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SÁBADO 3- 1- 87- SUCESOS ABC, pog. 43 El piloto del Aviocar español intentó regresar a la pista de Bata para evitar la catástrofe La superiora de las calasancias entre las víctimas del avión siniestrado Algunos de los hijos del ministro guineano de Industria han muerto en el accidente Una Delegación de la FERE viaja a Malabo para repatriar a las víctimas Madrid. S. N. A últimas horas de la noche de ayer se daban por muertos a los quince ocupantes del Aviocar de la Fuerza Aérea Española que se estrelló en el mar durante las operaciones de despegue en el aeropuerto de Bata, en la zona continental de Guinea Ecuatorial. El aparato intentaba realizar uno de los habituales vuelos entre el continente y la capital, Malabo, en la isla de Bioco, antes Fernando Poo. Entre las víctimas figura la superiora general de las calasancias y, al menos, ocho cooperantes españoles, casi todos ellos miembros de la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza. También se tenía casi la certeza de que entre las víctimas figuran cuatro hijos del ministro guineano de Industria, A la izquierda, un gráfico del lugar del accidente donde se estrelló el aviocar. En la fotografía de archivo, señaladas con una flecha, cuatro de las víctimas: las religiosas salesianas Araceli Moreno- a ia izquierda- Juana Alonso- en el centro- y Nives Domínguez- a la derecha- con el fraile de la misma orden Rafael Ballesteros Aunque en los primeros momentos se dio una cifra de dieciocho muertos, la Oficina de Información Diplomática confirmaría más tarde que los pasajeros del avión siniestrado eran quince. La confusión surgió al componer tres personas la tripulación del pasaje, que en algunas listas se incluían entre los viajeros y en otras no. ABC intentó ponerse en contacto con el subdirector de la OÍD, Eduardo Cerro, sin que resultara posible localizarle. Según fuentes de la Oficina de Relaciones Públicas del Ejército, que hizo público en un primer momento un comunicado en el que afirmaban que habían muerto dieciocho personas en el siniestro, el accidente tuvo lugar a las cuatro y media de la tarde, cuando el Aviocar T- 12, de la base aérea de Getafe, intentaba despegar del aeropuerto de Bata, en la zona continental ecuatoguineana, con destino a la capital, Malabo. Parece que una vez recorrida toda la pista, que se encuentra paralela al mar, el avión, por causas aún desconocidas, no conseguía elevarse, por lo que el piloto intentó regresar para tomar pista de nuevo, momento en el que ei aparato se precipitó en el agua, a unos 150 metros de la playa, en una zona donde la profundidad es de aproximadamente cuatro metros. Aunque en los primeros momentos los datos que llegaban de Guinea eran confusos, en Madrid se pudo comprobar que la mayoría de las víctimas españolas pertenecían a la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza (FERE) que en la actualidad desarrolla labores educativas en Guinea dentro de los planes de Cooperación. Así, el secretario general de la FERE, Santiago Martín, confirmaba que en el aparato siniestrado viajaba la superiora general del Instituto Calasancio Divina Pastora, María del Carmen Cañan Saldaña; su secretaria, María Angustias López Chamorro; el salesiano Rafael Ballesteros; una hermana suya que había viajado hasta Bata para pasar con él las fiestas navideñas; cuatro salesianas más, aunque sin determinar sus nombres, así como un médico, también de la cooperación. Nada más conocerse la noticia en España, se constituyó una Delegación de la FERE encabezada por su vicepresidenta, la madre Julia García Monge, y su encargado de Misiones, el padre Manuel Magat, para acudir a Malabo en la misma noche de ayer en vuelo regular de Iberia, para hacerse cargo dé las víctimas. A las ocho de la tarde, tan sólo habían sido rescatados once cuerpos de las víctimas, razón por la que la Oficina de Información Diplomática actuaba con toda cautela en cuanto a facilitar nombres o datos de las víctimas. Entre otras razones porque en este tipo de travesías entre el continente y la isla, suelen producirse cambios de última hora en el pasaje y no querían alarmar inútilmente a los familiares de los cooperantes españoles. También se mantenía una cierta reserva, aunque se daba como seguro que entre las cuatro víctimas guineanas que viajaban en el avión siniestrado se encontraban algunos de los hijos del ministro guineano de Industria. Por su parte el Ministro de Defensa ha ordenado el envío de un avión Hércules del Ejército del Aire, que partirá hoy, posiblemente desde la base de Getafe, para que realice el traslado de los cadáveres a España. El avión servía de apoyo a la cooperación española a Guinea El Avicar de la Fuerza Aérea española estrellado ayer en Guinea servía de apoyo a la cooperación de España a este pais, y hacia periódicamente el trayecto entre Malabo, capital del de Guinea, situada en la isla de Bioco (antes Fernando Poo) y Bata, en Rio Muni, ciudades ambas separadas por unos trescientos kilómetros. Dos aviocares españoles permanecen constantemente en Guinea Ecuatorial. Estos aviones son tripulados por dos pilotos militares y un mecánico, y tardan alrededor de una hora en hacer el trayecto Bata- Malabo. Una vida de calasancia dedicada a la promoción de la mujer La Superiora del Instituto Calasancio, María del Carmen Cañan Saldaña, fallecida en el accidente, había nacido en Almazán (Soria) hace 43 años. Hasta junio de 1985 ocupaba el cargo de consejera general de la Congregación. En esa fecha fue elegida Superiora de la misma. En función de su nuevo cargo había acudido a Guinea Ecuatorial el 19 de diciembre pasado, en visita pastoral, primera que realizaba a este país y más concretamente a la comunidad religiosa que la Congregación tiene en la localidad de Akurenan,