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48 ABC DERECHO DOMINGO 4- 1- 87 nuclear, hasta el peligro latente de los productos alimentarios congelados, precocinados, conservados; todo lo que, en definitiva, colabora a la facilidad de la vida de la Humanidad está preñado de peligro. Pues bien, todos estos riesgos imponen la exigencia de la cobertura del daño para proteger tanto al patrimonio de la víctima, en cuanto sea protegible, y el resarcimiento moral de los daños que pueda sufrir como el patrimonio del creador del riesgo que está en el deber de indemnizar. El mundo tiene dos caminos, o retroceder a la carreta y al candil, prescindiendo de toda clase de adelantos técnicos- volver a la Edad de Piedra- o bien seguir avanzando en la tecnología para extender a zonas todavía atrasadas mejores condiciones de vida, de alimentación, sanitarias y de bienestar. Pero sin olvidar que cada paso en este avance exige nuevas técnicas y que esas nuevas técnicas comportan un riesgo y que ese riesgo, al repercutir sobre los patrimonios de la víctima y del causante, debe ser protegido por un seguro de responsabilidad civil para evitar la impunidad o la ruina. Ya en España, en 1985, el seguro de responsabilidad civil fue el que más creció- e n un 37,90 por 100- como consecuencia de estas tangibles exigencias. Pero es necesario caminar más de prisa, ir más allá. Los Estados tienen que exigirse más perentoriamente la protección de las posibles víctimas a través de un seguro de responsabilidad amplio, generoso e incondicional, tema éste que debe constituir la razón más profunda de estudio de los juristas de la Comunidad Económica Europea. La vida y la salud no pueden devolverse, pero se puede alcanzar, hasta donde se pueda, la cobertura de los perjuicios producidos, alcanzando lo que pudiéramos llamar un equilibrio de los patrimonios llegando a una cobertura general de la responsabilidad civil como la universalidad del riesgo en que secularmente se apoyó legal y doctrinalmente el seguro marítimo. Juan Manuel FANJUL SEDEÑO La responsabilidad civil La Sección Española de la Asociación Internacional de Derecho de Seguros ha celebrado el XXV aniversario de su fundación. Juristas, aseguradores, profesores de Derecho mercantil han concurrido a esta ceremonia en la que se ha rendido homenaje a los catedráticos Polo y Uría y emocionado recuerdo al que fue presidente de la Sección hasta el día de su muerte, profesor Joaquín Garrigues y Díaz- Cañabater Creo que es esta ocasión oportuna para desarrollar una meditación que me ocupa hace tiempo: la cada vez más patente inmersión de la Humanidad en una agobiante carrera de peligros paralela a la evolución tecnológica de la civilización de bienestar en que vivimos y a la consiguiente exigencia de un completo seguro de responsabilidad civil que permita hacer compatible el progreso con la seguridad. En nuestra patria estamos viviendo una agravante evolución de la doctrina jurídica sobre la responsabilidad civil. Hasta hace aproximadamente una década, se mantenía la línea pura de la responsabilidad subjetiva; la obligación de indemnizar un daño sólo se derivaba de la comisión de un delito o de la existencia de un acto civil condicionado por la culpa o negligencia del agente. Contrastaba esta doctrina con la anglosajona, sobre todo la norteamericana, donde se mantiene, hasta límites que para nosotros resultan inconcebibles, el criterio del daño por el daño es decir, la obligación de indemnizar cualquier perjuicio personal o patrimonial sin existencia de una culpa o negligencia que lo haya producido. Pues bien, esta responsabilidad objetiva va abriéndose paso en España, y aparte de la filosofía que infunde la legislación del seguro obligatorio del automóvil y la más reciente de la defensa de consumidores y usuarios, empieza a consagrarse una tendencia jurisprudencial hacia la objetiva obligación de resarcir