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6 diciembre- 1986 ABC fíTcrarío ABC III I AS de treinta Con todo, su presenaños después cia sirve más de hilo de la publicaconductor del relato ción de El Jarama ve la que de verdadero eje luz un nuevo texto nadel mismo. Pues su perrativo de Rafael Sánripecia de exiliado le RAFAEL SÁNCHEZ FERLOSIO chez Ferlosio. Según proporciona al narrador ha declarado él mismo, Alianza Editorial, Madrid, 1986. 334 páginas. 990 pesetas la atalaya desde donde El testimonio de Yarfoz observar los múltiples se comenzó a escribir ambientes y paisajes en 1969 y estaba concluido hacia 1971. Han trado por la palabra de Yarfoz, el hidráulico, que desfilan por el libro. Surge así el carácter pasado, pues, quince años entre la termina- una especie de ingeniero de Caminos, Canaenciclopédico, propio de la epopeya, que ya ción de la obra y su aparición. En realidad, lo les y Puertos de la época, fiel servidor del he apuntado antes: el valor relativo de leyes que ahora se publica es sólo una parte de un príncipe Nébride, el protagonista del texto, y costumbres- presente, sobre todo, en alguproyecto mucho más vasto (véase la entrevis- con el acompañamiento de algunas notas nos discursos de amplio alcance y conformata de Blanca Berasátegui con el escritor, eruditas de Ogai el Viejo y de un interpolador, ción sofística- la miseria de la condición hu ABC Literario del 29 de noviembre) que inmana- -oblicuamente sugerida en algún epicluía la historia de los pueblos de la ribera sodio de gran calado, como el de los derecha del río Barcial a cargo de Ogai el babuinos mendicantes- su voracidad ilimitaViejo; este documento iba a ser editado da- véanse, por ejemplo, las páginas dedicacríticamente por unos historiadores que le das a la fundación de Caminos- del- mar- el habrían antepuesto una larga introducción. El significado de la memoria histórica- así los testimonio de Yarfoz es, en realidad, sólo el capítulos sobre la gran necrópolis de Gromba apéndice del libro II de la crónica de Ogai. Feceria- las trampas del lenguaje, o, en fin, el sentido de la astucia y (a intriga en la lucha El conocimiento de las fechas de redacción política, del que son buena muestra los tray de los constituyentes de todo el conjunto mos finales. novelístico me parecen esenciales para cualquier aproximación pertinente a él. El texto Es difícil sintetizar aquí la riqueza del texto. germina, por tanto, en clara coincidencia con Sánchez Ferlosio logra transmitir una cosmola recuperación por la novela europea y amevisión profunda de la realidad humana. Si no ricana del relato histórico. De 1972 data Las alcanza a ser íntegra, habrá que apuntarlo a ciudades invisibles, de ítalo Calvino, un libro la naturaleza fragmentaria del relato. El misbasado en la recreación del Millón, de Marco mo protagonista se nos esfuma en el cierre Polo- e n el 70 había publicado su prosificade la novela, sustituido por su hijo Sorfos. ción del Orlando furioso- Por estos años, Igual sucede con la magnífica historia, sólo los narradores hispanoamericanos se volvían esbozada, del príncipe Glea, descendiente de con fervor a la novela de caballerías: recuéréste, que desencadenó una quinta guerra dese la penetrante reivindicación que hizo barcialea de la que nada más volvemos a Mario Vargas Llosa de Tirant lo Blanc. La saber. Pese a ello, el texto sobreabunda en nueva obra de Sánchez Ferlosio se sitúa temas, tipos y paisajes. El escritor despliega dentro de esa onda, al margen ahora del prouna fantasía poco usual, aunque se le pueclamado desinterés del escritor por la literatudan buscar concordancias (desde Borges a ra coetánea. El testimonio de Yarfoz tiene Calvino, desde ciertos tratados medievales a mucho, en efecto, de cronicón, de narración Gracián) de acontecimientos y personajes, que sirve al Esta última referencia, que me parece evipropósito central de mostrar el drama de la al que se llama, sin ánimo peyorativo, El Falso Ogai. El montaje de la obra como una edi- dente en un pasaje como el de las moscas historia humana. ción e incluso