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I ABC, póg. 38- CIENCIA En la muerte de un español universal- -SÁBADO 3- 1- 87 El doctor Castroviejo será enterrado hoy en el cementerio municipal de Logroño El Ayuntamiento rendirá un homenaje postumo a su fígura Logroño. Ana Lumbreras Desde ayer por la tarde, en que quedó instalada la capilla ardiente con los restos mortales del doctor Ramón Castroviejo, están llegando a la capital riojana importantes personalidades de la Medicina española para rendir el último homenaje a este español universal qué llegó a ser tan popular como la estatua de La Libertad El doctor Castroviejo recibirá cristiana sepultura a mediodía de hoy en el cementerio municipal de Logroño, como era su deseo. Aunque la mayor parte de su trayectoria profesional discurrió fuera de La Rioja, en esta región se le tenía un gran cariño y afecto, entre otras razones, por las numerosas muestras y atenciones que a lo largo de su vida tuvo con sus paisanos, no poniendo ningún reparo en operar o trasplantar córneas, desinteresadamente, a quienes se lo pedían. La noticia de su muerte ha causado gran impacto en la Comunidad Autónoma de La Rioja y, de un modo especial, en Logroño y Sorzano, localidad cercana a la capital, de donde procedía su familia. El alcalde logrones, el socialista Manuel Sainz Ochoa, ha lamentado, en un intento de transmitir el sentir de todos los ciudadanos, la muerte de un hombre que siempre tuvo a Logroño presente en su dilatada trayectoria profesional y mundial. Hoy, con la presencia corporativa del Ayuntamiento de Logroño, se rendirá un homenaje postumo de la ciudad a uno de sus hijos predilectos. Por su parte, el consejero de la Presidencia del Ejecutivo riojano, Hilario Cereceda, ha expresado que era un orgullo para toda La Rioja, destacando que siempre se mostró dispuesto a colaborar y ayudar a los riojanos en todo lo que le fue posible. Él carino que don Ramón tenía por su Logroño y por La Rioja no lo perdió nunca, trasladándose a su ciudad natal siempre que sus múltiples ocupaciones se lo permitían. Aprovechaba estas visitas para estar con sus amigos de la infancia, recorrer el típico chiqueteo y mantener reuniones de trabajo con los más destacados oftalmólogos riojanos directamente involucrados en el trasplante de córneas y en el Banco de Ojos de la Residencia Sanitaria de Logroño. Anecdotario El doctor Ramón Castroviejo Briones fue alumno de Ramón y Cajal, de Cardenal, de Olivares, de Tello, de Márquez Negrín, de Barraquer y de Poyales, entre otras ilustres figuras de la Medicina española. Se fue a Estados Unidos en 1928 por casualidad. El eminente oftalmólogo Francisco Poyales, gran amigo de su padre, le recomendó a un médico norteamericano de Chicago. En principio viajó al continente americano solamente por seis meses y vivió allí cuarenta y nueve años. Cuando estaba realizando una operación de cataratas, desprendimiento de retina, etcétera, y le daban una pinza para hernias, observaba que no le servía. Por eso decidió diseñar instrumentos exclusivamente para los ojos. El famoso oftalmólogo fue campeón de España universitario y subcampeón nacional de lanzamiento de jabalina en 1927, con una marca de 48,38 metros. Por sus manos pasaron miles de ojos, entre ellos los de su madre, a quien operó de cataratas cuando estaba casi ciega. Mi hijo- declaraba la madre del doctor Castroviejo- me devolvió la luz que yo le había dado. Los ojos del doctor Castroviejo Los cirujanos, los médicos, por la intimidad con que hemos de tratar a nuestros enfermos y por la variedad de personas que tratamos, somos testigos excepcionales de hechos que no son accesibles al resto de la sociedad. Hoy, como una página más del Diario de un cirujano hacemos un resumido análisis sobre la circunstancia del profesor Castroviejo (don Ramón) el oftalmólogo internacional que está en la mente de todos. Solemos estar obligados por el secreto