el daño producido, aunque no haya culpa. Nuestro Tribunal Supremo viene aplicando a la responsabilidad civil extracontractual un criterio de evolutiva cautela, caminando por el filo de la navaja y aprovechando hábilmente para ganar escalones a la evolución. Así, en 4 de octubre de 1982, acepta que el principio de la responsabilidad por culpa es el básico de nuestro ordenamiento... aunque a salvo los varios paliativos de tal principio... al invertir la carga de la prueba o presunción iuristantum de que medió culpa por parte del agente Y en 11 de mayo de 1983 avanza otro paso al sobrevalorar el requisito de la previsibilidad como elemento esencial generador de la culpa porque la exigencia de prever hay que considerarla en la actividad normal del hombre medio con relación a las circunstancias... proyectada al daño normalmente previsible por el actuar con algún medio peligroso que también normalmente pueda producirlo El Tribunal Supremo es explícito en su inclinación (sentencia de 29 de marzo de 1983) al reconocer que la jurisprudencia ha evolucionado en el sentido de objetivar la responsabilidad extracontractual insistiendo en 13 de diciembre del mismo año en que si bien la Sala sigue fiel al principio de la responsabilidad por culpa... ha introducido diversos paliativos... así, últimamente la de la responsabilidad por el riesgo, y el de la inversión de la carga de la prueba, creando la presunción iuris tantum de que medió culpa ínterin no se demuestre cumplidamente lo contrario Todo ello, como repite en 25 de junio de 1984, en atención a la necesidad de acomodar la aplicación del derecho a las exigencias de la realidad social de cada momento histórico Este camino hacia la responsabilidad objetiva nos podría conducir a la ruina o a la locura si no existiese una fórmula de seguro para cubrirnos de esos riesgos que, sin querer, estamos creando continuamente; seríamos unos fantasmas huyendo de nuestros propios actos, aterrorizados por las consecuencias económicas que pudiéramos producir sin pensarlo y sin quererlo, tanto personalmente como a través de nuestras cosas o propiedades. Vivimos en un mundo movido y empujado por una evolución tecnológica que va conquistante) insospechadas cotas de descubrimientos físicos, químicos y mecánicos. Cada uno de ellos genera mayor bienestar y acude en socorro alimenticio y sanitario de la ere cíente población del mundo. Sin esos descubrimientos y conquistas, la progresiva masa de habitantes del planeta viviría cada vez peor y se alimentaría cada vez más deficitariamente. Pero todos esos avances conducen a una progresiva creación de mayores riesgos. Todos los días se nos ofrecen ejemplos dramáticos. No hace muchos meses fueron los miles de muertos de la fábrica de productos químicos de la India; en recientes semanas, los acontecimientos de la cuenca del Rhin. Fábricas de países tan avanzados tecnológicamente como Suiza y Alemania están produciendo daños prácticamente irreparables. Lo mismo diríamos de los riesgos que hay que calificar como normales desde el automóvil, pasando por la aviación y la energía PELETERÍA LUTECIA Por cambio de gerencia liquida sus existencias. Prendas de visón, colas, patas, corazones. Zorros rojos, plateados, Virginias, blue, shadows. Prendas de astracán, castores, nutrias, marmotas, etcjetc. j Peletería Lutecia. I Calle Príncipe, 11- Madrid. I Urbanización ARROYO DEL POZANCO Colmenar Viejo CHALETS de 300 m CONSTRUIDOS, 400 m DE PARCELA nformación y venta: SÉNIOR, S. A. En chalet piloto o en teléfonos 405 04 99 y 405 03 62 ATRÉVASE A JUGAR... Y A GANAR CON EL NUEVO AJEDREZ ESPECIAL PARA CUATRO SÜPERJUGADORES DE VENTA EN: SSÚ s ZONA CULTURAL Se vende zona cultural en zona residencial. A 28 Km. de MADRID. Abstenerse intermediarios FZUSA 28120 MADRID A N R O S. A -U N B B A D 47- 18015 M D I EHRO A RD TELS. 98 99 33- 991 51 76- 333 79 84 Descuento 20 o presentando estt anuncio