Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 7 DE ENERO DE 1987 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA I los partidos Un referéndum necesario políticos tienen la misión de poner orden en el caos multitudinario de los electores, no es ocioso inquirir, a la hora de evaluar mente de sus conmilitones el tres por sus costes económicos, si tan plausible ciento de la deuda contraída con las insobjetivo se cumple con propiedad entre tituciones de crédito, y Alianza Popular, nosotros. Aunque las formaciones parti- compuesta por un multitudinario ejército distas siguen empeñadas en acaparar de 250.000 militantes, ni siquiera percibe codiciosamente el protagonismo político, de ellos lo suficiente para pagar los intela verdad es que habría que hacer un reses devengados por sus débitos banheroico derroche de generosidad para carios. Una de dos: o es falso el número asegurar que gozan de buena salud. No aparente de adeptos, o éstos son partipongamos el acento en algunos derrum- cularmente miserables a la hora de rasbamientos estrepitosos, ni siquiera en su carse el bolsillo en pro de sus ideales. Aceptemos el argumento de que los proverbial tendencia, denunciada por Robert Michels, a formar cerradas oligar- partidos modernos no son de masas- n i quías en la cúpula. Lo que interesa re- siquiera ¡os que se declaran de izquiersino de cuadros, y admitamos saltar ahora es un suceso que, en mi das- opinión, da la medida de la crisis, una también que la afiliación es baja en toda profunda crisis denunciada en términos Europa. Pero el sacrificio de los ciudadarotundos por personas muy poco sospe- nos sólo tendría sentido si los partidos chosas de enemistad hacia el pluralismo funcionasen eficazmente, sin crisis esparlamentario. Me refiero a la proyectada candalosas, con una sólida estructura y, ley de financiación de los partidos políti- sobre todo, si diesen ejemplo de entucos llamada a convertir a estos grupos siasmo, imaginación y entrega al servicio instrumentales en instituciones publicas público. Pero quien se asoma con independencia de criterio al político sostenidas a escote, a través de la Ha- advierte al punto que escenariopartidos rienda del Estado, por todos los ciudada- son sólo sombras de sí muchos abandomismos, nos. nados por el apoyo popular, sin arraigo Es cierto que en otros países euro- social y, por tanto, sin predicamento ante peos los partidos se benefician de la fi- la opinión, instituciones, en suma, a las nanciación pública, pero siempre más que frecuentemente suelen arrimarse que moderada y entendida como un mal quienes pretenden medrar y de las que menor. Puesto que los recursos que re- se mantienen alejados muchos ciudadacaudan a expensas de afiliados o simpa- nos que en otras condiciones estarían tizantes son insuficientes, no le queda dispuestos a trabajar con denuedo por más remedio al sistema que sostener sus convicciones políticas. con fondos públicos a los políticos en Como único control de las finanzas ejercicio. Digamos de pasada que la so- que se asignen a los partidos políticos se ciedad suele mostrar una instintiva resis- apunta una vagorosa competencia atritencia a retribuir con holgura a sus servi- buida al Tribunal de Cuentas. Pero si podores públicos, como si la sabiduría po- cos creen de veras en la independencia pular entendiese, injustamente, que es del Poder Judicial, menos aún podremos como echar margaritas a puercos. El re- depositar la confianza en un órgano molfranero refleja tan afrentoso sentimiento deado a su antojo por el partido en el con burda crueldad: Política y pancis- poder. La vía proyectada convertirá, por mo, todo es lo mismo. Pero nadie en tanto, a los partidos instalados en el ningún país se ha atrevido a proclamar Congreso en organismos estatales a lo que con notorio descaro anticipa el sueldo. Los españoles habremos de patexto que próximamente habrá de discuar a escote no sólo tirse en nuestro Parlamento: El Estado o que nos sea afín, los gastos del partisino también otorgará a los partidos políticos con re- aquellos que ideológicamente nos los de repugpresentación en el Congreso de los Di- nen. De prosperar tan disparatado mecaputados subvenciones anuales, no condi- nismo tengo para mí que nacerá de incionadas, con cargo a los Presupuestos