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48 A B C CIENCIA Y FUTURO MIÉRCOLES 7- 1- 87 La televisión es utilizada con frecuer Los españoles dedicamos tres horas diarias de nuestra vida a ver televisión, un ocio pasivo y cómodo que no requiere ningún esfuerzo físico o mental, que nos evade de la realidad y de los problemas cotidianos. Lo realmente curioso es que, según todas las encuestas realizadas, los españoles califican la programación de televisión como mediocre y aburrida. Sin embargo, somos incapaces de levantarnos del sofá, permaneciendo inmóviles, como hipnotizados, frente al televisor, aunque lo que vea no interese en absoluto. Si bien en un principio ver tranquilamente, después de comer, la serie americana Falcon Crest uno de los programas de mayor audiencia en España, no parece una actividad peligrosa, según los estudios científicos llevados a cabo por el doctor George Gerbner, éste y otros programas televisivos y, especialmente la publicidad, están afectando de forma más que considerable la mente de los telespectadores. pece su proceso de maduración debido a tres factores fundamentales: una dosis excesiva, una programación inadecuada y una forma incorrecta de verla. Dé las cinco horas de ocio de que dispone el niño español al día, tres las dedica a ver televisión, una cifra similar a la de los países europeos y muy inferior a la existente en Estados Unidos: Los fines de semana y en periodo de vacaciones, el consumo diario televisivo del niño se eleva hasta siete horas diarias. A través de la televisión somos nan epidemias de auténticos suici bombardeados por un mundo fal- dios de jóvenes. Es lo que ha dado so que guarda relaciones remotas en llamarse en Europa el efecto con nuestra realidad. U i telespecta- Werther debido a que después de dor medio ve cada semana vivir y la publicación de la obra de Goethe, trabajar (en condiciones más o me- los suicidios de jóvenes europeos nos fantásticas) a oficiales de Poli- aumentaron de forma significativa. cía, abogados, médicos o jueces, Estos estereotipos presentados pero rara vez contempla a un inge- por televisión influirán enormemente niero o a un científico. Crímenes y en la educación de las nuevas gedelitos están diez veces más repre- neraciones que, de seguir así las sentados en la televisión que en el cosas, verán cada vez más televimundo real. Pero los televidentes sión y leerán menos libros. piensan que este mundo fantástico, En cuanto a estereotipos divulgaen el fondo, no les afecta y en cuanto apaguen el televisor podrán regresar a la realidad cotidiana sin consecuencia alguna. Sólo ha sido un puro entretenimiento. Nada más lejos de la realidad. El bombardeo constante de las una y otra vez repetidas secuencias televisivas ya ha afectado nuestro universo mental, convirtiéndonos en pequeños burgueses, altamente conformistas, sin sentido crítico que nos identificamos más con los problemas de Angela Channing que con los de nuestros vecinos. Esto es, al menos, la. conclusión a la que ha llegado el doctor Gerbner tras un riguroso estudio de la dos por televisión, el peor tratado audiencia americana que, al pare- hace referencia a la mujer y su acticer, bien puede trasladarse a la es- vidad diaria. La televisión presenta una especie de mujer retrasada pañola. mental cuyo principal objetivo en la vida es sacarle brillo a todo, desde Estereotipos a imitar los azulejos de la cocina a los zapaLa televisión muestra, día tras tos de toda la familia. La mayor pard (a, estereotipos que la población te de las mujeres que aparecen en tiende a repetir: típica familia dé cla- televisión están al servicio de los se media, con hijo único o parejita, hombres, son más jóvenes que preocupada por tener coche mejor, ellos, pero envejecen antes y obtieuna casa bonita, vestidos lujosos y, nen la aprobación familiar gracias a en general, toda serie de comodida- una buena pastilla de caldo echada des. No existe ningún tipo de preo- a tiempo o a un adorno en el pastel cupación moral, espiritual o cultural. de rigor. Esto puede hacer que el Es todo puro consumismo. Una se- machismo de aquellas personas rie de imágenes falsas que afecta educadas por la televisión sea aún nuestra vida más de lo que noso- más exacerbado que el de generatros mismos creemos, ya que una ciones anteriores. constante demostrada de los telespectadores es la inclinación a imitar Solos frente al peligro en su vida diaria los estereotipos y formas de vida que ven en el televiEl doctor Ernesto Sáez Pérez, sor. tras varios años de investigación, Según un estudio publicado por la ha constatado que la salud mental prestigiosa revista médica New de la población actual está muy inEngland Journal of Medicine los fluida por el televisor, y asegura que suicidios de jóvenes puestos en es- en los niños esta influencia puede cena por la televisión desencade- llegar a ser peligrosa, ya que entor- La televisión fabrica conformistas sin ningún sentido crítico Los teleadictos reproducen en la vida privada aquello que ven en televisión El estereotipo femenino es el peor tratado La salud mental de los españoles está claramente afectada por la pequeña pantalla Los niños ven la misma televisión que sus padres, es decir, prácticamente la totalidad de la programación. Muchos padres utilizan la televisión como nodriza electrónica que evita que los niños molesten en casa, otros creen que los niños realmente aprenden mucho viendo televisión, muchos padres no saben cómo ocuparse de sus hijos o qué estímulos darles para su autoocupación; es muy difícil, en ocasiones, para familias con hijos de diferentes edades mantener una verdadera disciplina con respecto a la televisión; en otros muchos casos los niños se encuentran solos en casa y su único guardián y acompañante es el aparato de televisión, y el grado de permisividad para programas no aptos es muy alto entre los padres españoles. Aceptan no sólo la contemplación durante el día de los programas no tolerados, sino también de los nocturnos. Algunos padres no tolerantes, y más conscientes, se ven forzados por sus hijos ante el agravio comparativo que supone el que la mayoría de sus compañeros ven cualquier progra- ma nocturno para mayores (incluso menores de diez años) Esto se ve agravado si tenemos en cuenta que la violencia y el sexo inundan nuestra programación. Un niño de nuestros días puede ver fácilmente quinientos asesinatos televisivos anuales. Está familiarizado con disparos y mutilaciones de todo tipo. Una familiaridad que insensibiliza al niño ante valores fundamen-