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SÁBADO 25- 10- 86- SUCESOS ¡ABC, póg. 69 La familia feliz que desapareció en Macao, pudo acabar entre las ollas de un restaurante chino El presunto criminal asegura que tres de sus miembros fueron servidos como suculentos platos La cocina china, como cualquier otra, es un reflejo del sistema de vida de ese pueblo, un símbolo que acapara la atención de muchas personas, tanto en e! entorno familiar como en el social. A través de ella los expertos culinarios reflejan la capacidad inventiva y creativa de esa nación. La preparación de muchas de sus recetas es muy laboriosa. Es necesario desmenuzar y picar muy finamente sus numerosos ingredientes, y después freír y remover al mismo tiempo, aumentando la llama del fuego progresiClaro, que en ocasiones el placer culinario puede ser mal interpretado, y convertirse en un asunto de mal gusto. Y en ese sentido pudo actuar el subdito chino Wong Chi- Hung, detenido por la Policía de Macao como presunto autor de la muerte de ocho personas de una misma familia, y posiblemente de alguna más, como ya informamos en días pasados. Wong confesó haber troceado y desmenuzado a tres miembros de una familia, del enclave portugués de Macao, después de haberlos envenenado, para componer algunos de los exquisitos platos de su restaurante. Los entremeses de esta crimino- culinaria historia, como si de unos rollitos de primavera o unas empanadillas de las cuatro felicidades se tratara, se remontan al mes de junio de 1985. Todo iba sobre ruedas para la familia Cheng de Macao. El padre, Cheng Lam, tenía fama, entre sus amistades, de ser un gran trabajador. Era propietario de un pequeño y acogedor restaurante de dos pisos, pero con una notable aceptación de clientes, en la calle Hac Sa Wan Road, y cuyo rótulo, Casa de Rasto Pat Sin, en caracteres chinos, aún permanece escrito sobre la fachada. La mujer, Shum Wayee, originaria de los alrededores de Cantón, antes de contraer matrimonio había trabajado en los autobuses urbanos revisando los billetes de los viajeros. La Policía cree que la horrorosa confestén es un ardid del asesino para que le tomen por loco Hong- Kong. Alberto Chrlstian Márquez vsmente, teniendo la precaución de no excederse en el tiempo de cocción para que los alimentos no pierdan su textura crujiente, su sabor y, sobre todo, su calidad. La comida china tiene seis sabores básicos: dulce, agrio, salado, condimentado, agrio- picante y picante. Y tres salsas: soja, ostra y ciruela. Siendo la decoración tan imprescindible como la preparación, ya que así se agrada a la vista, a la mente, al estómago y sobre todo al corazón del comensal. En definitiva, la cocina china es un placer. De pronto, un buen día, el restaurante abrió de nuevo sus puertas al público, con un dueño que no tenía nada que ver con el señor Cheng, y el piso de la familia feliz apareció ocupado por el mismo individuo. Según parece, se presentó como el nuevo propietario del restaurante, y manifestó que la familia Cheng había decidido emigrar de Macao en busca de mejores aires. versión preferida ir a los famosos casinos de Macao, en los pocos ratos libres que el negocio les dejaba. Y en particular, a la mujer le encantaba entretenerse con el popular juego chino llamado Majhong una especie de ajedrez de difícil comprensión para el mundo occidental. Los testimonios recogidos aseguran que cuando se hallaban todos reunidos formaban la auténtica imagen de una familia feliz como si de la famosa receta china se tratara (compuesta por los ingredientes más dispares: carne, jamón, gambas, calamares, verduras, Sin saber cómo, ni cuándo, todo este paraíso familiar desapareció de la noche a la mañana, y pasó a formar parte de la dimen- Restos humanos Un atardecer del mes de agosto de 1985, cuando el sol ocultaba sus rayos entre las aguas de la playa de Hac Sa, en la isla de Coloane, las olas arrastraron hasta la arena negra de la orilla, once manos y piernas de ocho personas distintas. En días posteriores al macabro hallazgo, y ya con la Policía de Macao trabajando al menos en dos hipótesis bien distintas, la marea siguió depositando nuevos restos humanos en la playa, una de las más populares de la localidad. Un año después, la Policía de Macao ha comunicado que, el pasado 30 de septiembre, se detuvo a un hombre de cincuenta años, Wong Chi- Hung, de estatura mediana, cabello oscuro, complexión delgada, y con antecedentes delictivos en Hong- Kong, quien fue acusado del múltiple asesinato, encontrándose en espera de comparecer ante el juez. Y entre los antecedentes del arrestado, el intento de homicidio a un oficial de policía y el ataque a dos mujeres causándolas múltiples heridas, incendiando después su vivienda. Hechos ocurridos en 1973, a consecuencia de los cuales tuvo que huir a Macao. Mientras tanto, siguen las investigaciones policiales para detener a otros dos hombres que posiblemente podrían estar involucrados en los hechos. La industria del rumor, siempre activa en las comunidades pequeñas y con algunos toques provincianos, no ha parado de producir historias rocambolescas y, que incluso rivalizan entre ellas en horror y fantasía. Hay quienes afirman, incluso, que el individuo ahora detenido llevado por un paroxismo criminal, aseguran que inédito en esa ciudad hasta ese momento, el asesino y sus posibles cómplices habrían utilizado distintas partes de los cuerpos de sus víctimas como ingredientes para completar algunos de los suculentos platos de la popular, inventiva y fascinante cocina china. Y todavía hay quien va más allá, y asegura que algunas de las recetas degusta- Al año de la enigmática ausencia comenzaron a aparecer restos humanos en una playa El arrestado asegura que, tras envenenar a sus víctimas, las troceó y desmenuzó sión de lo desconocido. Sus ocho componentes, más un sirviente, se esfumaron como si la tierra se los hubiera tragado. Los niños dejaron de asistir a la escuela, causando una gran extrañeza entre el profesorado, ya que eran unos alumnos que no faltaban prácticamente nunca, y que se encontraban matriculados desde hacía varios años, abonando siempre por adelantado los honorarios de todo el curso. Por el contrario, los vecinos y amigos de la familia Cheng no demostraron la más mínima preocupación por la desaparición de todos sus miembros. Al parecer, ello obedece a la contextura política y social típicas de Macao. En este enclave portugués existe una gran movilidad en su población, y es frecuente que numerosas familias desaparezcan durante un tiempo, relativamente largo, porque hayan ido a visitar a parientes o amigos a la China continental. Algunos desaparecen durante días y otros durante meses. Además, los contactos entre vecinos no suelen ser muy estrechos ni permanentes. Una familia feiis Fruto del feliz matrimonio eran cuatro hijos, tres niñas y un muchacho, de doce, diez, nueve y siete años, respectivamente. La religiosa Cheung, del Colegio Sagrado Corazón, en el que se educaban los cuatro pequeños, recuerda perfectamente a los niños de la famila Cheng como unos perfectos estudiantes, siempre entre los primeros de la clase Además, sus padres se ocupaban de que unos profesores particulares mejoraran, en lo posible, los conocimientos que recibían en el colegio. Puntualmente, la señora Cheng iba diariamente a buscar a sus hijos al terminar las clases. La religiosa la recuerda como una señora muy buena, aunque demasiado exigente con sus hijos. El mayor de ellos, PoHing, apenas terminaba sus labores escolares, acudía rápidamente a echar una mano a su padre en el restaurante. Con todos ellos vivían, también, la abuela materna y una hermana de la señora Cheng, quien, al igual que su marido, tenían como di-