Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
64 ABC MUNDIAL- 86 VIERNES 13- 6- 86 En el primer tiempo, gran jugada entre Francisco, Salinas y Calderé, píen marcó el gol de la tranquilidad Era la primera vez que irlandeses y argelinos coincidían con brasileños y españoles en un campo de fútbol y, al final, ya lo han visto: hecho los conocimientos, hechos los acatamientos, aunque lo de Monterrey ha sido tremendo. Primero, el calor, que hasta las lagartijas iban con bisera. Después, el rifirrafe que ni en la Carmen de Merimée habíamos visto sacar a relucir con tanto arte y descaro las navajas ante la mirada de Shizoo Takada, el japonés encargado de arbitrar un encuentro, donde no hubo más justicia que la del ninja A impulsos cié la furia sin embargo, los españoles, acosados sin tregua por los bravísimos jenízaros de Rabah Saadane, combatieron como centauros del desierto, y a lomos de Calderé pudieron al fin cruzarlo en busca del grupo de la muerte donde acechan alemanes y daneses. Si consideramos el coste en bajas de la victoria, lo de ayer constituye una hazaña, y testigos fueron de ella dos mil jubilosos españoles, que con una bandera gigante pusieron un zócalo rojo y amarillo al imponente Cerro de la Silla, que se alza sobre este inhóspito Estadio Tecnológico, donde los argelinos, a imitación de sus hermanos de Marruecos, querían dejar memoria de África. Los argelinos, que, si hemos de creer a Miljanic, son más duros de pelar que los mismísimos brasileños, salieron sin su artillero Menad, acaso con vistas a reservarlo para el peor momento de una batalla que los españoles, embargados por ese terror árabe que las huestes marroquíes han sembrado en este que ya es su sultanato, encaraban con malos presagios. li Ficha técnica España: Zubizarreta, Tomás, Gallego, Goicoechea, Camacho, Víctor, Francisco, Míchel (Señor, minuto sesenta y cinco) Calderé, Butragueño (Eloy, tras el descanso) y Julio Salinas. Argelia: Drid (EIHadi, minuto quince) Meghaira, Mansouri, Korichi, Guendouz, Kaci Said, Madjer, Maroc, Harkouk, Belloumi y Zidane (Menad, minuto sesenta) Arbitro: Shizou Takada, japonés. Amonestó a Madjer. Muy mal en la primera parte al permitir el excesivo juego duro argelino. Goles: 1- 0 (minuto quince) Francisco, en profundidad a Julio Salinas, quien cede a Calderé, solo, para que marque. 2- 0 (minuto sesenta y siete) contragolpe español, con pase de Eloy a Calderé, quien marca nuevamente. 3- 0 (minuto setenta) Eloy, a pase de Francisco, cerró la cuenta. Primeras ocasiones Empezó probando fortuna desde lejos Míchel, pero, con la yerba por segar, sólo pudo arrojar a la cabana argelina un cacho de césped seco y un balón muerto. Francisco creó en seguida una oportunidad magnífica, sirviéndole a Julio Salinas un balón que sólo hubiera podido paladear Elkjaer- Larsen, malográndose la ventaja española. Y entonces llegó la acción decisiva de la batalla: aprovechando ese cambio de guardia que siempre se produce en las líneas defensivas cuando hay un tiro de esquina, se internó con arrojo Goicoechea en el área argelina y madrugó al centinela Nacredine Drid; en la jugada siguiente, y con el portero conmocionado, Julio Salinas le dio la señal a Calderé, y Calderé, abriendo fuego de mortero, derribó la empalizada enemiga. Fue, sin duda, una magistral operación de asalto que nunca hubiera podido concebir don Calderé, con facilidad y tras gran jugad; Miguel Muñoz, y mientras los españoles festejaban el éxito, Nacredine Drid se desplomaba sobre la yerba sin sentido: Goicoechea, que parecía dispuesto a cobrarse lo que había cobrado a manos del hercúleo Halmilton, lo había dejado fuera de combate de un certero golpe, que afectó, según el parte médico, al hombro, al cráneo y a la columna cervical. Argelia, representada por la media luna y una estrella, había perdido la estrella, y eso despertó sus instintos vengativos. Goicoechea se echó al monte, y a dar la cara se quedaron Míchel, Julio Salinas y el infeliz Butragueño, que se las llevó todas en el mismo carrillo, pues así son las reglas de la justicia del ninja que el japonés instituyó al no sancionar la lamentable acción de Goicoechea. Los españoles estaban contentos. No ya por su clasificación y por su clara victoria, sino por la conjunción que demostró el equipo mientras el marcador no estuvo decidido. Así lo destacó Miguel Muñoz: Jugamos bien en diversas fases del encuentro, especialmente en el segundo tiempo, cuando nuestra resistencia física y nuestro contragolpe les superaron con nitidez. Yo sabía que físicamente debíamos ser mejores, pero esa diferencia no se notaría hasta el segundo periodo, como así ha sucedido. Tras el 1- 0 de Calderé, se jugó el peor fútbol del partido. El seleccionador español lo reconoció, justificándolo en la violencia de Argelia, que el arbitro Takada no supo o no quiso cortar. Tras el gol, se impuso la ley de la dureza y así no se podía jugar. Cada vez que cogimos el balón nos tiraron al suelo y nos dieron golpes peligrosos. Butragueño recibió, un rodillazo en la espalda que le tiene dolorido, pero afortuna- -Vestua Miguel Muñoz: El equipo está conjuí damente no es nada grave. Y Míchel también sufre un fuerte golpe, aunque tampoco es de relevancia. Con esas entradas fue imposible intentar nada, pues no podíamos parar el balón sin terminar en el suelo. Y si no saltábamos, nos lesionaban con seguridad. Pero, ya digo, para eso debió existir un colegiado que quisiera detener este antifútbol Cambió el panorama en el segundo tiempo: Saqué a Eloy para realizar un contragolpe rápido, y las cosas salieron magníficamente. Con su velocidad rompió a la defensa argelina. Calderé, Gallego y Francisco, por su parte, hicieron una buena labor en el centro del campo. Ricardo Gallego, en efecto, jugó más adelantado una vez comenzada la segunda mitad: Subió porque Argelia sólo actuaba con dos puntas, a veces con una, y entonces Tomás, Camacho y Goicoechea se bastaban en defensa. Ahora, tras quedar segundos en el grupo, España debe esperar a Los fugattores españoles se sbrazan tras el prfmer got