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Fernández, Gil y Lázaro Infantas, Mayte Muñoz y Alcolea Hasta el 30, el 30 y el 31 octubre Infantas, 19; M. Silvela, 2, y Claudio Coello, 30 De 11 a 14 y de 17 a 21 R Retrato de la madre del artista 1942. Oleo Pancho Cossío y la posguerra Centro Cultural Conde Duque Calle Conde Duque esta una exposición cornplementaria de la que se está celebrando en el Banco de Bilbao en homenaje a Pancho Cossío (Pinar del Río, Cuba, 1889- Alteante, 1970) que recoge la obra del maestro desde sus comienzos en 1917 al año 1941 inclusive. La que tiene como marco las Salas del Centro Cultural Conde Duque abarca la producción de 1942 al año de su muerte y es, tal vez, la más conocida (por próxima) al público aficionado. Etapa en la que Cossío domina ya totalmente la materia (su gran preocupación) y en la que el tema ha dejado, definitivamente, de tener importancia, íiácribía Carlos Areán que Cossío ha pintado la mayor parte de sus cuadros- excepción hecha de los retratos- sin saber todavía, en el momento inicial de la creación, cuál sería ef pretexto alusivo que había de ser incorporado a la obra Y esto se advierte en el centenar de cuadros reunidos en la muestra que comentamos: el pretexto se centra mayoritariamente en aquellas naturalezas muertas que, desde los orígenes de la pintura, han servido al artista para ensayar las técnicas y efectos más nuevos. Hasta el 13 de noviembre De 10,30 a 14 y de 17,30 a 21 AFAEL Fernández (Costa Rica, 1935) ha obtenido tres importantes premios de Dibujo en España y ha expuesto una vez en Madrid y muchas en casi la totalidad de los países de América del Sur, el Centro y el Norte. Rafael Fernández es un pintor muy estimado en aquel hemisferio, que une, a la maestría técni í -átSfilííísrs. S flí S í. ca, una sensibilidad especial para tratar la figura y la atmósfera de la mujer, del eterno femenino que él sitúa en una vaga Edad Media Pintura de Fernández fantástica e intemporal. Por eso, sin duda, utiliza los rojos y los azu- tos en una realidad posible y que les que perseguía aquel personaje parece encerrar las manchas sin de Chesterton en El regreso de forzar su jugosa libertad. Materia o Don Quijote Rojos y zules (y ver- finas capas, pincel o espátula, el des) que Rafael Fernández trabaja mundo de Rafael Fernández nos con la delicadeza de un monjefascina por lo que tiene de integraminiaturista medieval y que pone al ción de lo antiguo en lo actual, de servicio de una línea limpia, pero plena de sacudidas vitales. Línea viejos procedimientos en nuevos que fundamenta personajes y obje- conceptos, de equilibrio y de belleza. E Pancho Cossío rejaba con el ascetismo de su pintura. Francisco Calvo Serraller, en el inspirado análisis que abre ei catálogo (excelente catálago) escribe: Cossío, pintor esendalista, no llega a la monocromía, sino a una atmósfera cargada de resplandores, de brumas y blancos celajes, de nieblas marinas. No es sólo la Estadísticamente, los temas de apetencia de lo intemporal, sino el esta exposición se distribuyen así: espacio de ensueño: el amanecer uña maternidad, dos candelabros, del mundo; la magia del mundo en cuatro paisajes, cinco temas flora- suspenso. Aligerar el peso de las les, diez retratos, trece composicio- cosas, borrar sus límites precisos: nes abstractas (de su última épo- soñar. Y transmitir ese sueño de ca) veintiocho marinas y temas de los seres y las cosas depuradas, barcos y cuarenta y tres bodego- trascendidas, al contemplador. No nes. Es curioso señalar que las se suele incluir a Pancho Cossío composiciones abstractas son muy entre los pintores metafísicos, y, inferiores a los otros cuadros, y es sin embargo, cualquiera de sus boque, quizá, Cossío no era capaz de degones supera, en este sentido, pintar un cuadro abstracto como la obra de los así llamados en su tai sino de abstratizar un bode- día. En cualquier caso, la obra de gón o un barco velero en plena Cossío está aquí para decirnos, sin tempestad, siempre con una volun- adjetivos, su mensaje mudo: fidelitaria limitación dramática, con un dad a unos principios, apertura esascetismo del color que se empa- piritual, riesgo. L hiperrealismo de Daniel Gil Martín (Cantimpalos, Segovia, 1946) se centra más en el paisaje y los edificios que en la figura, al revés de muchos cultivadores de este estilo. Una decena de premios y medallas galardonaron su habilidad en el dibujo, el grado y la pintura, habilidad que en esta ocasión despliega en su amplia muestra (seis óleos, dieciocho acuarelas, ocho dibujos y nueve grabados) de la Galería Mayte Muñoz: monumentos, piedras desgastadas por el tiempo, casas, fachadas, s o p o r t a l e s claustros y algunas composiciones en las que lo simbólico introduce un toque fantasmal en lo concreto de una pintura esencialmente realista. Daniel Gil es capaz de conseguir esa realidad excesiva cualquiera que sea el procedimiento utilizado, y tal vez no debería insistir en esos Acuarela de Gil Martín efectos evocativos que nada añaden al virtuosismo técnico del pintor y que distraen la atención del contemplador sin aportar nada esencial. H AY ecos de Rusiñol, de Sorolla y de otros maestros en esta pintura de Isidoro Lázaro (Barcelona, 1949) que, sin embargo, no permanece anclado en el impresionismo de aquellos artistas, sino que busca una nueva manera de tratar los temas predilectos de principios de siglo que no desentone de la sensibilidad de hoy. Isidoro Lázaro presenta en Madrid una selección de treinta y cuatro óleos dedicados a Córdoba, Granada, Sevilla, Mallorca, Barcelona, Aranjuez, París (los jardines del Luxemburgo) Madrid (unas vistas aéreas muy hermosas) Detalles, aspectos, perspectivas ineludibles para entender monumentos y rincones que atrajeron, desde siempre, a los pintores. ¿En qué radica la novedad, entonces? Quizá en el color, que Lázaro trabaja con sensibilidad y que domina y Pintura de Lázaro controla, sin dejarse llevar por la tentación colorista ni por el exceso. La entonación es perfecta y, en ocasiones, adquiere matices de ese fin de siglo que tantas muestra de buen realismo nos ha legado. Es, como escribe Alfonso Aicolea, la voz del silencio que grita hacia la esperanza Una voz confidencial, incluso en los grandes espacios, en la naturaleza de agua, árboles y flores. JUEVES 23- 10- 86 H 0 ABC