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VIERNES 2- 1- 87 ESPECTÁCULOS ABC 71 Música Una Marina ovacionada por el público en el Monumental Teatro Monumental. 30- XII- 86. Arrieta: Marina Compañía Lírica Española de Antonio Amengual. Cantantes: Marfa Carmen Plaza, Miguel de Alonso, Rubén Garcimartín y Mario Ferrer. Ballet coro y orquesta. Dirección musical: Dolores Marco. Es tradición de Antonio Amengual y su compañía lírica intercalar entre las representaciones de zarzuela algunas, que se califican de extraordinarias, de la ópera Marina originalmente zarzuela de Arrieta y siempre con gancho movilizador, capaz de colmar los teatros y- como Don Juan Tenorio La venganza de Don Mendo -hacer que la ilusión de los espectadores se renueve y se aplaudan melodías, fiorituras y agudos con el interés de aquello que se descubre. Nada importa la puerilidad del tema y, si se me apura, muy poco el entorno, la envergadura de los medios puestos en juego. El público se extasía con el indudable caudal lírico encerrado en la ininterrumpida sucesión de números y subraya, con ¡bravos! y aplausos, el calderón, la nota de prueba que se vence, el mecanismo que se realiza con pulcritud. A ese respecto, lejos de cualquier exigencia de paralelo carácter a la normal en temporadas oficiales de más amplios medios, cabe decir que Dolores Marco fue timonel enérgico y seguro de una travesía no muy lujosa, pero muy del agrado del respetable. Incluso ha de puntualizarse que un sustancioso aumento del coro (el mejor de los conjuntos) la presencia de diez bailarinas para la nota de color de la más popular sardana incluida y cierto incremento orquestal- siempre el problema de la cuerda; mucho mejor trompa solista que concertino; triste servidumbre ej empleo del plato colgado y la baqueta, propios de batería de jazz en vez de los dos- se unieron al indudable aseo de una presentación clara, grata para la visualidad y sin novedades dignas de mención. Un consejo: ¡cuidado con micrófonos y altavoces, foco de perturbadores flecos sonoros, ya que no hace la menor falta su empleo! Lo mejor: en Mari Carmen Plaza, joven protagonista, hay una calidad muy estimable de ligera, fácil en la ejecución y las zonas altas. Algún agudo no redondo fue la excepción, la mayoría sonaron firmes y brillantes. Puede ser una gran Marina Miguet de Alonso, anunciado con clara hipérbole y peligro innecesario como eminente tenor tiene agudos y fiatos que envidiarían muchos colegas de prestigio y cotización grandes, pero es el caso más flagrante de artista sin preparación musical ni vocal que permita el lucimiento de una voz no grande, pero de, en el origen, bonita calidad lírica. Tanto ella, sobre todo, como é l fueron ovacionados en varios momentos. Cumplió discretamente, en el tan agradecido papel de Roque Rubén Garcimartín. Con grata voz de barítono, que no de bajo, la más redonda masculina, pero con inseguro ajuste, Mario Ferrer en Pascual Y con plausible suficiencia, el coro. Para todos, cantantes, conjuntos, la Marco y Amengual, sonaron generales ovaciones en un Monumental que se llenó. A. F. -C. GRAN CONCIERTO DE AÑO NUEVO DE LOS FILARMÓNICOS VIENESES Y KARAJAN Lo he dicho más de una vez. Televisión Española comienza el año con unos ejercicios espirituales de buen gusto, parece hacer público examen de conciencia y- -en penitencia por tantos programas de signo harto distinto- nos regala con este vienes, ya tradicional y siempre sorprendente. El Concierto de Año Nuevo de los filarmónicos austríacos constituye, por muchos motivos, un regalo de excepción: por el fondo increíble, engalanado sin que pierda la distinción de origen; por la música, reflejo de una época y una sensibilidad que no muere en los corazones de los vieneses; por la manera de tocarla de sus filarmónicos, con una calidad que, para ella, nadie posee comparable en el mundo; por, en fin, la corriente de abierta comunicación que se establece entre los intérpretes y sus destinatarios directos, los afortunados que colman la nobilísima sala del Musikverein, con su gloriosa carga de tradiciones y representan al mundo musical expectante que paladea el envío por Eurovisión. Este