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SÁBADO 3- 1- 87- CULTURA -ABC, pág. yH Así cantaba Zaratustra, o cómo se compone una sinfonía a martillazos Próximo estreno en Nueva York de una cantata de Nietzsche Nueva York. José María Carrascal Nueva York se dispone a conocer una nueva obra de Nietzsche. Pero no es ninguna obra filosófica ni siquiera literaria. Es una obra musical. Una cantata con el título Himno a la vida desconocida para el gran público, que va a darnos una faceta completamente inédita del autor de Así hablaba Zaratustra Sólo los expertos en el famoso ampliada versión sinfónica hecha por el amigo de ambos Peter escritor alemán sabían de esta Gast, publicada en 1887. Es la afición suya a la música, aunque es conocida su tempestuosa re- versión que va a estrenarse en Nueva York, concretamente en lación con Wagner, que empezó la Academia de Música de siendo de adoración, para conBrooklyn. vertirse más tarde en oposición, que les llevó a una de las más Alma de la idea es Lukas sonadas polémicas de la segunFoss, musicólogo y director de da mitad del siglo pasado. Pero orquesta, que se ha hecho famoF. Nietzsche la opinión general venía siendo so por sacar a la luz obras inédique Nietzsche era algo así como tas. Es quien nos dice que ésta décadas más tarde. Un experto un Wagner de la filosofía, con de Nietzsche pertenece a una en él, sin embargo, Lincoln Kirsabundancia de metal y trompas etapa intermedia del autor. Pues tein, acaba de salir con una teoen su pensamiento, junto a pael filósofo- compositor comenzó ría por lo menos original: sajes delicadísimos. bajo la influencia estilizada de Nietzsche no fue el pensador Schumann, para caer bajo la político- religioso o antirreligioso Hoy sabemos, sin embargo, avasalladora de Wagner, bajo el que viene creyéndose de él. Fue que Nietzsche no era sólo un amante de la música, sino tam- que compuso sólo piezas cargaun filósofo en la línea más clásibién un compositor y que duran- das de pasión que hoy resultan ca, emparentado con la escuela te su juventud vaciló en dedicar- exageradas. Más tarde, sin em- estoica, se a ella o al pensamiento. Al bargo, el enfrentamiento tempoEl problema surge cuando es parecer, envió una de sus prime- ral de ambos le hizo separarse utilizado por las corrientes archiras composiciones, con el título de esa línea y sus últimas piezas nacionalistas que hacen furor en de Nirvana a Wagner, quien son bastante más descriptivas, la Alemania de finales del pasala calificó de deliciosamente fa- coloristas y equilibradas, en la lí- do siglo, que busca ser gran pomiliar algo que no gustó dema- nea de la Carmen de Bizet. El tencia. Las teorías de Nietzsche siado al autor, pese a que en Himno a la vida está a caballo son forzadas hasta encajar en aquellos momentos estaban en de Schumann y Wagner. un marco mucho más controverlas mejores relaciones. Fue posiY ya que estamos hablando tido e inmediato. blemente lo que le hizo meter en Concretamente, Kirstein asede uno de los hombres que más un cajón la pieza, han ayudado a modelar el pen- gura que fue su hermana la que, samiento del siglo XX, tal vez después de su muerte, dio una Que no abandonó la composiconvenga decir algo de la revi- imagen suya y de su obra agreción, sin embargo, lo demuestra sión que se acusa sobre Nietzs- siva y racista, que es la que ha que siguió escribiendo canciones che. La opinión generalizada le quedado, pero que no tenía y piezas cortas entre 1854 y tenía como el creador de la teo- nada que ver con la original. Si 1874, la mayoría de las cuales ría del superhombre y, en cierto es verdad, tendrán que decidirlo se han perdido, aunque algunas sentido, como el abuelo del na- los expertos. Ahora se trata de quedan. La obra que va