mediato a favor de todos los ciudadanos Generales del Estado, para atender sus la facultad de fiscalizar personal y direcgastos de funcionamiento ordinario. De tamente lo que hagan los políticos con la fórmula transcrita, que me atrevo a considerar anticonstitucional, se deduce ese dinero. De igual manera que al más que en el ánimo de los redactores bulle la idea de que los partidos instalados en el Congreso, lejos de preocuparse por recabar fondos de sus allegados, sobrevivan holgadamente a expensas del erario público, es decir, del bolsillo de todos los españoles, sufridos contribuyentes al borde de la asfixia bajo el esfuerzo tributario más penoso de Europa. No es extraño que don Justino Sinova haya asegurado recientemente que se pretende EDICIÓN INTERNACIONAL por vía de hecho que todos los ciudadanos nos afiliemos a todos los partidos, lo Un medio publicitario único que yo interpreto como una soterrada afiliación al partido único. El ilustre periopara transmisión de mensajes dista aporta algunos datos altamente sigcomerciales a ciento sesenta nificativos: el PSOE, segundo partido en naciones afiliación declarada, sólo recauda anual- ABC REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28 0 0 6- M A D R I D modesto accionista de cualquier sociedad anónima, es decir, el titular de una sola acción, le asiste el derecho a recabar amplia y pormenorizada informaeiórr sobre la marcha de la empresa, el ciudadano de a pie, que ha de ver cómo una parte de sus impuestos se desvía hacia tan dispendiosos objetivos, estará legitimado para conocer, incluso por cauces judiciales, lo que obviamente nunca se querrá hacer público: cómo administra la clase política el dinero que aporta con su esfuerzo el contribuyente, y que a buen seguro resbalará por entre los dedos de a gunos hombres públicos con su proverbial desdén hacia la buena administración. A nadie en su sano juicio se le alcanza que un mandatario sea capaz, a extramuros de la voluntad del mandante, de asignarse unilateralmente una retribución vinculada al cargo. De tratarse de una dádiva ofrecida por la benevolencia de la sociedad, la donación requeriría inexcusablemente la decisión manifiesta del donante; y de constituir una retribución singular es claro que nadie puede atribuirse arbitrariamente a sí mismo la contraprestación a los servicios que haya de prestar. B único procedimiento socialmente honrado y jurídicamente correcto para fijar las bases de una adecuada retribución a los partidos sería un referéndum nacional precedido de una amplia campaña en todos los medios de comunicación, públicos y privados, a los que tuvieran acceso todos los agentes sociales. S LA FINANCIACIÓN DE LOS PARTIDOS El español, perplejo, ha asistido a la descomposición de la derecha, quizá hoy en trance de recuperación para superar las pusilánimes rencillas y querellas personales. El español, atónito, se percata de que el partido dominante, sedicentemente de izquierdas, se ha convertido en un inmenso artilugio de provisión de cargos orientados a la prebenda y el medro personal. ¿Con qué autoridad moral pueden los políticos pedir a los españoles tanto dinero para tan ruinosas empresas? Opongámonos, pues, a que la dilapidación de los fondos públicos alcance carácter institucional, aunque nos domine el temor de que la denuncia resulte a la postre tan inútil como consultar los horóscopos o dialogar con un dogmático. Finer señaja que hay partidos que prefieren escaños sin cerebros a cerebros sin escaños Práctica tan deleznable se atenuaría saludablemente si nuestros políticos, a la hora del gasto, tomaran ejemplo de sus colegas europeos. ¿O es que no rigen en esta materia las costumbres comunitarias? Pude comprobar en la primavera pasada la austeridad que rodea a un eminente estadista: la oronda humanidad de Raymond Barre, el gran independiente, casi se desbordaba en su modestísimo y minúsculo despacho del bulevar San Germain. Pensé en lo incómodo que se sentiría el aspirante a la presidencia de la República francesa en cualquiera de jas suntuosas sedes de los partidos españoles Pidamos a nuestros políticos algo muy simple: que aprendan a comportarse con la sobriedad exigida tanto por la naturaleza de su función como por la modestia de nuestra renta nacional. Rafael PÉREZ ESCOLAR