profesional. Pero hay hechos, que no hieren la intimidad de las personas, que los mismos protagonistas quieren que se divulguen porque de este gesto se derivan muchas enseñanzas importantes para la sociedad. La vida de todos los hombres tiene algo que enseñar. Pero la de los hombres geniales suele ser un filón de enseñanzas y conviene divulgar los secretos de ese triunfo. Los genios nacen. Y si es así, lo es precisamente por un privilegio genético cuyas leyes no conocemos bien. Pero el genio se hace. Este es el genio cuyas circunstancias y virtudes hay que divulgar. Suelen asentarse sobre una vocación privilegiada y una técnica para desarrollarla. El doctor Castroviejo ha sido un creador genial en la Oftalmología. Del genio que se hace, de su vida, de su capacidad creativa, se deducen leyes generales universales aplicables a otros hombres que tienen las mismas preocupaciones, aunque sean profesiones distintas. La vida íntima es sagrada; no puede tocarse. La vida profesional debe divulgarse. Pudiera decirse que es patrimonio de la sociedad. Suele ser una regla general de estos grandes hombres que ellos quieren que se divulguen. Les gusta. Otra ley general es que no le dan importancia. Y la tercera ley es conceptuarse modestos, insignificantes. No conocí un hombre genial- y por razón profesional he tenido que tratar muchos- que no fuese modesto. Al médico, al cirujano, le está permitido divulgar estas leyes porque pueden ser el código para conseguir otros hombres geniales. Son numerosos los ángulos filosóficos, éticos y profesionales del gran especialista universal doctor Castroviejo que pueden analizarse tocando apenas algunas facetas de su robusta personalidad. Pero hoy nos interesan fundamentalmente sus ojos. Los que le permitieron ver los grandes obstáculos para resolver las dificultades sin solución hasta entonces, y a la vez los que le permitieron resolver esas dificultades científicamente, técnicamente. Castroviejo vivía en el mismo sector madrileño donde vive también Severo Ochoca. Sólo a unos metros de donde vivía don Gregorio Marañón. Allí, en aquel rincón familiar están los papeles personales y familiares. Pero el cúmulo de documentación escrita que generó su Escuela Universal de Oftalmología, además de la Biblioteca Universitaria de Nueva York, fueron donados por él en una gran parte a la Universidad Autónoma de Madrid para que los estudiosos puedan lograr sistematizar y ordenar lo que ha sido un fuerte capítulo de la historia de la medicina universal, logrando la sistematización en el trasplante de córnea. Entre estos pocos papeles de la plaza de Miguel Ángel de Madrid está el testamento por el que se donan los ojos a un banco de córneas porque él intuía que moriría en Madrid, aunque el anhelo era- y se cumple hoy- reposar en Logroño, donde nació. Consecuentemente con su espíritu y con su filosofía científica, aún después de muerto ha querido impulsar el enriquecimiento de estos bancos de ojos, que él mismo creó en Estados Unidos y se extendieron a todo el mundo. Donó también otros órganos que pudiesen ser útiles. Genio. Vocación. Dedicación. Entrega. Son numerosas las cualidades excepcionales que pudiésemos analizar, porque nos llegan vivas a través del paciente mismo y de sus familiares en nuestra convivencia obligada. A todas ellas se les une hoy esta generosidad universal y científica. Por sus córneas, ojalá que otros hombres vean belleza y paz. Que conozcan los problemas que les rodean y que los resuelvan convirtiéndolos en felicidad. Ojalá que con sus córneas puedan ser hombres geniales. Además que comprendan y divulguen la necesidad de donar órganos. La técnica hará lo demás. Esta es la lección de hoy del gran maestro. No será la última lección porque su vida es muy rica. El profesor Castroviejo requiere un homenaje universal. Entre nosotros, tan próximo, tan nuestro, la mejor manera de homenajear a su genio es imitarle. Doctor M. BRASA