a estrenarse en Nueva York es más tar- zismo que florecería en su país ver qué tal era como músico. día. En 1882, Nietzsche conoce a Lou Salomé- más conocida por Lou Andrea- Salomé al adoptar el apellido de su posterior marido- posiblemente la mujer Más de uno y más de dos: Por lo que leo de usted, últimamás idealizada y cantada dei tarmente se le ve deprimido. dío romanticismo alemán, ya que Primero: una es la fecha de redacción y otra la de selección. inspiró o fue la heroína de obras No hay datar, pues, que valga. de Rilke, Freud, Strindberg, Segundo y de cajón (así que parece mentira deducción semeHauptmann y Wedekind. Nietzsjante) si estás borracho de vital euforia y se te dan bien las coche, en su forma especial de ver sas, tu inmediata será obviamente escribir lúgubre (sobre la el mundo, la definió como con muerte, y por el estilo) Si presa de angustia y en una fase pupa, mucho, la persona más inteligentu reacción, lógicamente, un hablar esperanzador y ponerte lírite que he conocido co: que si el atardecer en un lago de alta montaña, que si las Poco después de conocerla le aves canoras por el cazador en vano acosadas y que si siemenvió su Himno a la vida para pre hay un resquicio coro y orquesta, de siete minutos Julio CERÓN de duración, sobre un poema del ¡Eutrofia! mismo nombre de Lou. No sabe De momento. mos qué le pareció a ésta, ni si Sí, pero ¿dónde? quiera si fue estrenado. Sabemos sólo que se incluyó en una El, ella y lo sublime Una cosa es que Nietzsche se quejara de la música del segundo Wagner y otra, seguramente, que él fuera un gran compositor. Se supone, pues, que el estreno de Nueva York será una muestra más de ese tufo de enciclopedismo popular con que los comerciantes agotan a un personaje. ¿Es que escribía? Pues ahora que cante. Lo sospechoso es que parte de las razones que Nietzsche aduce contra Wagner son ideológicas. Nadie puede, por ejemplo, tragarse el Parsifal que es como un polvorón con crema, si se entiende el alemán; insufrible sobre todo si le acompaña aquella versión que hizo el cineasta Syberberg, parecida a un extracto de pelliza rociado de ángeles salomónicos. Pero si no se entiende alemán, como es la norma educada, y no se incurre en el disparate de apreciar la lógica visual, si se cierran los ojos y se concentran en un destino abstracto, el trago puede ser placentero. Nietzsche, al final, prefería Carmen más ligera de ropa musical. Pero Un día que la oyó- l o refiere él mismo- se tomó un coñac, contra toda prescripción, él tan pobre de salud. Es lícito interpretar que, en el fondo, la panderetada gitana se le antojaba con poco cuerpo. Hoy hay quien sostiene que la folcloría de Bizet es a Wagner lo que Hermann Hesse a Nietzsche: cosa de barrio, aunque el barrio sea gracioso. Hacia Lou von Salomé don Federico sintió auténtica gula. La hembra no sólo era leída, sino que además era vistosa. ¿Quién se extrañará de que conociera a todo quisque que emborronase papeles con ontologías, corcheas o psicologías? Para un intelectual, un ejemplar así justifica cualquier unión hipostática. Ninguna percha más idónea para colgarle una idea sublime. Lou iba con los listos por el postín, pero estaba destinada a quehaceres más de fuego del hogar. A! final, las malas lenguas se vengaban propalando chismes. Que si tal, que si cual, y que el estado de su ropa interior no era presentable. Ella se quejaba de las formas de los otros. En absoluto es descabellada la teoría de Woody Alien, que dice que no se ajuntó con don Federico porque el estilo de sus prendas íntimas no le convencía. Y ahí a don Federico le dolían las prendas. Pero Lou von Salomé también era una musa. Pero Federico Nietzsche también era un poeta. Y ahora músico. Agustín JIMÉNEZ CIERTOS LECTORES...