Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 10 DE AGOSTO DE 1986 ABC REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA so, al final de su vida, sintió miedo- l o sabemos- de haber hecho menos de lo que debía que no se sabe ni se puede hacer no se después de haber pintado tanto. Picasso fue todo estilo. De su pintura extraemos un solo debe hacer Que lo hicieran Fidias, Miguel placer, el del estilo. El estilo se lo comió y ha Ángel o Velázquez es tan excepcional que no muerto víctima de esa sola superioridad, de se debe adoptar como regla, porque nos pouna gracia de la que abusó indebidamente demos quedar sin pintura, sin escultura y, soante el aplauso general. Dentro de unos veinbre todo, sin galerías y sin negocio. te años más sentiremos el peso muerto de PiHemos hablado muy mal del realismo socasso como un fardo que el arte occidental se ha echado a las espaldas. Fue demasiado cialista en Rusia, al fiarnos de los mediocres aceptado en su tiempo para que los venideros pintores oficiales, pero si vamos a creer que le sigan debiendo mucho. No se habla ahora el arte del occidente capitalista es hoy la vertanto de Picasso, pero se sufren las consedad nos vamos a equivocar de todas todas. cuencias del éxito prodigioso y fácil de su proDesde hace muchos años se viene produciendigada facilidad. Ahora pintar sólo es atredo en las repúblicas soviéticas una pintura verse Pero ¿contra qué? Es una valentía muy buena que no conocemos, debido a que gratuita que no conduce más que al aburrila presión comercial, tendente a la proliferamiento. Picasso tenía la gracia, pero un atreción de un lujo gratuito, no incide tanto sobre vimiento sin gracia es siniestro ahora en que tales artistas. Domina en éstos un fondo de ha muerto la vieja sociedad burguesa capaz sinceridad. Sucede con ellos como con aquede estremecerse con el atrevimiento iconollos pintores americanos country antes de clasta de Picasso, el atrevimiento iconoclasta incorporarse al mercado de la superchería con los atrevidos anteriores producen o reprosorpresiva, que pintaron con emoción y con ducen la caricatura de una caricatura. Hablanun oficio honrado lo que tenían ante los ojos do con Antonio López de Poussin, de Velázo lo que su fantasía personal les dictaba. Está quez, de los honrados pintores localistas o provincianos; hablando de la buena volununo harto de cinismo, de la frialdad interior de tad del arte, se nota que lo nuevo es la pintura moderna. La pintura más moderna siempre minoritario y que lo moderno siemes toda ironía, burla superior de la propia pintura. La pintura moderna caricaturiza la pintu- pre será difícil. Porque lo moderno siempre tiene que ser más, tiene que superar lo estara, siguiendo servilmente la pauta que marcó blecido, negarlo. Si Picasso sacó a la pintura Picasso. Mas, por fuerte y magnífica que sea de su antiguo corsé, ahora hay que sacar la la postura picassiana, la influencia de un gepintura del corsé liberatorio, como hay que nio nunca se ha perpetuado más allá de un sacar a la música del corsé de ja Escuela de tiempo definido, como se gastó el manierisViena, so pena de que la música occidental mo, el ¡enebrismo, el realismo decimonónico y sufra el mayor colapso de su historia magnífiel impresionismo. Si hasta Jesucristo se ha ca. No hay una sola exposición de arte movisto mal interpretado y mal seguido, no le va derno que no me dé la sensación de un cona ocurrir lo contrario a Picasso, tenido como junto de santi boniti y barati La misma un mesías de la pintura. Les demoiselles sensación que cuando entro en un museo d Avignon que fue su sermón de la montaprovinciano y lo veo lleno de santos renegriña, ha producido unos inquisidores y beatos dos y convencionales, todos iguales; igualque ya no se pueden tolerar. El cinismo pictómente piadosos e igualmente malos y aburridos como pintura. Al hablar con Antonio rico de Picasso ya no es la sola dirección que López se da uno cuenta de las esperanzas puede tornar la pintura. En verdad Picasso es que aún podemos tener en el arte, tanto un pintor inmenso, pero ahora, más que nuncomo de la crisis por la que atraviesa la pintuca, se advierte que sus cuadros son todos ra de nuestro tiempo. Con los dedos de una como una espléndida y desmesurada chirigoSí, se da el caso en Antonio López que simano- acaso, como siempre- se pueden ta y, si todo eso tiene su valor, la constante tuarse frente a la tela en blanco, o frente a un glosa deformante de lo ya hecho el conti- contar los pintores españoles cuya obra no es trabajo cualquiera no terminado, puede ser nuo recenso crónico de la pintura del pasado pura y simple convención, enganchada a la convención mercantil de signo internacional. una incalificable