año el atractivo se multiplicaba, si esto es posible. Dirigía por primera vez Herbert von Karaján, y la expectación creada alcanzaba esas cotas que sólo él determina. Karaján, con la Filarmónica de Viena en el Concierto de Año Nuevo. Sin que nadie pudiese poner en duda la jerarquía del maestro y la de los únicos profesores del mundo que pueden ser competencia para sus habituales filarmónicos de Berlín, cabía una sola reserva: el rigor, la sobriedad de los gestos, la grave expresión del rostro, tantas veces careta para las profundas emociones que determina, ¿podían adecuarse a la circunstancia festiva? Los resultados nos dieron la respuesta inmediata. Recordaremos las interpolaciones exquisitas del ballet de la Opera de Viena la presencia insólita y aristocrática de la Escuela de Equitación Española, en la rítmica polca que animaron jinetes y caballos con: sus evoluciones; las deliciosas filigranas de la coloratura americana Kathleen Báttle, en Voces de primavera todo ello en una realización televisada magistral, pero todo secundario ante el propio Karaján; un Karaján humanísimo, sonriente- s í sonriente y bienhumorado- entregado al juego de modelar prw mores, muy abiertos los ojos que siempre mantiene cerrados, libre de alardes el preciso mando de la mano derecha y múltiple el empleo de la izquierda, con una muñeca, unos dedos que perfilaban melodías, apuntaban matices, acentos, acelerandos, retenciones, en una lección de expresividad increíble, atendida con fruición hasta en el mínimo detalle por los admirables profesores, capaces de hacer arte para su propio placer. Desde una fabulosa obertura de El murciélago hasta la tradicional marcha palmeada con precisión por un público al que el propio Karaján estimulaba y aplaudía, todo fue un prodigio: valses, polcas, galops pizzicatos con el Vals del emperador y El Danubio azul claro, entre los aclamados logros. Herbert von Karaján, en camino de los ochenta, mermado el movimiento, pero flexibles como siempre los brazos, taumaturgo que enciende corrientes capaces de envolvernos a todos, dirigió tocado por la gracia de la inspiración: maduro, sereno el fraseo, capaz de arrancar de la Filarmónica de Viena todo el virtuosismo y la vivacidad, toda la brillantez y la arrebatadora fuerza rítmica, pero antes la dulzura, el peculiar sonido aterciopelado, la suavidad de seda purísima que poseen estos músicos. Una vez más, el arte se hizo juego, el juego tuvo rango de arte de primerísima calidad y el público de la ciudad con mayores y mejores tradiciones musicales fue digno, al aportar distinción y entusiasmo, de lo que, con fineza de orfebres iluminados, forjaban para él un director salzburgués que recordó sus orígenes y unos instrumentistas que le siguieron embelesados. Antonio FERNANDEZ- CID Un joven pianista jscense Inauguración del Certamen de Guitarra Andrés Segovia obtuvo laéeca Pilar Bayona L Zaragoza. Otr El joven pianista Francisco Javier González Novales, nacido en 1968 en Barbastro, Huesca, ha ganado- ja beca Pilar Bayona para ampliar estudios de piano. La beca, dotada con ochocientas cincuenta mil pesetas anuales, durante un periodo máximo de dos, fue adjudicada por el Jurado tras evaluar las aptitudes de cada uño de los participantes. El intérprete ganador cursa en la actualidad él noveno nivel- de piano en el Conservatorio de Música de Zaragoza y ha obtenido matrícula de honor el curso pasado y premio extraordinario de fin de carrera. Además estudia piano bajo la dirección de Andrés Guinovart, en Barcelona, y de Emmanuel Ferrer, Granada. Europa Press Desde hoy, y hasta el próximo día 6 de enero, se celebrará en Almuñécar (Granada) el III Certamen Internacional de Guitarra Andrés Segovia, en el que una docena de guitarristas se disputarán más de un millón de pesetas en premios. En el certamen, organizado por el Ayuntamiento de Almuñécar, se concederá un primer premio de 800.000 pesetas, un segundo de 450.000 y un tercero de 250.000 pesetas. Según fuentes del Ayuntamiento de Almuñécar, la finalidad del certamen es la difusión y estudio de la guitarra, así como honrar la memoria de Andrés Segovia, hijo adoptivo de la localidad,