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Paisaje de Madrid 1942 Arqueta de Roncesvalles, en plata dorada Diputación Provincial Córdoba Rafael, medicina de Dios Noviembre- enero nació Rafael Botí para explicarnos que la belleza no tiene símbolo (o sí lo tiene) ni liturgia (o sí la tiene) Para decirnos que Córdoba es, en resumen, arte. Siempre pienso que ser Medicina de Dios obliga a curar a tocios, a curarnos a todos, y el simbolismo de abrir los ojos a la luz del anciano Tobías es algo como muy claro: Rafael dio la vista a Tobías y Rafael Botí nos enseña el color, nos descubre el color, con otro tipo de milagro, que es el de su pintura. Rafael Botí, asomado a los ismos de su tiempo, pasa por ellos sin romperse ni mancharse y se queda, simplemente, en pintor. En interpretador de la Naturaleza, del paisaje esencial y austero, con esa medida y ese tino que sólo tiene la música (invento de Pitágoras) con esa pura matemática que pone cada tono (y semitono) en su sitio. Y cada silencio. A Rafael Botí le debemos culto y liturgia de domingo festivo. Le debemos un tributo porque la belleza debe pagar impuestos con mayor motivo que cualquier otra cosa. Le debemos la calma de los jardines solitarios, de las montañas lejanas, de los álamos y los cipreses, de la paz del tiempo que está allá, allá, allá. Y que, sin embargo, nos llama desde cerca, desde siempre. A Rafael Botí le debe el mundo un homenaje sincero, por buen pintor y por hombre bueno. No importa la hora ni el día. Rafael Botí, pintor cordobés (aunque apenas pintor de Córdoba) es un personaje de todos. Es el guía bíblico en tiempos de oscuridad y desorientación. Quienes le conocemos, admiramos y queremos, sabemos algo de sus secretos saberes, de sus milagros plásticos, de su ritmo misterioso. Y, al margen de cualquier comentario crítico, le sentimos. Que es, en el fondo, lo importante. Orfebrería de Navarra Caja de Ahorros de Navarra Juan Bravo, 3 CABA de clausurarse en Madrid una exposición de arte sacro que, por sus especiales características, merece un comentario, pese a estar ya cerrada. La Caja de Ahorros de Navarra, con la colaboración del Arzobispado de Pamplona, ha reunido un conjunto de cruces, relicarios, imágenes y arquetas de valor excepcional. Cerca de cuarenta piezas, pertenecientes a la orfebrería sagrada de la Edad Media española y, concretamente, del Reino de Navarra, componen la extraordinaria muestra que, coincidiendo con las fiestas de Navidad, ha permanecido abierta al público madrileño. Es auténtica orfebrería, realizada siempre en plata (salvo alguna obra en cobre) que puede estar sobredorada o en su color natural; con filigranas o con adornos de esmaltes o piedras engarzadas. No aquí oro (labor de los orífices) pero cada pieza lleva su marca, característica de los artesanos del metal precioso, marcas que han permitido muchas veces a los especialistas datar una imagen o un relicario. A este respecto, es digno de resaltar que precisamente son las imágenes y los relicarios las piezas que suelen llevar el alma de madera, por lo que aparecen sin recubrir rostros, manos y armazones, consiguiendo efectos sorprendentes. Hasta el 4 de enero De 11 a 14 y de 18 a 21 Con motivo de celebrarse hace poco tiempo el ochenta y cinco aniversario del nacimiento de Rafael Botí se organizó, entre otros actos, la magna exposición antológica que ha tenido lugar en la Diputación Provincial de Córdoba. Este es el texto que escribimos entonces para su homenaje. AFAEL, en hebreo, significa Medicina de Dios y Rafael Botí, lo mismo que el ángel que sanó la ceguera de Tobías, que propició el matrimonio de su hijo del mismo nombre con Sara (la de los siete esposos muertos misteriosamente) Rafael, que se ocultaba bajo diferentes apodos místicos (Azarías, hijo del gran Ananías) es, en síntesis, el Auxilio del Señor y el Señor Misericordioso. Sí, siempre el Señor. Aquel Rafael y este Rafael Botí son cosas del Señor. Y lo son, ambos, por el milagro. Realidad que los hermana, que tos hace parejos en la música, el arte y otras cosas (como los largos itinerarios) y que, de la viola al pincel, los identifica. Porque Angeles y Arcángeles son siempre personajes musicales y tienen, en sí, la belleza del cuadro de El Greco (o de otro cualquiera) que sepa representar y corporeizar las pantorrillas de las jerarquías angélicas. Pues bien (repito) Rafael Botí es el pintor y el cantor de esas jerarquías que pueden transformarse en paisajes, en arboledas, en flores, en bodegones. Es (Rafael Botí) el hombre de la serenidad, de la sabiduría. Tal vez por su nombre simbólico, tal vez porque Córdoba reúne la ciencia y el saber de dos civilizaciones muy distintas (y complementarias) como son las civilizaciones de la esfera y de la cruz. Allí, en Córdoba, está el disparate de una mezquita convertida en catedral. Y allí JUEVES 8- 1- 87 A R Virgen de Jerusalén Eraul, de Berriozar, de San Cernín de Pamplona, cruces de exquisito trabajo que van desde el siglo XIII al XVI; la custodia procesional de Santa María de Sangüesa (gótico, siglo XV) y la de manos de San Pedro de Aibar (gótico final, primer tercio del siglo XVI) el evangelario del Museo de la Colegiata de Roncesvalles, en plata parcialmente dorada y con piedras engarzadas, del siglo XIII; los píxides (cajitas cilindricas con tapa cónica, destinadas a contener el Santísimo) de Esparza de Galar (cobre con esmaltes) de Zubieta (plata en su color) de Gteiza de la Solana, también en plata y con un pie; la variada colección de relicarios, de formas diversas que, a veces, constituyen auténticas arquitecturas, y las Vírgenes (de Irache, de Jerusalén, de Rocamador, del tesoro de Roncesvalles) en las que el románico y el gótico alcanzan cumbres de pureza. Javier RUBIO ABC 91 Citemos, por su belleza y su riqueza, la arqueta del Museo de la Colegiata de Roncesvalles, en plata dorada cubierta de filigrana, también de plata dorada, de estilo gótico- mudejar; el cáliz de Carlos III el Noble, del Museo de Navarra, adornado con esmaltes translúcidos; las cruces parroquiales de Villamayor de Monjardín, de Arandigoyen, de Izanoz, de Ichaso, de Belzunce, de Andoain, de Artanza, de San Esteban de Roncal, de