tortura- conozco bien esa está resultando una postura involucionista o Horroriza hablar con los dueños y mantenedotortura- con la que se recibe la mejor lección res de galerías. Espanta su cinismo: El año que podemos recibir de nosotros mismos. En atrasada. que viene volveremos a un surrealismo naiT, verdad, lo que ya se ha hecho una vez no sirCreo que Antonio López es un pintor tan al siguiente le vendrá su momento a un consve para continuar. El truco y la repetición no dotado como Picasso- -al menos, ha hecho tructivismo desmadejado, al otro será esto o valen. Hay que lograr aquello que se está haalgo que el propio Picasso no se atrevió a halo otro. La pintura está sometida a la dictaciendo o que nos proponemos nacer de forma dura brutal de un teoricismo crítico internaciocer: contenerse- y el que esto no se advierta a evitar el autoengaño profesional y la supernal con su base en las galerías de prestigio, y chería comercial. Antonio López siempre ha demasiado me parece un mérito más. Picasdos o tres años después de cada descubrivivido con poco dinero, pese a su fama, y ha miento, hay que descubrir otra cosa porque la sido sobrio por necesidad. Todo lo ha sacrifisuperchería galerística se ha agotado. cado a esa vocación irresistible, de la que tampoco ha presumido mucho. No ha exhibido esa vocación como si fuera un atributo heAntonio López ha consagrado ya una tendencia- n o tanto por su magnífica pintura, roico, aunque lo sea. La ha padecido más sino por su actitud ante ella- que es la sola bien. Eso hace que cuando nos encontremos en la que se puede tener esperanza: la inoa su lado tengamos la fuerte sensación de su cencia emocional, el equilibrio moral y la hoplenitud como artista y de su escasa vanidad. nestidad expresiva, sin esa carga espúrea del En primer lugar, nos sorprende bastante el cinismo trasgresor en vacío, sin motivo alguhallarnos frente a un pintor verdaderamente EDICION INTERNACIONAL no; cinismo intelectualizado y burla de todas intelectual, un pintor que piensa realmente lo las dificultades del oficio. Toda o casi toda la que pinta. Un anacronismo, pues desde hace pintura moderna es la glosa recocida de una Un medio publicitario único sesenta o setenta años la crítica defensora decadencia interminable. La pintura de Antodel arte moderno se ha metido en los jardines para transmisión de mensajes nio López se atreve contra los atrevidos sin de la espontaneidad y del resultado aleatorio seso que han hecho de este arte un almacén comerciales a ciento sesenta y se ha encontrado tan cómoda en este parade telas al por mayor. naciones je de lo gratuito interminable que ya no sabe cómo salir de él. Parece que se ha dicho: lo Francisco NIEVA LEVO escritas muchas páginas en torno a uno de los pintores que más me gustan y he tenido el honor de comentar su arte en las últimas exposiciones internacionales. No pienso, sin embargo, haber hecho nunca nada definitivo y acaso sea esa la razón por la que crea que debo seguir escribiendo sobre él. La obra de Antonio López no se define de un golpe, ni basta un pequeño ensayo para demostrar el secreto de esa pintura, en donde la complacencia técnica- -que no es autocomplacencia, ni mucho menos- -se alfa a la traducción de estados íntimos muy específicos. Antonio López pinta sobrecogido de emoción. Pero es un sobrecogimiento dirigido, dosificado, porque el trabajo agotador hace que esa emoción quede como guardada en una reserva y sirva de simiente al propio trabajo. El sentimiento y la aspiración del pintor es el núcleo generador y sirve para aguantar horas y horas frente al caballete; pero no se ve que el pintor viva en esa loca euforia de brochazos en persecución del logro imprevisto que se observa en tantos pintores. Este pintor, por el contrario, sabe muy bien lo que quiere obtener, lo ve por dentro, lo ve, claro está, en la cosa que pinta, pero no confía en ios hallazgos aleatorios, como sucede con tanta pintura moderna. Quizá comprenda bien la pintura de Antonio López porque mi trabajo como dramaturgo es también deliberado y lento. Puede que no tan lúcido, pero la disposición anímica es la misma. Siempre he pensado que la vida es corta y el arte es largo. Hacer algo bien cuesta mucho tiempo. Esto, en literatura, puede que resulte mas explicable, pero en pintura ya va resultando raro no hacer siempre algo decorativo. Lo que podríamos llamar literatura decorativa no tiene demasiado porvenir; mas en las artes plásticas, evitar el decorativismo- aunque sea un decorativismo brutal- parece tan difícil que los artistas actuales, presionados por la demanda comercial, casi tienen a gala el haber renunciado a una cualidad que la gente, a las primeras de cambio, no ve. L ANTONIO LÓPEZ Y PICASSO