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JUEVES 19- 6- 86 CULTURA A BC 61 ijande trajo Cuando Vijande trajo a Warhol a Madrid el Retiro se vistió de Central Park y la Gran Vía puso cara de Manhattan. Para la posmodernidad, aún en mantillas, recibir la visita del pope del Popart fue como recibir la visita del Papa. Después de años de manosear e! interviú (el Interview, claro) y de tomar para postre sopa Campbelís, de pronto estaba ahí, aplatanado y pálido por el destello de los f l a s h e s a un par de palomas- chamorros de distancia. Entonces, en una de aquellas fiestas en las que caía nieve sobre el champaña helado, Madrid cogió el pincel y dejó arrumbada la guitarra. El pintor, definitivamente, era la estrella. Y el atildado marchand- -que exhibía como intransferible touch of class un toque de elegancia demoníaca- -se convirtió en astrónomo del cielo arcoirisado. Años más tarde, el visionario Zush ascendió a gatas por la estrecha pasarela que daba acceso a la galería de Vijande (el local antes de ser cuadra de artistas lo había sido de autos) y cuando llegó al final pegó un ojo a la cerradura de la puerta para espiar lo que pasaba por la calle. Iba de las tinieblas a la luz, en dirección contraria a la de los ángeles malvados. Atrás quedaba el marqués de Santa Cruz de Marcenado, descendiente del Cid Campeador y caballero de la Orden de Calatrava, dueño y señor de una caldera creadora donde cocíanse la estética y la fama. Aherrojado en la ardiente oscuridad, el hombre que trajo a Warhol a Madrid se atrincheraba tras la sonrisa del diablo. Era un señor del gesto, una estatua carnal, un prestidigitador de los significantes. Con la capa española cubriéndole los hombros y un clavel reventón en el ojal del traje. Una mancha de sol, una pincelada, un trazo. S. C. El galerista Fernando Vyande falleció en la madrigada de ayer ei Madrid Era una de las figuras clave del arte español contemporáneo Madrid. José Méndez Ayer, a consecuencia de una larga enfermedad, falleció en Madrid e! galerista Fernando Vijande, uno de los hombres clave del arte español en los últimos años. Vijande fue, en el mundo de la plástica, una figura brillante, pecuüarísima, seductora e inquietante. Fue, además, un hábil e incansable defensor de sus artistas y, sobre todo, alguien necesario. Junto a Juana Mordó, era de nuestros escasos promotores internacionales de arte. Cuando en 1970 fundó la galería Vandrés, ya bajo el signo de la polémica, se iniciaba un camino de éxitos, pero también de trabajo, que habría de culminar con la galería Fernando Vijande y la Fundación del mismo nombre, detrás de todo ello había un esfuerzo diario, que nada tiene que ver con las exposiciones propiamente dichas, que en cierto modo son lo de menos; el galerista tiene que dominar todo un mundo paralelo, que va desde las Fernando Vijande relaciones internacionales hasta los seguros de transporte de la obra Una mentalidad así, dispuesta a dar la batalla exterior, forzosamente habría de chocar con las estructurad culturales de este país. Acusador que generalmente se apoyaba en la falta de interés oficial por nuestros artistas, se enfrentó al Museo Español de Arte Contemporáneo criticando sus criterios de adquisiciones, al Ministerio de Cultura y su política de exposiciones, al de Hacienda por los criterios fiscales que se aplican a los coleccionistas. Cofundador de la Asociación de Galeristas de E s p a ñ a aún r e s u e n a n sus intervenciones, pidiendo un cambio en las orientaciones de gestión de nuestra Feria Internacional de Arte Contemporáneo, cambio tendente a una mayor profesionalización. Fernando Vijande cifraba el comienzo de su carrera profesional como marchand en el año 1973, cuando en la Bienal de Sao Paulo, Darío Villalba, artista que él había llevado, ganó el premio. Gordillo, Villalba, Zush, Miquel Navarro, Sicilia, Bellotti, Bordes, son algunos de los más jóvenes pintores a los que Fernando Vijande apoyó incondicionalmente. Su opinión sobre el arte español no podía ser más positiva, llegando a afirmar que en España tenemos una producción artística de una calidad increíble, lo penoso es que muchos de nuestros artistas triunfan, y hay que decirlo, pese a ser españoles, y para hacerlo tienen que salir fuera, de la mano de galerías como la mía; es una pena porque así perdemos su producción Su consagración internacional se produjo cuando el Museo Guggenheim, de Nueva York, organizó una exposición titulada New Images from Spain -para la que seleccionó a nueve artistas, todos ellos pertenecientes a la galería de Fernando Vijande. Al mismo tiempo él logra traer a su galería de Madrid a artistas tan reconocidos como Andy Warhol, Mappelthorpe, Breakwell y Moorman, o a los artistas del East Village en la exposición Psycho- Pueblo Su ideal, logrado en gran parte, fue romper con la monotonía de nuestras costumbres culturales, la inercia de los hechos consumados que él veía crecer desde el pasado: La riqueza artística del Museo del Prado con sus obras de valor incalculable es más una herencia de los Reyes de España que el resultado de una política cultural, algo que nunca hemos tenido. Esa política cultural, por la que él predicaba con el ejemplo diario. Ver convertido este país en una potencia cultural, para lo que nos sobran recursos y nos falta dedicación era su anhelo y su secreto convencimiento. José María de Areüza La Europa que queremos E S P A S A C A L P E PONEMOS LA CULTURA EN SU SITIO ÍV Javier Tusell Los hijos de la sangre