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PELÍCULAS FIN Sesión de tarde El cine Filmoteca TV La recordada actriz Romy Schneider en una foto de la época Jean Gabin es el protagonista de esta producción francesa del género negro Cari T. prever, director de Gertrud una película de espléndidas imágenes llévame contigo De AHred Waidenmann. 1957. Color. Novante y ocho minutos. Hoy, a las tres treinta y cinco, por la Primera Cadena, en Sesión de tarde No toquéis la pasta de Jacques Becker. 1954. Blanco y negro. Ochenta y cinco minutos. Hoy, a las ocho y media, por la Segunda Cadena, en El Cine Gertrud de Cari T. Dreyer. 1984. Blanco y negro. Ciento once minutos. Hoy, a la una, por la Segunda Cadena, en Filmoteca TV Pertenece la película a la primera etapa alemana de Romy Schneider, que, apenas despojada de los atavíos de Sissi, se embarca en una serie de comedietas blancas o, si se prefiere, rosas pretendidamente modernas aunque, de hecho, ésta que ahora nos ofrece TVE había tenido ya una primera versión nada menos que en 1932, en cuyo guión participó Billy Wilder, ft o que hace pensar que debió ser bastante más interesante que la relativamente reciente. De hecho, el filme, que produce la resucitada UFA, la marca más prestigiosa, en su día, del cine germano, es una obra absolutamente menor, sin más pretensión que la de servir al lanzamiento de su juvenil protagonista, a la que se embarca en una serie de aventuras sentimentales o, por mejor decir, sentimentaloides, a base de amores que parecen imposibles, de seductores ingenieros esclavos de su trabajo y, en suma, de elementos Iresucitadores del eterno cuento de Penicienta, realizada con simple y- elemental corrección. Romy no era, cuando protagonizó Llévame contigo la gran actriz en que no tardaría en convertirse, tras actuar a las órdenes de realizadores como Visconti y Orson Welles. Le acompaña en el reparto un insulso galán, Paul Hubschmid, y en un papel secundario aparece, en colaboración especial el que en su día fuera popularísimo actor Víctor de Kowa. Mala Buena Muy buena Para cinefilos Parece como si, subterráneamente, se nos estuviera ofreciendo un ciclo dedicado al excelente realizador francés Jacques Becker, de quien, más o menos recientemente, se han emitido varios títulos, entre ellos sus dos indiscutibles obras maestras, París, bajos fondos y La evasión No toquéis la pasta es la primera de sus películas que le proporcionó reputación internacional y que, salvo error, nunca se estrenó entre nosotros en pantallas comerciales. Se trata de un filme inscribible en el género negro aunque a la francesa basado en una novela de Albert Simonin, convertida en guión por el propio director. A caballo entre el melodrama, la crónica policíaca y la comedia dramática, el filme vale, sobre todo, por la atmósfera que, en torno a los personajes centrales, supo crear Becker, un hombre que se había formado a la sombra del gran Jean Renoir, de quien algunos le consideran el sucesor, cosa que, sin duda, hubiese podido ser si la muerte no hubiera truncado su carrera en su mejor momento y aún en plena juventud. En el reparto, un Jean Gabin que aún no era el manojo de tics en que se convertiría poco después, y una jovencísima y casi irreconocible Jeanne Moreau, junto a un Lino Ventura que está a punto de robar la película a su protagonista absoluto. No hace mucho, en este mismo espacio cultural de las madrugadas de los viernes, se nos ofrecía La pasión de Juana de Arco filme mudo del que es, sin discusión, el más grande de los cineastas de su país, Dinamarca, y, por extensión, de Escandinavia, en cuyas fuentes ha bebido Bergman, al que muchos exégetas consideran muy inferior a su maestro. Ahora vuelve Dreyer con su película, si no postuma, sí terminal, realizada cuatro años antes de morir y para muchos su obra maestra absoluta. Mermelada de futuro especial para golosos Producido por Televisión Española en Canarias, llega hoy a la Segunda Cadena, a partir de las ocho de la tarde, el programa Mermelada de futuro presentado por Mónica López y José Manuel García Vargas. Mermelada de futuro nace con intención de plasmar una serie de vivencias de los jóvenes de hoy, que serán quienes pasarán la frontera del mítico año 2000, y quienes definirán lo que va a ser la primera mitad del siglo XXI. Estamos demasiado acostumbrados a hablar de futuro en términos de cienciaficción, sin considerar- -dice el director Roberto Hoya- que el futuro es ese chaval que sufre en su carne las contrariedades de la sociedad actual. Adaptación de una pieza teatral de Hjalmar Soderberg, tributaria de los textos de Ibsen y, en algún sentido, de la filosofía de Kierkegaard, la película es, a su modo, feminista, y nos cuenta la historia de una mujer que decide, tras una serie de experiencias tan frustradas como frustrantes, prescindir, en su vida, de los hombres, de quienes, en mayor o menor medida, y pese a la independencia que le daba su condición de cantante de ópera introducida en los medios bohemos de Estocolmo, había dependido. En un asumido ritmo lento, a base de planos muy largos y casi fijos, se nos hace un retrato implacable de la protagonista, a la que encama espléndidametne Nina Pens Rodé. Cabe, por supuesto, preferir a Gertrud obras como la ya citada o como Ordet y Dies ¡rae de concepción, por así decirlo, más metafísica. Pero Gertrud es, a condición de contemplarla con un estado de espíritu que no favorece la tardía hora en que se emite, una Roberto Hoya, director de Mermelada admirable película de madurez, de asombrosa serenidad. de futuro VIERNES 1- 8- 86 76 A B C