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LUNES 5- 1- 87 CAMPEÓN A B C 47 2- 2: El Madrid perdió medio botín en tres minutos de rebelión zaragocista Juego superior del equipo de Beenhakker en La Romareda Zaragoza. Ignacio Torrijos, enviado especial El Real Madrid fue superior al Zaragoza en La Romareda, pero tres minutos de tino aragonés en el remate hicieron perder al equipo de Beenhakker la mitad del botín obtenido hasta entonces. El Zaragoza sólo lució algo en el último cuarto de hora, cuando el Real parecía convencido, como la propia hinchada blanquilla, de que los goles de Míchel y Butragueño significarían dos puntos positivos. Señor y Julia marcaron para los locales. Del pico del Moncayo baja casi siempre hasta Zaragoza un viento impetuoso. A ese viento, como a la tramontana en el Ampurdán, se le atribuye la responsabilidad del alto número de locos que circulan por la capital aragonesa, si bien se trata de locos cordiales, locos simpáticos, cuya forma de demencia, como es fama, viene a ser la tozudez o cabezonería. El equipo zaragocista ha sido muchas veces trasunto urbano y deportivo de esos acerados vendavales, como si el aire, con su torbellino, imprimiera al juego blanquillo un carácter de huracán correoso, de simbólico empuje. Ayer, sin embargo, el Madrid pudo disfrutar de un tiempo apacible, de un sol libre de cierzos, y esa bonanza del clima era también la del Zaragoza, cuyos jugadores no soplaron sobre la puerta de Buyo hasta el final. Pero esa brisa breve dobló como un junco a un Madrid que había parecido un roble. El equipo de Leo Beenhakker supo aprovechar desde el principio esa bonanza zaragozana. Jugó bien en todo momento, con orden, serenidad y conciencia de su superioridad, y se enseñoreó del campo a pesar de que en algún momento la masa de jugadores pareciera más próxima a Buyo que a Cedrún. Gallego, a causa de una tendinitis, no pudo jugar, pero eso apenas obstaculizó el fútbol madridista, porque, a falta de un clásico director de juego, los hombres de Beenhakker se apoyaban siempre con diligencia, claridad de ideas y precisión de toque cuando era menester iniciar el contragolpe. En las tareas defensivas, además, la seguridad parecía garantizada: Sanchís, adelantado esta vez al centro del campo, nacía de Señor un siervo, mientras, a sus espaldas, Solana vigilaba a Mejías, Chendo a Pineda y Camacho a Rubén Sosa. Míchel, por efecto de su posición en el campo, quedaba emparejado con Herrera, y Gordillo con Güerri. Para completar el control, Salguero hacía nuevos alardes de atencióny sentido de la oportunidad. El partido, no obstante, empezó con una excelente ocasión para el Zaragoza, pues Rubén Sosa, indemne de un desesperado agarrón de Solana, quedó solo ante Buyo. Pero El poeta del gol tiene a la musa deprimida y largó un ripio. Buyo despejó el balón y éste, escarmentado, ya no volvió a aparecer por esos rincones. El cuero voló hacia el sur, más caliente, y Cedrún tuvo que imitar su aleteo para desviar inmediatamente un buen cabezazo de Gordillo. El público de La Romareda, a todo esto, empezaba a comprender que allí no había más jota que la que bailaba el Madrid. Entonces, como el Moncayo no colaboraba con su habitual envío de ventolera, decidió abanicar por su cuenta a Urío Velázquez con una sobredosis de silbidos, broncas y demás métodos de airear. De todo se le culpó al pobre Urío, porque hace un año había salido de este campo con protección policial y había que recordarle ese antecedente, pitase lo que pitase. El Madrid, experto en estas reacciones colectivas, hizo oídos sordos y fue prolongando su mando, que no se tradujo en algún gol más porque al magnífico Míchel, en Míchel logró el primer gol del Madrid en Zaragoza y jugó un excelente encuentro un contragolpe de cuatro azules contra un blanquillo, se le puso tonto el balón. Luego, hasta que llegaron los tres minutos de la resurrección zaragocista, tuvo el Madrid nuevas oportunidades para marcar. Un taconazo