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3 enero- 1987 ABC UTcv vlo -Novela- ABC XI Todas las horas hieren Virgilio Botella Diputación de Alicante 1986. 452 páginas Carta a Lord Liszt Martin Walser Alfaguara Madrid, 1986. 143 páginas Hace poco, la editorial Alfaguara presentaba en el Instituto Alemán de Madrid a un autor alemán, Martin Walser, y a dos de sus traductores, Jaime Siles e Isabel García- Wtzler, pues iba a comenzar la edición en España de un buen número de sus obras. Ahora ya está en las librerías el primero de tales volúmenes, Carta a Lord Liszt Los seguidores de la literatura alemana que, últimamente, ven sucederse numerosas traducciones de autores de esa cultura (desde Handke a Benhard) Martin Walser pese a sus especiales y no siempre legibles propiedades (estilo farragoso, talento filosófico, lectura pesada) están de enhorabuena. Porque esas otras características que hacen de la literatura literatura también están en la obra de Walser: profundidad, pasión y, al fin, como quería Kafka, un hacha que rompa el mar de hielo que llevamos dentro. A mí, personalmente, me agradó muchísimo la decisión de Alfaguara de publicar la obra de Martin Walser. Todavía recuerdo (y la huella en la memoria suele ser buen baremo) con interés y gusto mi lectura de su obra de teatro Roble y conejos de angora hecha allá por el año 1970, cuando fue publicada en aquella magnífica colección de teatro que tenía Cuadernos para el diálogo Martin Walser nació en 1927 en Wasseburgo y ha obtenido varios premios, como el Hermán Hesse, en 1957; el premio Hauptmann, en 1962; el premio Shiller, en 1965, y en 1981, el premio Büchner. Su producción comprende narrativa y teatro. Como gran parte de la creación literaria alemana actual, Martin Walser siempre aparece en sus obras preocupado no sólo por la descomposición moral que culminó en el régimen nazi, sino por la continuidad solapada de todos sus mecanismos y procesos sociales y psicológicos, dentro de numerosas situaciones de la Alemania federal. En Carta a Lord Liszt nos describe a uno de sus personajes prototípicos. Un ejecutivo de una empresa de odontología, depresivo, solitario, que va recogiendo toda clase de objetos porque alguna vez pueden servir y que ya ha intentado suicidarse alguna vez, se decide a escribir una larga carta, con varias posdatas, a otro compañero de trabajo, al cual, en proyección estético- servi, l suele calificar de lord El sarcasmo y la ironía con que Walser observaba el mundo de los negocios y el milagro económico alemán, por ejemplo, a través de las confesiones de un viajante de comercio, en Halbzeit o cuando en El unicornio se afirma: Todo el que se mantiene de pie bajo una epidermis es un héroe se confirma y desarrolla en el ejecutivo Franz Horn, que, tras pasarse la noche escribiendo su autoconfesión, termina diciendo a la mañana siguiente: De ahora en adelante, a todo aquel que él erróneamente creyera necesitar, le escribiría una carta nocturna de éstas que no se pueden mandar. ¡No hay nada mejor! Martin Walser hizo su tesis doctoral sobre Franz Kafka. Y sus personajes parecen sufrir una curiosa transformación (paralela, por otra parte, a la padecida por la propia sociedad alemana) a partir de raíces estrictamente kafkianas: al comienzo se enredan, fatalmente, en oscuras situaciones de humillación y fracaso, pero, al fin, en una frágil pirueta acaban afirmando: Es casi una vergüenza que a mí me vaya tan bien y que al mundo le vaya cada vez peor. Aquí, la sombra de Kafka no es alargada, más bien se refleja en el Callejón del Gato del mundo de ahora mismo. Joaquín ARNAIZ Como la mayoría de los españoles que se vieron obligados por las circunstancias a vivir en directo los episodios de esa demencia colectiva que denominamos