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MIÉRCOLES 7- 1- 87 CIENCIA Y FUTURO ABC 49 cía como una nodriza electrónica los casos la audiencia infantil cuenta con el permiso- tácito o expreso- de quienes deberían velar por su educación televisiva. De acuerdo con las conclusiones de un informe elaborado hace un año por Cruz Roja Española, los niños que ven mucha televisión padecen dolor de cabeza y pierden horas de sueño muy importantes en esta etapa del crecimiento. Según dicho estudio, existen certezas y sospechas de claros deterioros, alteraciones o peligros psicofísicos que pueden presentarse en niños de entre tres y ocho años, como resultado directo de una observación pasiva, reiterada y constante de televisión en solitario durante más de tres horas. Para evitar este problema, la Cruz Roja aconseja que los niñlos menores de ocho años no contemplen solos la televisión durante periodos prolongados de tiempo, ni lo de la zona con televisores. Esta anomalía se reiteraba entre los niños que veían mucha televisión, en comparación con los que la veían poco. Los altos consumos de televisión en niños pequeños facilitan la pérdida o disminución de los adiestramientos sensorio- motores y de los aprendizajes a través de los mismos, dificultan también la experiencia mental y producen incongruencias de las medidas temporales. En niños inmaduros emocionales o intelectivos, la reiteración televisiva exagera la disminución de la autocrítica y de la capacidad creadora, aumenta los comportamientos condicionados y automáticos, incrementa la rigidez emocional y puede influir en procesos básicos como la digestión y el sueño. De acuerdo con este estudio los niños que ven mucho la televisión tienen altos índices de irritabilidad, Los niños ven más de quinientos asesinatos anuales en televisión Uno de cada tres niños ve habitualmente Cine de medianoche Un 44 por 100 de niños franceses prefieren ver la televisión a estar con sus padres Los niños suelen llegar los lunes somnolientos a clase hagan en habitaciones oscuras. Aconseja también que no se impongan horas fijas para ver la televisión ni se utilice el tiempo de comer para verla y, siempre que sea posible, algunos días no se encienda el aparato. El informe propone igualmente que se cambie el receptor de televisión de sitio, altura, distancia e incluso de habitación con cierta frecuencia y que se utilice el televisor de forma activa, incluyendo juegos respecto a los programas. La investigación añade que los efectos psicopatoiógicos dependen, en último término, del nivel intelectual, entorno familiar y equilibrio emocional del niño. El informe alude a una encuesta realizada por la Universidad de Chicago entre dos poblaciones infantiles parecidas, una que poseía televisión y otra que no la poseía por razones geográficas. Los resultados estadísticos permitieron determinar que el porcentaje de niños con un nivel intelectual inferior a 100 era más alto en el contingente infantil dolores de cabeza, trastornos digestivos, alteraciones en la memoria de fijación, respuestas explosivas y continuas alteraciones del sueño. La televisión hace peligrar además las relaciones familiares, ya que, aunque pueda verse en familia, fomenta al máximo el individualismo y el silencio entre las personas que la observan disminuyendo claramente la comunicación de núcleo familiar. Según una encuesta realizada en Francia el 44 por 100 de los niños contestaron que preferían la televisión a sus padres y un 20 por 100 la preferían a las madres. Otro peligro que surge muchas veces y especialmente en estas fechas navideñas es el rechazo que surge en los niños frente a unos padres que no pueden comprar todo lo que la televisión les ofrece, bien por el precio o por el gran aluvión de objetos presentados. Julia GONZÁLEZ ales como la vida humana o el res 3 to hacia la misma. Según Alfonso Mendiz, profesor el Departamento de Comunicación lUdiovisual de la Facultad de Cienias de la Información de la Univeridad de Navarra, nunca se ha deído a los niños tan solos como hoy ente al televisor Según una enuesta dirigida por el psicólogo Berabé Tierno, realizada entre 1.028 niños ele diversos colegios de Madrid, tres de cada cuatro niños ve habitualmente las películas de un rombo, y cuatro de cada diez las de dos rombos. Casi la mitad de los niños madrileños ven películas claramente desaconsejadas para ellos. Los resultados son alarmantes, pero más preocupante aún es la indiferencia que los padres muestran en este punto, pues en la mayoría de