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12 ABC OPINIÓN ZIGZAG Saltimbanqui Aomar Mohamedi Dudú sigue en Rabat. Se desconocen las actividades, políticas o profesionales, del saltimbanqui en la capital marroquí. No obstante, en algunos círculos informativos se viene comentando la posibilidad de qué en los próximos días pueda conocer ia opinión pública una importante noticia sobre Dudú. Habrá que estar a la espera. Igual se nos. hace, por ejemplo, testigo de Jehová. JUEVES 8- V- 87 Queridísimos yuppies DE PROFESIÓN: SIMPÁTICO N ADIE hablaba inglés peor que t ú Excepto los americanos decías recién venido de Harvard. Te dieron el master porque eras e! último ejemplar de homo simpaticus después de tres generaciones de alevines de tecnócratas, aprendices de negrero y anteproyectos de subsecretario. Tu tarjeta de visita decía: Juan Gálvez. Pornóiogo. Nadie supo, jamás, que todo io aprendiste en los libros. Verás. Lo supe el día que Matilde me confesó que lloraste ia primera vez que oíste All you need is love Ella intentaba, en vano, que dejases de enseñarle tus grabados antiguos, tu colección de esculturas eróticas y alguno de tus dos rnil ejemplares ilustrados. Quería que le demostraras, en la práctica, las habilidades de tu sabiduría. Pero fue inútil. Te emborrachaba contemplar la colección de pergaminos, copiados supuestamente del sánscrito, que acompañaban a la versión alemana de Kámasütra, mucho más que el aliento tembloroso de ella junto a tus sienes. Y acariciabas evasivamente las tapas de piel de tigre de! Ananga Ranga con más voluptuosidad que la que eras capaz de sentir cuando elía, a traición, deslizaba su mano junto a tu mejilla y te susurraba: Pinchas. Te ha crecido la barba. Eras el mejor en los exámenes. Copiando, claro. Nadie había trabajado tanto como tú para fabricar chuletas insólitas. Una vez te escribiste el Código Penal, con tinta invisible, en la suela del zapato. Pero tenías el récord de las obras de misericordia en ia uña del pulgar izquierdo. Las primeras gafas con auricular anatómico sintonizado con un walkie talkie fueron ías tuyas. Y la última vez que pasaste un test de aptitudes ¡levabas copiado el en la esfera del reloj y la solución del maldito dominó escrita, a punta de alfiler, en el capuchón del rotulador. Pero lo tuyo era la simpatía. Nadie contaba anécdotas y sucedidos con tanta oportunidad como tú. Y escenificabas los peores chistes con una gracia irresistible. Los sabías por personajes, por autores, por humoristas. De vascos, de andaluces y de léperos. Una noche en el Gijón contaste cien seguidos de Mafalda, treinta de Otto y Fritz, veinte de Jaimito y más de una docena de chascarrillos. Todos elegantemente verdes, claro. Y hubo un tiempo en que llegaste a saberte dos centenares de Moran, cincuenta frases felices de Sacha Guitry y dos docenas de picardías de Bob Hope. Las veías venir. Y vendiste fotocopiadoras por las oficinas de tus amigos como si pusieras a su disposición una legión de amanuenses, pendolistas y duplicadores de códices miniados. Fue sólo el principio, porque en seguida ampliaste el negocio. Y duplicaste canciones y películas hasta alcanzar el j u s t o s o b r e n o m b r e de Johnny el Pirata Sobornabas con cuatro perras y tu mejor sonrisa a los encargados de cabina de los cines de estreno y les regalabas lo último de Copenhague a los jefes de filmoteca y archiveros de televisión de medio mundo. Pero lograste poner en el mercado E. T. con la banda de sonido desincronizada y con el ruido de los espectadores mascando pipas. Fue un éxito. En las estanterías tenías dos centenares de películas infantiles que alquilaban los padres para las domésticas. En la trastienda, claro, el repertorio completo de una basura que vendías a la misma clientela para sus veladas íntimas. La mejor agenda de teléfonos de cali girts era la tuya. Y la mejor compañía de organización de asambleas, convenciones y congresos contaba con tu asesoramiento a la hora de conseguir compañía a los Solitarios asistentes, discreta y distinguida, fuera de! horario de las sesiones de trabajo Todo el mundo sabía que vivías solo. Por eso, no les sorprendió que no aparecieras por ninguna fiesta en las Navidades. Seguramente estarías cargando pilas. Ayer se quedaron de piedra cuando leyeron en el periódico: Muerte de un coleccionista. La Policía descarta el suicidio. El cadáver, vestido de papá Noel, fue encontrado por los vecinos junto a un libro de poemas de Walt Whitman. Luis Ignacio PARADA Primer lugar Ofrecíamos ayer los datos de un escalofriante informe en el que se revelaba que la primera causa de muerte antes de los cuarenta años en España es el accidente de tráfico. Si a ésto unimos la última cifra de muertes en la carretera, que se ha elevado durante estas fiestas navideñas a 267, tenemos un consistente motivo para el acoso a la Dirección General de Tráfico. España es, en efecto, la nación con mayor siniestrabilidad media de la Comunidad Económica Europea. Más que de autos viejos y deficientes hay que hablar de carreteras deficientes, por viejas y estrechas. La política de obras públicas debe incluirse, por tanto, entre los factores de responsabilidad objetiva que corresponde al Gobierno por lo que pasa en las carreteras. denegación de los méritos que el estudio pudiera contener. En una palabra: lo positivo y lo negativo daban respectivamente el tono rotundo a las respectivas críticas. No intentamos en estas líneas censurar la libertad con que sus autores han procedido, ni mediar entre ellos con ánimo sosegado y conciliador. Muy al contrario, la ensalzamos. Pero, en nuestro sentir, la parcialidad que pueda encontrarse en el entusiasmo tendrá que acercarse más a la verdad que la parcialidad que sé descubre en la sentencia reprobatoria. Profesionalidad La reciente emisión en TVE de la obra de Adolfo Marsiliach, Yo me bajo en la próxima, ¿y usted? interpretada por Concha Velasco y José Sacristán, trae a nuestra memoria aquel 23 de febrero cuando a escasos metros del Congreso de los Diputados, en el teatro de la Comedia, estos mismos actores interpretando ia obra citada, acudieron puntuales a su cita de tarde y noche con los espectadores, dando así un ejemplo de pundonor profesional ante la escasa audiencia de aquella sórdida noche. Emprender Según una encuesta realizada entre los universitarios madrileños, el 62 por 100 de éstos estaría dispuesto a montar su propia empresa, una vez concluida su formación en las aulas. Estos jóvenes además se confiesan muy poco informados sobre el mundo de! a empresa. Cabe preguntarse entonces si en un futuro no muy lejano, éstos que hoy son universitarios podrán afrontar con ia necesaria soüdez intelectual y profesional los riesgos que toda nueva empresa comporta. La respuesta, a tenor de la escasa información confesada por los universitarios, no deja lugar a dudas. Crítica libre Un escritor ha publicado en estas páginas un artículo sumamente elogioso sobre el reciente libro La mujer y su sombra de Julián Marías. Una escritora firmaba en el mismo número otro artículo sumamente desfavorable acerca de dicho ensayo. En el primero la admiración inspiraba todo el juicio, que resultaba apologético. En el segundo, la discrepancia alentaba en todas las líneas y producía como fruto la