guerra civil, mejor sería fratricida, el autor de esta novela, Virgilio Botella, no pudo convertir en narrada evocación literaria lo que para él había sido dramática y personal aventura, hasta que ya habían florecido cincuenta primaveras sobre los muertos. Hasta que pasado el medio siglo, el mágico proyector de la memoria pudo proyectar en la pantalla interior, para ser vistos con los ojos cerrados, los episodios que fueron realidades, ya despojados de su feroz y primaria crueldad. Está comprobado que nuestra guerra ha producido más literatura que la segunda guerra mundial y que ha creado un nuevo género literario: el periodismo- historia. También ha promocionado la novela de guerra, que ya había iniciado el alemán Remarque con Sin novedad en el frente Esta obra de Virgilio Botella, Todas las horas hieren puede catalogarse en ese género de novela de guerra, novela documento, incluida entre los muchos relatos de ese género que produjo la contienda española y que para muchos de sus protagonistas se amplía con el exilio y la actuación en el ejército aliado o en la resistencia a los alemanes en la segunda guerra mundial. Una novela apasionante, no por su parte de ficción, sino por la dramática realidad que impregna sus páginas, porque el autor y alguno de lor protagonistas se identifican. Virgilio Botella, antes de escribir (eso se nota) vivió la tremenda peripecia, que nutre la literatura de su narración. Puede decirse que la padeció en su carne y en su espíritu. El, uno de los vencidos de la contienda española, se encontró en un campo de concentración francés, rodeado de alambre espinoso y de senegaleses. Como otros muchos jóvenes españoles, que se sentían fracasados y prefirieron seguir luchando en los ejércitos aliados contra los nazis o en la aventurera resistencia. Ellos sabían que el nazismo centroeuropeo habfa contribuido a la derrota de la República española. El grupo de españoles protagonistas de la novela, encerrados en Mauthausen, donde todas las horas hieren y se espera a cada momento que llegue la definitiva con el fin de la esperanza, sobreviven a fuerza de recrear en su fantasía la España anterior a la guerra y siguiendo las acciones heroicas de la propia contienda, n que habían derrochado valor y juventud. Desde el interior de Mauthausen el grupo sigue los incidentes del frente y los distintos desembarcos norteamericanos en Europa. Lo consideraban el principio del fin. Mientras en la oficina mecanografiaban las diarias cartas de defunción, oían que la BBC daba la caída del Sebastopol. Juan Antonio CABEZAS Novedades Seix Barral. Mercé Rodoreda: La muerte y la primavera Rubén Fonseca: Pasado negro Anagrama. Javier Marías: El hombre sentimental Vladimir Nabokov: Ada o el ardor Bret Easton Ellis: Menos que cero Planeta. José de Espronceda: Obras poéticas Domingo Faustino Sarmiento: Facundo Manuel Vázquez Montalbán: Los pájaros de Bangkok Francis Fevre: La faraona de Tebas Clive Barker: Libros sangrientos Marvin Minsky: Robótica Ray Ferrer: 100 españoles, de la razón a la espada Plaza y Janes. Ana Diosdado: Los ochenta son nuestros Jackie Collins: Lucky Paco Daurella: Evasión Ediciones Libertarias. Gonzalo T. Malvido: Cuentos recuperados de la papelera y Teorema del mal José Tono Martínez: Segunda versión de Alba Eduardo Haro Ibars: En rojo Pedro Atienza: Decir del solitario Jesús Alviz, Concierto de ocarina Fátima González- Meneses: Recetas para cocinar en media hora La polémica de la posmodernidad varios autores. Lumen. Luis Antonio de Villena: La tentación de Icaro Siruela. Cuentos argentinos Cuentos rusos Edhasa. Graham Greene: Viajes con mi tía Turner. Antonio Pérez: Relaciones y cartas (edición crítica y completa en dos volúmenes) María Zambrano: El sueño creador y De la aurora