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ARTs EL AYER Y EL MAÑANA DE VALENZUELA Y CHACÓN B O D E G O N E S desnudos, paisaje! pnxesionCí, escenas abigarradas, moviraienio. color. CrisíOi que mueren en agoaiis verdea- Bailaiinas cansadas del peui de las ga ai que se lióen de luz. Crislalcs traíuparcn (e que aprisionan b oada- Cuerpos que se confunden en el juego sin IC ÜA del amof y el placer. Masas hechas Je carne y de coJoT que dcsafi n b línea del dibujo, veladuras de nieblas bamizadas y rostros que e esconden b o r r a d o s por U mano del pintor. Puertos calladm. de horizonies lejano con barcos que envejecen sn salir a ia mar. Los ocres y los rojos calentando el esp a d o de b tcb en que resalta el rosa de los cuerpos, un rosa blanouedno de sueñoí y de maiñL V c i o c s de agua profunda que cercan lai figuras que mueren y que aman, y la nota violenta del mlnr, salpir da PTI rl lienm, mínima y agrciivan surgiendo de la atmósfcr ¡i cargada de maiicesValcnJMtbi y Chan n, pintor ín confundible, persona y distinto, efectista y violento, consigue con su técnica calidades extraigas que bacen que la materia adquiera en 10 ire sus maivos ler ura; y relieves disfrazados de nácar y cnslal. Toda su obra eslá cardada de sensibilidad de una sensualidad refinada y lilemria. con ecos de Baudelaire que resuenan bajo los pinceladas y que el pintor ahoga con la fuí r a de su propia personalidad. La muerte y b vida, el placer y el dolor están presentes en la pintura de Valenzuela y Chacón, fundid y confundidos en esos cuerpos que sufren y se aman, oue se acosan y se rechazan, y llevan en su gesto el rictus de la muerte. Valenzuela v Chacón, pintor figurativo que ha roto las aduanas artísticas de España y que cosecha premios y alabanzas en Bruselas, en París y en toda Hispanoamérica, nos ofrece en su última cxposiciún de la alcíia Grifé Bscoda más de sesenta lientos, en IDR que, jynlo y ilnminin dH rrv lor, que gfjta con violencia bajo las veladuras, aparece la constante de su mundo poético, cargado de esteticismos personales y de barroquismos decadentes. Los desnudos insinuados o feroces de Valenzuela poseen el en- canto morboso del pecado, sin que haya en ellos procacidad ni seio mercenario. Son cuerpos de mujeres que han roto, siknaosas, la cárcel del pudor y que descubren estrems das el placer de la entrega. Son cufíp fs que se saben vencidos y desnudos, y en los J u c se entremezclan el fracaso rl sexo y la ansiedad de amor. Pienso que Valenzuela les emborrona el rostro poique sus cuerpos ya lo explican ttwo y por una sutil galantería de evitar el retrato. Son desnudos dramáticos, pintados con ternura y con dolor y. sin embargt) e n los p e q u e ñ o s lienzos en que se multiplican las ñguras y en los que los latigazos de color dolan de movimienio y de c: ipresión, los cuerpos que se agrupan y que íntuimoi viviendo entre las sombras, se percibe la fuerza de una orgía sexujil, hay voces sofocadas y risas en el fondo, y nlaccr y iJíSBarro, y vmo trasnochado, y blusas entreabiertas y desnudos que gozan su desnudo en b u a del placer sin encontrarlo. Cristos agonizantes, procestones de antorcha y penitentes, dlicjos que se ocultan bajo et hábi- to- Bodegones que sueñan que están vivos. Puertos adonde nunca llegarán los barcos. Came que se aiTCpietitc de ser came. Fe religiosa estremecida y fuerte- Todo im mundo literario español, pormíar y caliente, que asalta la paleta del pintor y que él tamiza de eternas decadencias faa ta fijarlo, prisionero de elegantes belkzaSt en la cárcel del lienzo. Pero junto a estas obras, que responden fielmente a la línea seguida desde hace muchos años por cK Valeníuela ha colgado unos óleos- fauvistas difereaics. en los que el color rie a carcajadas y el toque de U espátula sustituye al pincel. Bodegones alegres, rasgados de dibujo, en los que los azules sostienen y amortiguan la violencia del juego del color. Nada recuerda lo buscado hasta ahora, por el propio pintor, que experimenta una nueva manera de cxpresióa, o que, quizá, se libera, ¿ilo por un mstante. del camino que ha seguido hasta hoy- E Í un interrogante cuya respuesta pertenece al futuro. Mario AKTOUN PAZ