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PELÍCULAS FIN El cine Filmoteca TV Primera sesión Dean Stockwell, protagonista de El muchacho de los cabellos verdes Un sex- symbol de la época: la sugestiva Hedy Lamarr Ralph Richardson, la mejor pluma de las cuatro El muchacho de los cabellos verdes Director: Joseph Losey. 1948. Color. Hoy, a las odio, por la Segunda Cadena, en El cine Historia de la Humanidad Director: Irwin Alten. 1957. Color. Noventa y seis minutos. Hoy, a las once cuarenta, por la Segunda Cadena, en Filmoteca TV Las cuatro plumas Director: Zottan Korda. 1939. Color. Ciento nueve minutos. Sábado, a las cuatro y cinco, por ta Primera Cadena, en Primera sesión Fue ésta la primera película de Joseph Losey, que llegaba al cine con una sólida formación teatral y que en ella quiso, en un lenguaje que oscila entre lo críptico y lo demostrativo, llevar a cabo una parábola en parte política- -la sombra de McCarthy, que acabaría por propiciar el exilio del realizador, no estaba lejos- y en parte moral, en cuanto que aboga, por así decirlo, por el derecho a la diferencia De hecho, lo que le sucede al niño protagonista es que de la noche a la mañana sus cabellos se vuelven verdes, con todo lo que ello representa en su relación con los demás, y de esa situación anómala se derivarán una serie de aventuras, pero también de disquisiciones, que hacen del filme un producto en cierto modo híbrido pero, por momentos, apasionante. Ya está en la película, en todo caso, el saber hacer de su realiza- dor, que, con todo, no alcanzaría su plenitud hasta la época del exilio británico y, en particular, hasta que a través de El sirviente -q u i z á en definitiva, su obra maestra- -inicia una serie de colaboraciones con Pinter, de las que surgirán sus mejores aciertos. Es el niño del título el a la sazón jovencísimo Dean Stockwell, todavía en activo, y al que recientemente hemos podido ver en Terciopelo azul ya bien asentado en la madurez. Aunque el mejor del reparto es, sin duda, el veterano y divertísimo Pat O Brien. Mala Pasable Película, salvo error, inédita en nuestras pantallas comerciales, la que lleva por pomposo título nada menos que Historia de la Humanidad está dirigida, producida y coguionizada por Irwin Alien, antes de que el cineasta se convirtiera en padre del llamado cine de catástrofe del que hace sólo unos días vimos el ejemplo máximo, El coloso en llamas codirigido por el propio Alien, en colaboración con John Guillerwin. Se trata de un producto con aires de superproducción cuando menos insólito, en el que, en clave fantástica, se plantean, sin excesivo rigor ni, pese a todo, el deseable sentido del humor, una serie de cuestiones que se quieren trascendentales, al pairo de una eventual explosión de la bomba H. El mismísimo Diablo y un llama- do Espíritu del Hombre forman parte de la galería de personajes, entre los que figuran otros, rigurosamente históricos, que van de Moisés y Cleopatra a Juana de Arco y Cristóbal Colón. Sobre todos ellos se hacen bromas, a menudo de cuando menos dudoso gusto, y, en definitiva, la película- q u e no falta quien considera como la peor que jamás se ha realizado- irrita más que entusiasma. En cualquier caso, el reparto no deja de ser sugestivo, especialmente por su heterogeneidad, ya que en él intervienen desde actores de prestigio como Ronald Colman a sex- symbols como Virginia Mayo y Hedy Lamarr, pasando por los fabulosos Hermanos Marx, en su única película en color. -Nueva serie Doble asesinato una absorbente historia de suspense Desde hace unas semanas, la rubia preferida, y mujer del año en Estados Unidos, de los telespectadores españoles es, sin duda alguna, la guapa Cybill Shephard con su Luz de luna -Segunda Cadena, domingo noche- Ahora, hoy concretamente, a las once menos cuarto y por la Primera Cadena, nos llega una segunda rubia que tratará de robarle pretendientes a la sexy Cybill. Su nombre es Beverly d Angelo (los amantes del cine musical la recordarán como la muchachita bien de Hair y la serie que nos la trae al cuarto de estar, Doble asesinato Doble asesinato tiene una duración de cuatro horas, que se emitirán en dos partes. Está basada en una novela de William Bayer y dirigida por Jud Taylor. Se trata de una inteligente y absorbente historia de suspense en la que, sin tiroteos espectaculares ni persecuciones tenaces, se relata un minucioso trabajo policial tendente a desentrañar un sádico doble asesinato: dos mujeres desconocidas entre sí, rubias y jóvenes, son asesinadas. Hay una tercera rubia, Beverly, fotógrafo de profesión, que las pasará canutas durante las cuatro horas de la serie: tratarán de estrangularla... Por suerte para ella conocerá a Frank Janek (Richard Crenna) detective, que, aparte de encontrar al amor de su telefilme, la rescatará de las garras del asesino. Buena Muy buena Para cinefilos Segunda de las cuatro versiones de que, salvo error, ha sido objeto la popular novela de A. E. W. Masón en que se basa, Las cuatro plumas en su edición 1939, sigue considerándose la definitiva de la misma. Y es, en cualquier caso, al margen de la primera, muda, que no conocemos, muy superior a las posteriores, que ni siquiera la aventajan en lo que hace al derroche de medios materiales. Ya que, en efecto, el filme producido por Alexander Korda y dirigido por su hermano Zoltan fue, y sigue siendo, una auténtica superproducción que, por otro lado, cuenta con una fotografía en poco menos que primitivo tecnicolor, obra de Georges Périnal, Osmand Borradaile y Jack Cardiff, que ha resistido perfectamente el paso de los casi cincuenta años que pesan sobre el filme. Que, por su parte, también ha resistido perfectamente al paso del tiempo, aunque, ideológicamente, su acendrado espíritu colonialista pueda chocar, en cierto modo, desde una perspectiva actual. Pero, en última instancia, lo que cuenta en la película es la aventura personal de Harry Faversham, que, de otra parte, pudiera haberse desarrollado en cualquier otro contexto que el de la reconquista, por los ingleses, del Sudán. Las escenas de batalla son espléndidas, y las de humor, a cargo de Sir C. Aubrey Smith, memorables. El mejor del reparto es Ralph Richardson, ya que el protagonista, John Clements, no resulta excesivamente convincente. Sí lo es, en contrapartida, el citado Aubrey Smith. Y bellísima aparece la hoy olvidada June Duprez. VIERNES 2- 1- 87 100 ABC