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ELEll FLOliS CRÜZIR HAS T OF SGES IMIGEE! Por Alvaro SANTAMARINA Alia, cstíliuida como una motlfla dr alLa coülura, Ettna Mares, sccrtUríd dp Kcbcioncs Inrcrnacitiiialcs dc- I PSOE. senadora y miembro d d Piírljmcnln Ivuropoo. partee Itner una idea muy clara d d momeníu en uc ví T y la forma en que lo vive. Sonnc enirc fraw y frase, fuma Inccsanítmtnic na lahaco nc ra. fuerte, y ofrece la imagen de umi tculiva de Iclefdnie americano. Sólo tras hablar con ella Ik a uno n la conclusión de que no hay nada miis lejano que esa pretendida lmaf en con la realidad adual de Hcn i More ft- B i e n Con niu cho trabajo, pero ojoiü me gusia, pues bien. Estoy bien. OuL hace txacumeníc? -Exisicn muchas ictividadcs dentro de Ja Secretaria Intcrn dofial. Contactos con oíros p iTÚdos siícinilistíú o aliñes, letdciones con el Parlamento E u r o p e o Muchos viajes, mueh i reuniones... Elena Flores parece, no o t s t a n l e soportar pcrícctameQlc este- m a r a t h ó n Hace ya una década que comenzó su vida política, icniiindola con Ui cla i en la Universidad como profesora de Relacjoncs Intornacionalt s. Comenzú a colaborar entonces con Luis Yáñez en la organiza- ¿De qué tipo? Elena somíc y hace un exprcsivo gesto: -D i g a m o s que encuentro en tomo mío un- j mayor deferencia, una mayor cortesía, ¿U i t e d es una especie de jefe de relaciones publicas del PSOE en el eiíranjcro? -P u e s síi es una forma de con derarlo. Sf. -E l l o le o b l í e a r i también a cierta vida social. Por poner un ejemplo, usted se verá obligada frecuentemente al vestido de noche. -N o con mucbh i frecuencia, pero sj, aunaue- s o n n e- no me siento GÓmooa con esos vestidos que Ic obligan a levantar la falda al bajar y subir escaleras. -U n a eTecuüva de alto astan- pero apenas conozco otra cosa ue aeropuertos, hoteles y salas e reuniones. No hago turismo. -Entiendo que su labor tiene mucho de diplomática- ¿Ha recibido usted alguna propuesta para ser embajadora o. más aún, jefe de la diplomacia española? -N o nunca. Y tampoco se me ha pasado por la cabeza esa idea. Además, yo mantengo contacto con los partidos sodalistas extranjeros, no con las Administraciones, aunouc. en el caso concreto de los países del Este, sí mantengo contactos con los embajadores, que son, en definitiva, portavoces de los distintos Gobiernos, a La política no es u n a carrera, sino u n compromiso personal- dún de la S e c r e t e a General del PSOE. Elena procede de Convergencia SociaTísia y ctjando llega al Senado (lene que decir adjó a las aulas- -Sí; yo había estado compaginando mi acti -idad política con la umvei itaria, pero llegó un momento en que C lo no era posible y tuve que elegir, -Perdone que me refiera a su condición de mujer, pero ¿ha repicKHiadq vcntaiai Q inconvenientes? -P u e s admitiendo la dificultad que aún encuentra la mujer en el mundo profesional, debo reconocer que, en mi ca i, no he hallado obstáculos y sí ciertas veniajas... 6 dingí Via es en avión primera clase, uso de tai jeta de crédito dorada y hoteles de cinco estrellas. No parece responder al arquetipo sodaUsta... Elena vuelve a sonreír. Duda un momento. Enciende un nuevo neairillo, -Viajo en clase turista, pero. ¿por qué se tiene esa idea de los socialistas? ¿Por qut esa imagen anucuada? ¿í or qu esc cliché de- Volvamos a usted. ¿La polítique no debemo- i aceptar la íilta ca p. i UrtH carrera? costura o la alta cosmética? En- N o en mi caso. Para mí es un s e r i o no me veo a mí misma compromiso. Yo cambié la leona como una ejecutiva, sino como de miíi clases de Relaciones Inleralguien que está cumpliendo una ludonales por la práctica de mi función en virtud de un proyecto p o l í t i c a a c t i v a Yo c r e í en el político en el que ciee. Por otra proyecto político socialista y el parte, viajo, si, constantemente, partido creyó ver en mi unos coReporta Je gráfico: GonEflío Cnu -Hablando de Gobiernos, ¿podria darme su opinión h r e algunos de los actuales presidentes. -No me gusta personalizar. No tendría tampoco los suficientes elementos de juicio. -Dígame al menos sí- o- no a n t e determinados n o m b r e s Augusto í inodiei. -Lógícarnenle. no. -Fidel Castro. -Sí, Me parece una persona a g r a d a b l e a u n q u e no esté de icuerdo con su proyecto politicoPoT favor, no me ptegunie ni rae c. íija esc SL o no que ntmca puede ser absoluto. -Es que tengo la impresión de que no juzgan ustedes a las dictaduras por el mismo rasero. Por ejemplo, Nicaragua. -E s t á usted en un error. Estamos en contra de todo tipo de d i c t a d u r a s sea c u a l q u i e r a su ideología. Mire usted, el tema de Nicaragua lo conozco bien. Viajo a Ccniroaméríca con mucha frec u e n c i a En N i c a r a g u a en la zona aquella, no hay buenos y malos. Se trata de un problema más complejo. nocimientos que podían ser útiles para la funcioh que desempeño ¿Y cómo se ve en mil novecientos noventa y tres? -P u e s n o l o st. S u p o n g o que oiga, no rae pida que rairc en una bola de cristal. -Déjeme imaginar. Apoyarán ustedes desde la oposición eí programa del Descubrirruenio? Elena no se inmuta: -E s p e r o que tío estemos en la oposición, pero admitiendo este supuesto que, desde luego, tenernos asumido. coTaboraremos en ese programa, porque creemos UC todo lo relativo al noventa y os es una cuestión de Estado en ta que debemos colaborar todos los parados. -B i e n falta bastante a ú n Hábleme de hoy. Por ejemplo, ¿qué está usted leyendo estos diaí? -Varios libros, Uno sobre defensa y seguridad, otro sobre la izqmeixia v Europa y otro sobre Ccntroamérica, -Eis decir, que sigue estudiando. ¿En í ué invierte su tiempo libre? 3