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DE SEMANA Largometraje especial í Sábado cine Estrenos TV Nos vemos esta noche está basada en un texto de Noel Coward Paul Newman, excelente como protagonista de este larguísimo Éxodo Melissa Sue Anderson, aquella niña de La casa de la pradera Nos vemos esta noche Director: Anthony Pelissier. 1952. Color. Ochenta y tres minutos. Sábado, a las siete, por la Segunda Cadena, en Largornetraje Especial Éxodo Director: Otto Premkiger. 1960. Color. Doscientos siete minutos. Sábado, a las nueve treinta y cinco, por la Primera Cadena, en Sábado Cine Un amor inocente Director: Roger Young. 1982. Color. Noventa y dos minutos. Hoy, a las cinco y cinco, por la Segunda Cadena, en Estrenos TV En los primeros años cincuenta estuvieron muy de moda en el cine inglés las películas basadas en varios textos breves de escritores de prestigio que incluso, en caso como el de Somerset Maugham, que fue el más adaptado, eran acompañadas de un prólogo en el que el autor se dirigía al público, explicando lo que iba a ver. En esta ocasión le ha tocado el turno al brillante y sofisticado dramaturgo Moel Coward, tres de cuyas piezas en un acto- Pimientos rojos El roble ahumado y Caminos y significados en traducción literal han sido no excesivamente bien transformadas en un guión pasablemente pretenciosos por el propio Coward, que, además, es el responsable de la música del filme. Tal como ha quedado, tras la puesta en escena del material excesivamente literario por el mediocre Anthony Pelissier, la película, sobre la que pesa terriblemente el paso del tiempo, resulta muy escasamente atractiva, aburrida y sumamente artificiosa en su planteamiento y desarrollo, y, en realidad, podía perfectamente haber seguido en la sima de olvido en que se hallaba inmersa. Ni siquiera el reparto es demasiado atractivo. Destaca, con todo, en el mismo, el truculento Stanley Holloway. Y respecto a una de las protagonistas femeninas, Valerie Hobson, cabe recordar, a escala anecdótica, que era, en la llamada vida real la esposa del ministro Prófumo, víctima de un famosísimo escándalo que aún se recuerda, al cabo de veinticinco años. VIERNES 2- 1- 87 Lo primero que choca en esta película es su desmedido metraje- casi tres horas y media- que, se quiera o no, hace que por momentos se haga casi insoportable, pese al interés del tema tratado, el de la fundación del Estado de Israel. Basado en la novela homónima de León Uris, el filme cuenta con un guión de Dalton Trumbo, un hombre que, por primera vez, volvía a poder firmar con su nombre tras haber permanecido en las listas negras establecidas por la influencia del llamado Comité de Actividades Antiamericanas. Con todo, no oculta la historia sus vertientes sionistas, que estaban ya en el libro de Uris. Y, en cierta medida, su carga propagandística perjudica al resultado final. Este es, en suma, gratificante. La habilidad de Preminger está, a estas alturas, fuera de toda discusión, y aunque puedan preferirse sus películas de la primera etapa, con Laura a la cabeza, a las superproducciones en las que se especializó en la segunda de su carrera, Éxodo logra, casi en todo momento, y pese a su duración, interesar. El reparto es de lujo En él, un Ralph Richardson con veinte años más que el que habremos visto en la película del mismo sábado por la tarde sigue demostrando su maestría, lo mismo que lo hacen Lee J. Cobb y Gregory Ratoff. Paul Newman, como de costumbre, excelente. Y hasta John Derek, por una vez, resulta aceptable. Una vez más el campus universitario sirve de fondo a un telefilme de los que se nos ofrecen habitualmente en la sobremesa dominical. Solo que en esta ocasión por él circula un muchacho de edad notablemente inferior a la del resto de sus compañeros, una especie de niño prodigio de catorce años, cuyos amores con una chica mayor -d e diecinueve- nos cuenta, inteligentemente, la película. El muchacho es Doug McKeon, el hijo de Jane Fonda en En el estanque dorado y la chica Melissa Sue Anderson, la de La casa de la pradera que se ha convertido, llegada a la edad adulta, en una más que notable actriz. Domingo cine A contratiempo Director: Osear Ladoire. 1982. Color. Ciento dos, minutos. Domingo, a las diez y diez, por la Segunda Cadena, en Domingo cine Conocido básicamente como actor- fetiche de la que se ha dado en llamar nueva comedia madrileña de cuya obra poco menos que- involuntariamente- programática, Opera prima fue protagonista, Osear Ladoire hace con A contratiempo sus primeras armas como realizador, a partir de un guión propio y del director del filme que le hizo popular, Fernando Trueba, que es, a la vez, productor de la película. Responde ésta, en cierto modo, a los postulados de esa comedia madrileña de la que tanto se ha hablado y cuya existencia, como movimiento, niegan aquellos a quienes se considera sus cultivadores, aunque, en puridad, se trata de una película itinerante, de carretera ya que prácticamente en su integridad se desarrolla durante el viaje que realizan, entre Madrid y Galicia, un director de cine treintañero y una avispada autostopista que tiene la mitad de su edad. Pretencioso en ocasiones, demasiado ingenuo otras, el filme, muy irregular, se ve por momentos con agrado y en ocasiones con irritación. Ladoire, además de dirigir, protagoniza, lo que acaso sea un error. La mejor del reparto- e n el que colaboran cineastas como Gonzalo Suárez y escritores como Juan Cueto- es la juvenil Mercedes Resino, de la que, curiosamente, no ha vuelto a saberse, más allá de su por otra parte finiquitada actuación como presentadora en Toca- Osear Ladoire, director y protagonista del filme ta y que es una actriz de rara espontaneidad y contagioso desparpajo. AlC lOl