la nueva nomenclatura geográ- que se pegaban a los cautivos en la plaza de Lo avanzado por el autor sobre la totalidad fica, social y onomástica constituyen recursos la Real Prisión en Gromba- Feceria, en dé su proyecto narrativo- una suerte de epo- conocidos. La misma atribución del relato a Caminos- del- mar, lleva a considerar la natupeya- -confirma la verosimilitud de esta hipó- este Yarfoz pude recordar en cierto sentido a raleza doctrinal o filosófica del texto. La potesis. Ogai el Viejo iba a contar (el proyecto, Sinuhé el egipcio, de Waltari, por más que su see, sin duda, aun cuando esté lejos de deal parecer, quedará fatalmente trunco) la Hisintención resulte totalmente distinta. (Invocar gradarse por eso en el sermón o en el discurtoria de las guerras barcialeas- así se titula- aquí Sinuhé no es, desde luego, falta de so doctrinario. No sé hasta qué punto podría ba su crónica- magna obra historiográfi- respeto antes al contrario. Pero todos es- hablarse de alegoría- o al menos en las proca según la denomina el propio Sánchez tos procedimientos distan de ser meros expe- porciones en que sí lo permiten Las ciudades Ferlosio, desdoblado en editor, al frente de El dientes formales en Sánchez Ferlosio: mundo invisibles o algunos textos de Borges- Pero testimonio... hubiera narrado, pues, el vivir y nuevo y punto de vista del servidor están resulta innegable la intención didáctica- aunel pelear, milenario de unos pueblos a orillas en función del análisis de la historia humana que sin m o r a l e j a s- de signo políticofilosófico, que vertebra el relato entero. del río Barcial, en un tiempo de leyenda. y su condición conflictiva. Pese a ser sólo una parte de un conjunto Una prosa levemente arcaizante, que resEn el centro del conflicto se halla el príncimuy ambicioso, el texto ahora editado con- pe Nébride, noble heredero del principado de ponde a un deliberado propósito estilístico, serva el carácter enciclopédico, de ¡mago los Grágidos, que, ante el desencadenamien- engastada en párrafos de sólida andadura, mundi, que parece haber presidido la entera to de la violencia por parte de los príncipes con variedad de registros- d e la oración políconcepción de aquél. Ese presupuesto de co- de su nación, opta por abandonarla, marchar tica y sofística a la crónica- constituye el sonocimiento total se inicia ya con la constitu- al exilio y permanecer allí en el anonimato. El porte formal de esta obra con la que Rafael ción misma de la realidad presentada: el na- relato narrará las vicisitudes de su destierro Sánchez Ferlosio vuelve al primer plano de la rrador inventa su geografía, su paisaje, su y, finalmente, la entronización de su hijo Sor- novela española. Texto singular, carente de mapa político y humano. Instala al lector en tos como príncipe. Nébride es más un tipo concesiones, que obliga al lector a aceptarlo esas riberas, por donde discurren, entre otras que un personaje, y esto les sucede a todas en su densa contextura, en la severidad de comunidades, los Grágidos- l a nación del las figuras de la narración. En él se encierra su estilo y la gravedad de sus contenidos. La protagonista- los Atañidas, los Ardisconios, una idea de la sabiduría, que contempla con literatura española ha recuperado a un narralos Isobascos y los pueblos que se llamaban repugnancia la pasión política y la violencia dor imprescindible, que retorna con un texto Camino- del- mar. Ciudades, campos, edificios, como su expresión más frecuente. Es un in- de amplio alcance, en el que la historia remonumentos y hombres son hechos emerger telectual de gran delicadeza de alma fracta, pero no borra ni diluye, las preocupacasi desde la nada por el narrador. No soto que aprende, con su propia experiencia, la ciones centrales de nuestro inmediato preellos, también las estructuras políticas, las relatividad de las cosas y el desorbitado im- sente. leyes, los usos y costumbres. perio de la rapiña en la historia de los homTodo este universo nos llega descrito y fil- bres. Miguel GARCÍA- POSADA M El libro de la semana EL TESTIMONIO DE YARFOZ