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miHuuiUUiiummuiiLi AL LORO f HUMOB Antología del humor EL FRÍO Madrid y Ires bajo cero en Londres pcro no sabe que en Londres el frío es húmeido, que la humedad londínen r manlJCne los poTos cerrados y que alU hay- -o ha habido hasta a h o r a- un- whisky magní co y unos gabanes estupendos, No se Ren uslcdes de los números- N c esto del frío ni en ninguna otra cosa, Desde que los matemáticos han demos d V- bie nosotros lo que han querido. Nos Hemos quedado locos, deslumhrados, a sa si nos hubieran demostrado una TModel otro jueves. TodavEa hoy, cuando nos dicen: Pero ¿es que duda usted de que dos y dos son cuatro? nos sentimos poseídos de un estremecimiento casi religioso. Dos y dos son cuatro, positivamente. También eran cuatro para nuestros padres. También lo eran para nuestros abuelos. Do y dos son cuatro. Bueno, ¿y qué? Porque los matemáticos se dan una impoilancia al d e d r que dos y dos son cuatro como si íuerao cuatro gradas a ellos, Por mí. dos y dos podrían ser perfectamente siete. Me es igual. Yo prescindo de los números paia juzgar de todas las cosas. Asi no me veré nunca obligado a cargar con un gabán gordo cuando no sienta frío ninguno, como hace mucha gente que tiene fe en los datos numéricos... y que tiene gabanes gordos- (ABC, 17 I 19 S 9 Sonetos con enigma y solución al fondo Jazmin amor arpepo -íolcdunibre ¿itlasis -bcrganüjn, rosal olvido dulzura melodía nieve nido coUbríb. gjTasol música lumbre Amigo nisantenHii -Tnanse lunibrc esperanzan, perdón jazmín lentidoír, humbria -mar- alcor- deivancddo cflovioi roadrcí nalcázar -dulcedumbre Libélula sonata leve anhelo jófar abedul campana deU itludémaga hoQlanar guimada diait, Oropéndola -luz virgen- paloma ¡Son las voces m ¿s bellas del idiomal Solo falta añadir AiHlaluda. Por Julto CAMBA Madrid hace menos frío que en mt liena. A mí el frío de mi tierT 3 no me afecta lo mis mínimo. -P e r o mire usicd d termómeíro- e x dama b g e n l c- Tantos grados en un lado. Unios grados en el otro- No tiene vuelta. En esie asunio no cabe La opinión personal ¿Cómo no va a caber la opinión pcisonal en el asunto del frío? Casi estoy por afirma que el (río es, sencillamente, una opiíuón pexsona una opinión de gentes desabrigadas, mal nutridas o con mala drculadón sanguínea. Cuando salen juntos varios amigos a la calle, no es raro que alguno de ellos proponga lünidamen te la cucstiÓD del frío: -H a c e frío, ¿eh? ¿No os parece? PschL- -d i c e algún otro de un modo evasivo. Por último, el amigo que goza de mis autoridad en el grupo. pTcdsameate el que impone en él su concepto sobre las dehl eíaáones de la ONU o sobre la pintura de Dalí, se pronunda enérgicamente contra b idea de que hace frió: ¿Frío? ¡Vamos, hombre! iQuí ha de hacer frío! Ninguno. Abroluiamente ninguno, si éslc e el dta más templado de todo el invierno. A veces el friolero se convence y se dedde a bajar el cuello del gabán. Otras veces, influido por sus amigos, reconoce que no hace ni chispa de frío; p e r o como él se encuentra helado, de deducdon en deducción, Uega a proclamarse ifenno. -Estoy enfermo, no cabe duda. Ya hace varios días que no me siento bien- Deddidamenie el frío es una opinión personal. Asi yo opino que en Madrid hace más frío no sólo que en Galicia, sino que en el mismo Londres. -Sin embargo, el tcriDÓmctro- -dirá todavía alguien. Pero ¿a quién se le ocurre juigar del frío ni del OT por los datos de un termómetro? ¿Bs que hay algo en el mimdo más fallo de personalidad que un termómetro? El íermómetro QO tiene poros, no tiene sensibilidad, no tiene ropa interior, no tiene nada. El termómetro registra, por ejemplo, dos grados sobre cero en E S inútil que a mí me diean que en Azalar inmartí: luave ador sfo, que adalaras, ador, nave múdente mesffUca aulurias iusidenle on suávides mercuiias loto al dío. ¡Uh les ebeides del aidf verdín endl da lubidades cxiardsenie! ¿Ne odulas damoiadas sencu viente que arduras, ardurfsamente, vio? No radiee elsabur sonatídidlo. No radiee alemltioas ludendasNo radiee. n nado di dclk) jTalama cuatiivura. odor, nícendas, que no puedo dedi nada tan bdlo de suerte, amor, que s i tú lo entiendas! ToTCtMtO L U C A O E T H A 18