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64 A B C MUNDIAL- 86 JUEVES 19- 6- 86 El Buitre marcó cuatro goles, en los que confirmó su inteligencia, habilidad y calidad España derrotó a Dinamarca en un partido espléndido y tras remontar un resultado adverso. Butragueño fue el catalizador y el genio que todos esperaban. Marcó cuatro goles, le hicieron dos penaities, creó muchas ocasiones y fue un martirio para la defensa danesa que nunca pudo con él. Zubizarreta también fue un bastión con buenas paradas. Muñoz había preparado una sorpresa en la alineación inicial. Metió en el equipo a Julio Alberto en perjuicio de Francisco. Colocó a Goicoechea del libre (aunque estaba con Larsen si entraba por el centro) para que Camacho pudiera estar encima de Laudrup. Tomás fue a por Larsen, cuando iba por su lado, y Julio Alberto se colocó de lateral izquierdo, siendo Gallego un segundo libre por delante de la defensa como enlace y catalizador del juego español junto con su compañero de equipo, Míchel. Los nervios hacían presa en los hombres de Muñoz que se mostraban lentos e imprecisos, además había errores en las marcas y desconcierto inicial. No obstante, a medida que pasaba el tiempo, España parecía algo más asentada. En el minuto once el equipo de Muñoz creó su primera ocasión en una internada de Julio Alberto que realizó un centro chut que se fue alto por muy poco. Dinamarca no se arredraba y en el minuto quince Larsen disparó raso y duro pero fuera, aunque por muy poco. El dominio era alterno, pero los daneses, más peligrosos en sus puntas, eran los que disponían de las mejores oportunidades. España era muy lenta en su maniobrar y el medio campo de Piontek era algo superior al hispano porque no se estaba encima de ellos, al menos lo suficiente como para controlar el fluido juego de los centroeuropeos que rotaban mucho y bien. Arriba era manifiesta la torpeza de Julio Salinas, siempre en fuera de juego, mientraá que Butragueño estaba muy desasistido porque la medular española estaba más por la destrucción que por la creación, y lo cierto es que no estaban ni a una ni a otra. Sobre el cuarto de hora, Míchel empezó a despertar y a construir algo más de juego con lo que la balanza se niveló un tanto. Camacho tuvo una buena oportunidad lo mismo que el propio Míchel poco después, pero acabaron por no cristalizar. Parecía que España estaba algo más encima y Dinamarca ya se equivocaba con frecuencia. En el minuto 28 hubo la primera tarjeta amarilla a Andersen por una dura entrada, la enésima, que le hizo a Míchel. Sin embargo, Keizer, que ya mostró su ineptitud en el ArgentinaItalia, le enseñó una tarjeta a Goicoechea, más por fama que por tocar a Larsen, que apenas le rozó. En el minuto 34 Larsen abrió a Lerby y su internada fue cortada de manera un tanto irresponsable por Gallego porque estaba claro que no llegaba y la falta era dentro del área. Keizer señaló el penalty y Jesper Olsen lo transformó mientras que Camacho se ganaba una tarjeta amarilla por protestar. Cuando menos se esperaba, en el minuto 44, un error de colegio de Nielsen permitió a Butragueño, tan listo que parecía que hubiera pasado hambre en su infancia, colarse y batir a Hogh como a él le gusta, haciendo el túnel al portero. En el minuto dos de la segunda parte, Keizer se comió un empujón de Lerby a Eloy dentro del área. En el inicio de este período, España parecía muy viva y la entrada de Eloy se notaba. Butragueño enseñaba su fútbol galáctico, excesivamente maquiavélico para la mente humana. Dinamarca, muy serena, intentaba mantener el balón en su poder el mayor tiempo posible para hacerse Este es ef primer gol de España. Bi que le con el control del partido. Larsen seguía siendo el máximo peligro y en el minuto 9 y 10 tuvo claras oportunidades que atajó Zubizarreta la primera y en la segunda se le fue alto el disparo. En el minuto 13 apareció de nuevo la genialidad de Butragueño. Víc- Vest Muñoz: Hemos demostrado q España vivió en Querétaro su mejor fiesta de nuestra historia futbolística. Ni la victoria en la Eurocopa de 1964 ni el subcampeonato conseguido en la Eurocopa de 1984, ni el cuarto puesto en el Mundial de 1950 en Brasil dieron a la afición española una alegría como ésta. España no durmió. Ni los españoles presentes en el estadio. Ni los residentes en América. Los primeros, celebrando en la madrugada el éxito, coparon las plazas, fuentes y los centros nocturnos de diversión de muchísimas ciudades, en una exultante explosión de júbilo. Los segundos y terceros, festejaron el triunfo durante toda la tarde. Y los jugadores y el cuadro técnico ibéricos no quedaron a la zaga. El champán bañó el vestuario español en Querétaro, y después gratinó la merecida cena de nuestros seleccionados, que estuvo acompañada por las ovaciones de los seguidores desde las cercanías del hotel, en un irrefrenable deseo de invadir la residencia hispana para sacar a los nuestros a hombros. Miguel Muñoz estaba nervioso de alegría. Había logrado lo que siempre soñó y lo que siempre comentó: Hemos demostrado que podemos ganar a cualquiera y que somos tan buenos como el mejor. Todos dijeron desde el principio que Dinamarca era la mejor. Y ahora hemos goleado a los daneses. Muñoz no criticó las polémicas decisiones arbitrales: No sé si el penalty de Gallego lo fue o no. Tampoco puedo decir si hubo un penalty a Eloy o no. Sí fue claro el penalty hecho a Butragueño y Keizer lo señaló. No estuvo mal el arbitro, aunque quizá nos perjudicó en la tarjeta sacada a Goicoechea. Ahora, Goico no podrá actuar. Pero no me quejo. Míchel y Calderé abrazan y levantan al que ya llaman el rey de Querétaro tras conseguir el 1- 1