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SÁBADO 3- 1- 87 CIENCIA -En la muerte de un español universai- A B C 39 Estados Unidos, su segunda patria, le recuerda con agradecimiento Donde se encontraba más a gusto era en la sala de operaciones Nueva York. José María Carrascal Don Ramón Castroviejo va a descansar definitivamente en su Rioja natal, que siempre llevó consigo donde quiera que estuviese. No me pinte manzanas ni uvas, pínteme pimientos le dijo a Cristóbal Toral al encargarle un bodegón cósmico Nueva York, su segunda patria, donde ha hecho ver a tantos ciegos o camino de ello, le recuerda hoy con la pena y el agradecimiento que se merece cuando llega la noticia de su muerte. Fue uno de esos españoles universales que hizo su carrera, fortuna y prestigio en otros países, sin olvidar nunca lo que había dejado detrás. Los españoles en Estados Unidos somos testigos de su extraordinaria generosidad para con nosotros, estando siempre dispuesto a consultarnos y operamos sin preocuparse de honorarios y del rango que tuviéramos. De su prestigio tuve testimonio por una vecina norteamericana a poco de llegar aquí, que al saber que era español, del primero que me habló fue del doctor Castroviejo, que me ha operado a mí como operó a mi madre, conservándonos a ambas la vista El mismo me contó cómo, allá por los años treinta, cuando estas autoridades médicas se mostraban bastante escépticas de sus trabajos como pionero en los trasplantes de córnea, no se le ocurrió otra cosa que meter a varios cientos de sus ex pacientes en autobuses para presentarlos en un Congreso de oftalmología, que tuvo lugar en Chicago en 1937, demostrando a todos los asistentes que las cataratas o las córneas opacas no significaban ya quedarse ciego, como hasta entonces venía ocurriendo. Fue tan avasalladora su argumentación que desde entonces la técnica se impuso hasta terminar siendo no voy a decir rutina, pues estas cosas nunca lo pero sí algo corriente en los hospitales primero norteamericanos, luego de todo el mundo. El doctor Castroviejo continuó perfeccionándola con la dedicación de un virtuoso, creando distintos instrumentos que la facilitaban y adaptándola a los progresos que iba haciendo la Medicina en otros campos. A pocos hombres les corresponde más exactamente aquello de su descanso es trabajar Donde más a gusto parecía encontrarse era en la sala de operaciones, siguiendo luego los progresos de sus pacientes con la asiduidad y si era necesario severidad de un padre. En 1973, teóricamente, se jubiló. Digo teóricamente porque en la práctica siguió operando, sobre todo cuando un trasplante de cadera le permitió estar varias horas de pie. Fue también cuando regresó a España, legando su material y durante varios años su experiencia a la Universidad madrileña. Pero seguía viniendo a Nueva York con frecuencia, donde residían sus hijos y nietos y donde había dejado amistades de toda la vida. Viajaba también bastante, y recuerdo que una de las últimas veces que le vi acababa de volver, encantado, de China, donde no sólo se había interesado en la gran muralla, sino también en las técnicas de acupuntura que allí usan. Mecenas, amante y promotor de la investigación científica Madrid La muerte del doctor Ramón Castroviejo Briones, uno de los oftalmólogos más prestigiosos del mundo, creador de un nuevo método para el trasplante de córnea, sorprendió a la clase médica y universitaria española. ABC intentó recabar las opiniones de prestigiosas figuras del mundo científico, entre ellas la de los profesores Martín Munido, vicerrector de Investigación de la Universidad Complutense y presidente de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, y Santiago Grisolía, director del Centro de Investigaciones Citológicas de Valencia. Grisolía: Ayuda inestimable El profesor Grisolía recuerda así al profesor Castroviejo: Me acuerdo perfectamente cuando llegué a Nueva York. El profesor Castroviejo fue uno de los primeros en acoger al primer grupo de becarios españoles que fuimos a Estados Unidos. Don Ramón me invitó a cenar a un lujoso restaurante neoyorquino y fue allí, precisamente, cuando por vez primera comí paella por la noche. Gracias a su inestimable ayuda pude conseguir una habitación en la Casa Internacional de Nueva York, ya Santiago Grisolía que después de la segunda guerra mundial era dificilísimo encontrar alojamiento. El Banco Español de Ojos Madrid. J. M. Fernández- Rúa El doctor Ramón Castroviejo Briones fue, sin duda, un adelantado de la Ciencia. Su preocupación constante por la Medicina y, sobre todo, por los becarios españoles que llegaban a Estados Unidos para estudiar distintas ramas de la Ciencia, le hicieron granjearse la amistad y el afecto de quienes tuvieron la suerte de conocerlo y tratarlo. Llegó a España hace pocos años con la intención de aprovechar los años que me quedan de capacidad intelectual y ser útil a los españoles Una de sus más importantes realizaciones fue el Banco Español de Ojos (BEO) creado por orden ministerial el 11 de junio de 1975. Desde entonces se ha llevado a cabo centenares de enucelaciones y queroplastias. El BEO actúa como núcleo receptor y coordinador de donaciones de ojos efectivas a nivel nacional. Su objetivo es conseguir globos oculares para distribuir entre los oftalmólogos que los precisan con el fin de realizar transplantes. El proble- ma de rechazo es prácticamente nulo y la recuperación de la visión por el recep 1 tor se realiza en pocas semanas. Pero el legado del doctor Castroviejo no se queda ahí. Al Instituto de Investigaciones Oftalmológicas de la Universidad Complutense que lleva su nombre, y del que fue director, entregó su biblioteca y filmoteca, fruto de cuarenta y cinco año de actividad profesional. Más de treinta y cinco mil diapositivas y dos millares de libros sobre esta disciplina médica, así como un elevado número de películas de 16 mm; publicaciones y documentos oftalmológicos integran este legado que supone una inestimable ayuda para los estudiantes y profesionales de esta especialidad. En una de sus ¡numerables declaraciones, el doctor Ramón Castroviejo explicaba que es necesario llevar al ánimo de la sociedad la dimensión del problema de la ceguera y la certeza de que quedaría prácticamente resuelto en el caso de que se generalizara la inscripción de donantes. Martín Manicio: Promotor de la investigación fundamental El profesor Martín Municio opina asi soore la figura del que fue maestro de la Oftalmología mundial y miembro de treinta y siete sociedades científicas, así como doctor honoris causa por ocho Universidades de diferentes países: Era director del Instituto de Investigaciones Oftalmológicas de la Universidad Complutense que lleva su nombre. Ha sido promotor, mecenas y amante de la investigación fundamental, a través de la cual se vinculó al progreso y bienestar de la H u m a n i d a d sobre todo por medio del Ángel Martín Municio Banco de Ojos ya promovido hasta su muerte. En tan compleja y delicada especialidad, se resistió a que la edad venciese su entusiasmo por el trabajo.