de lujo de Valdano sirvió para que se luciera Cedrún... relativamente, pues es portero que manotea pero nunca bloca, y ese defecto le cuesta goles al equipo maño; y poco después Míchel, viendo que aquél había dejado la puerta, lanzó desde la banda un gran tiro que no fue gol porque la rectificación del guardameta fue tan rápida como su imprudente paseo. Tal como transcurría el partido, nada movía a presentir el empate, ni siquiera un gol local. Pero bastó una momentánea descolocación en los mareajes y en los relevos, hasta entonces infalibles, para que Señor y Julia igualasen el marcador. El fútbol tiene estos oscuros designios, que no son injustos, sino sólo imprevisibles. El viento del Moncayo no siempre azota, pero nunca suelta sus látigos el viento del azar... Butragueño: Al Real Madrid no le puede suceder esto; no encuentro explicación Zaragoza. Alejandro Lucea Parecía que el encuentro se había jugado en el Santiago Bernabéu pues el 2- 2 final contentó a los zaragocistas y disgustó a los madrileños. El 0- 2 que señalaba el marcador ha tenido la culpa de estas consecuencias, en principio, tan ilógicas. Entre los miembros de la plantilla maña había contento una vez concluido el partido mientras que entre los madridistas no había explicación al tanteo. Todos miran con recelo la marcha del Barcelona En este sentido, el más explícito fue Butragueño, quien al preguntarle por el 2- 2 final, tras el 0- 2 inicial, manifestó: A un equipo como el Real Madrid no le puede suceder esto; no encuentro ninguna explicación a este resultado. Habitualmente no ocurre que en tres minutos te hagan dos goles. Fue uno de los dos goleadores del equipo madridista ayer en La Romareda. Mi gol fue fácil, pues estaba a medio metro de la puerta y Cedrún estaba descolocado ya que había despejado el balón. No tuve más que empujarla. El otro goleador en los visitantes fue Míchel, quien marcó un tanto muy parecido al obtenido por Butragueño. Curiosamente, marcaron los dos jugadores que había estado unos días de descanso, circunstancia que a ambos les hizo sonreír. No hago mucho caso a la opinión de la gente. Yo procuro llevar un ritmo de preparación y nada más dijo Míchel. Para Butragueño quien marque los goles es lo de menos. Lo importante es que el equipo puntúe Cedrún fue otro de los protagonistas. Para algunos fue el hombre que propició los goles del Real Madrid por cuanto sus rechaces a disparos de Hugo Sánchez dejaron dos balones muertos a los pies de Míchel y Butragueño. Sin embargo, el cancerbero local se defendió de estas acusaciones: Hice dos buenas paradas a los disparos inciales de Hugo Sánchez. Para el meta, la clave dé la reacción del Zaragoza en estos últimos minutos se debió a la mejor preparación física del Zaragoza El mismo sentir había entre los entrenadores. Leo Beenhakker manifestó que no me lo esperaba. Si se va ganando por 2- 0 y quedan menos de quince minutos es para tener esperanzas. Pero con el 1- 2 el Zaragoza se creció y nos vino el empate Ficha técnica Zaragoza: Cedrún, Casuco, Blesa, Fraile, Julia, Güerri, Señor, Herrera (Juan Carlos, minuto 67) Pineda, Mejías (Yáñez, minuto 46) y Rubén Sosa. Real Madrid: Buyo, Chendo, Salguero, Camacho (Juanito, minuto 90) Solana, Míchel, Sanchis, Gordillo, Butragueño, Hugo Sánchez y Valdano. Arbitro: Urío Velázquez. Se le protestó mucho, pero no perjudicó al Zaragoza, e incluso hubo un posible penalty de Casuco a Butragueño convertido por el colegiado en falta fuera del área. Tarjeta amarilla á Herrera, Hugo Sánchez y Solana. Goles: 0- 1, minuto 32: Míchel, en contraataque, abre muy bien a la derecha hacia Hugo Sánchez, que centra para Butragueño; Cedrún despeja y Míchel, que había seguido la jugada, marca, raso y fuerte. 0- 2, minuto 60: Volea de Hugo Sánchez, despeja Cedrún y Butragueño marca. 1- 2, minuto 77: Señor, aprovechando un rechace de la defensa. 2- 2, minuto 80: Pase alto de Señor y remate de cabeza de Julia. Entrada: Casi lleno en La Romareda.