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14 ABC OPINIÓN Panorama JUEVES 8- 1- 87 C OMO no cabe duda de que la naturaleza imita al arte, se cumple asimismo que la realidad imita a la ficción. A manera de extraño y misterioso homenaje a Buero Vallejo, nada más concedérsele el premio Cervantes, en un barrio palentino se ha montado la versión libre de su obra Hoy es fiesta. La necesidad o la codicia, que ambas son acuciantes e industriosas consejeras, soplaron al oído picaro y la fortuna, a un tiempo buena y mala, convirtió el sable, quién sabe cuántas veces envainado sin mella, en batuta para orquestar la reprise de la tragicomedia de Buero. He aquí, con nueva mise- en- scéne, el sentido providencialista de quienes, apurados de otras luces, no aguardan sino el maná llovido de la altura. Los horizontes se llaman lotería, quinielas o modesto cupón callejero, sin olvidar el bingo, versión ilustrada y electrónica del juego de cartones voceados, años atrás, en las mañanas domingueras por los desmontes suburbiales de Cuatro Caminos. Todo vale para dar pábulo a los sueños de prosperidad. Un crítico- Luciano García Lorenzo- ha calificado el teatro de Antonio Buero como teatro de la esperanza trágica Yo diría que se llama la comedia sólo vida, y es preciso llamarla aún esperanza. Sabemos el final, y en ignorarlo está la clave de representarla. ¿Tendría razón Silverio, el protagonista de Hoy es fiesta, asegurando que, aunque nada cambie, la esperanza está a salvo? La doña Balbina- personaje, reencarna ahora en regente de bar de barrio y convierte cinco décimos de- lotería en veinticinco. Es el milagro de los panes y los peces, pero sin milagro. El estreno de Buero queda lejos, pero la taumaturgia entre picara e ingenua sigue a la vuelta de la esquina. TEATRO REAL O CRSO WB Aq ÜtJA CONTRA Contraventana UNA BUENA RACHA DE CINE NTRE Los tres caballeros -con la magia de Walt Disney- y Lili -con el encanto de Leslie Carón- la tele de Pilar Miró se ha sacudido las pulgas, al mismo tiempo que los españoles han sentido la oportunidad de quitarse unos años de encima, siquiera sea por la novedad en estos tiempos de asomarse a un colorido limpio y sentimental. Rodeados de bazofia y de contestación, como estamos, el cumpleaños del Pato Donáld y la inocencia de Lili, en sólo Que la vida es teatro, lo sabemos desde veinticuatro horas, han sabido acompañar y Calderón. Que las situaciones teatrales se re- llenar de delicadeza las horas posteriores a la producen en la realidad, no es sino una sim- llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar. biosis mutuamente enriquecedora. Ni hay Tengo noticias directas de la tarde festiva nada nuevo bajo el sol ni la fantasía sobrepade Reyes, cuando hubo de suspenderse el sa la sorpresa de vivir. ¿Qué desencanto puede traer la obra teatral que no nos lo haya juego en el cuarto de estar. Para que un zaproporcionado la vida misma? Eramos dos- farrancho de tarugos de arquitectura se queencanto, y somos des- en- canto. El hombre es de abandonado en el suelo y la clase infantil un ser de ilusiones frustradas. Mucho se ha- adolescentes y universitarios, incluidos- se escrito en torno a qué sea aquello específico eche de bruces en la pequeña pantalla, se y más distinguidor de otras especies zoológi- necesita algún aliciente superior a la costumcas. Para mí esa es la diferencia esencial: bre. En realidad, la audiencia sabe muy bien sólo el ser humano concibe ilusiones y, ade- cuando le toca atender. Aunque parezca fácil, más, posee el privilegio de perderlas. Vivir es la improvisación o la pérdida del buen gusto ir quemándolas. La ilusión es un rosario: un desembocan con demasiada insistencia en buen día damos con él en el bolsillo. Nos unas ofertas carentes de interés. La utilizaproduce gozo el encuentro y lo acariciamos ción partidista del medio y las ordinarieces con fruición. Rezamos de continuo ese rosario, repasando anhelosamente sus cuentas, aunque advirtamos que, poco a poco, van cayéndose. ¿O son hojas del árbol caídas, como querían Espronceda y su romanticismo? Pero nunca se acaban. A prueba de fracasos, de traiciones, de olvidos o de décimos MUEBLE JOVEN jamás cobrados. Si hoy es fiesta, es porque sobre la desilusión, va a volver a crecer la esperanza. En Palencia no ha pasado nada, sino la vida, que ha puesto en escena una tragedia vulgar, imitando una vez más al teatro. Mañana será otro día. E NO CAL REBAJAS Núñez de Balboa, n. 9 sin calidad de tantas veces obliga, en estos momentos, a reconocer y elogiar una coincidencia tan feliz, Si el estreno de otro año- olvidando la ráfaga lamentable que siguió a las doce campanadas- trae el aire fresco de unas películas como las que hemos vuelto a ver, no tendremos más remedio que quitarnos el sombrero con la misma arrogancia que enseñan el propio Pato Donald, el Gallo Pancho y el Loro José Carioca. Contemplar otra vez los ojos maravillados de Lili, la carga de humanidad que mueven los hilos de las marionetas que se presentan delante de la niña, es el segundo mensaje de buena elección. Todos nos sentimos un poco alegres y un poco tristes con Lili hace treinta años. Hay argumentos que no pierden vigencia. La misma sensación que producía en los cincuenta se repite una y otra vez con esta espléndida y delicada película de Charles Walters. Por mucho materialismo y muchos atrevimientos del cine, ahí queda eso. No hubo ya escena o fotografía de Leslie Carón que nos dejara de recordar la dulzura y la ingenuidad de Lili, con su tristeza y su ilusión a cuestas por el torbellino de París. Bueno, pues que se sepa: estamos en buena racha de cine televisado... Porque a estas dos películas inolvidables van a seguir Los mejores años de nuestra vida hoy mismo; Sopa de ganso el sábado que viene; y Rebeca el próximo lunes... Todo parece indicar que un nuevo estilo se acerca. Y lo mismo que Alfonso Guerra se ha vestido de esquiador por primera vez, la televisión única puede ofrecemos cinco películas sobresalientes en una semana, también por primera vez. El deseo general coincide a gritos en la perseverancia. Por ese camino estaríamos dispuestos, incluso, a seguir enchufando el televisor. Luis PRADOS DE LA PLAZA Leopoldo de LUIS