponde a los deseos, que suelen ser vivos, espontáneos, imperiosos. El español pretende hacer- y muchas veces hace- aquello de que tiene gana; esto lo convierte, yr precisamente cuando se trata de vida colectiva, en hacer lo que le da la gana -que es la corrupción, por aplicación inadecuada, de una actitud que originariamente es la salud misma- Los hombres que tienen ese sentido de la inmediatez, de la improvisación, que hacen coincidir con frecuencia sus deseos con su realización, extraen a la vida un jugo que para otros es desconocido, y que cuando lo adivinan les suele parecer un poco indecente. De ahí que los días tengan intensidad, atractivo, sorpresa, prometan Julián algo y acaso lo cumplan. del futuro. Los días son el gran patrimonio de los españoles, de los hispánicos en general, de algunos otros pueblos que poseen ciertos rasgos comunes. Porque la vida se compone de días, las unidades elementales, las más verdaderas. Claro está que esos días deberían articularse en unidades mayores, digamos en años, también con argumento, con estabildad programática, con sabor. Esto es lo que tantas veces nos falta, lo que justifica la quejumbre con que solemos mirar nuestro pasado y anticipar nuestro porvenir. Pero es fundamental que no perdamos ios días, que no dejemos que nos arrebaten su atractivo, su menuda promesa, su delicia cotidiana. La condición capital es la espont- aneidad. Por eso, en Marías cuanto se introduce la planificade la Real Academia ción, el intervencionismo, la obEspañola Por otra parte, la proyección a servación, la vigilancia, la manilarguísimo plazo, en principio pulación, los días se marchitan. hasta el fin de ¡a vida y acaso ¿A cambio de qué? Se promete la organizahasta la otra, da una última solidez, una estabilidad básica que permite afrontar la insegu- ción, la previsión, la seguridad; pero si los ridad, las tormentas, las desdichas. Fue para días se vacían, será la seguridad de lo peor. Cuando todo está previsto, se deja de imagimí una experiencia reveladora ver que durante los atroces años de la guerra civil, y los nar, de proyectar, de desear. Se trata, en principio, de que no pase nada malo, pero el muy penosos que la siguieron, fueron rarísiresultado es que no pasa nada, y eso es lo mos los españoles que se derrumbaron, que se desquiciaron, que perdieron el equilibrio; peor. La vida pierde sabor, y a la larga también argumento, invención, capacidad creadopor eso fueron muy escasos los suicidios, tan ra. El aterrador descenso que se ha experifrecuentes en época de calamidad en otras mentado en el último cuarto de siglo, ¿no copartes. Y lo que es más: en medio de la guerresponde al fabuloso incremento de la rra, entre bombardeos, cañoneos, persecuciones, cárceles, hambre, había horas y hasta planificación, la seguridad, el intervencionismo- brutal o apacible- en la mayor parte días enteros animosos, ilusionados, felices; y lo mismo, más fácilmente, en el duro tiempo del mundo? que siguió a la guerra. No son muchos los Y ocurre que cuando los días se esterilique tienen la claridad y el valor de reconocerzan, se vuelven monótonos y grises, dejan de lo así; es probable que el afán de presentar ser incitantes, esos mismos caracteres se. como simplemente infernal una época cualtrasladan a los años. En los países en que el fenómeno tiene su mayor fuerza, ha desaparecido el argumento de la vida colectiva, pasan años y años, decenios, acaso muchos decenios, sin innovación, sin creación; se ha llegado al extremo de eliminar la historia hasEMPRESA RAMO ALIMENTACIÓN ta donde ello es posible dada la condición inLíder en su sector trínsecamente histórica del hombre. Podríaprecisa cubrir puestos de mos decir, recordando el término unamuniano, que cuando la intrahistoria pierde su sabor, la historia asentada sobre ella se desvanece o anquilosa. Y no se olvide un aspecto particularmente inquietante. Los que procuran que los días Condiciones: sean pálidos, mortecinos, apenas vivideros, a Experiencia en ventas de productos fuerza de organización y planificación, al misalimenticios. mo tiempo van minando el otro término de la Dedicación exclusiva. proyección de los españoles: aquella que Interesados llamar lunes, día 12 de enemira a lo lejos, al extremo del horizonte, y ro, de ocho a quince horas, al teléfono 7419200. Preguntar por señor Higueras que da última estabilidad y consistencia a la vida. Se va deshaciendo la convicción de que la vida es irrevocable; se desdeña todo compromiso para siempre, en el cual queda envuelta la persona misma; se debilita o destruye la definitiva esperanza. Si esto ocurre, ni los días ni los años- -ni los siglos del- PARQUE CONDE ORGAZ Teléfonos 200 59 23- 75916 29 país- valen la pena. VEHOEDOBES- VENDEDORAS Particular, compro parcela