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El accidente de Chernohyl es el más grave de toda la historia de las centrales nucleares Según los expertos, se ha producido la Gorbachov puede verse afectado por consecuencias políticas del desastre fundición de su núcleo radiactivo Moscú pidió ayer consejo a Bonn y Estocolmo para apagar el fuego en la planta afectada La Administración Reagan ha ofrecido asistencia a la Unión Soviética para afrontar el accidente nuclear que ha sufrido. La oferta se hizo incluso antes de saber que la catástrofe había costado más de dos mil vidas. Tenemos experiencia en los aspectos Lo que advierte que el accidente es más grave incluso de lo que en un principio se pensó. Reina ya el consenso entre los expertos occidentales de que se trató de lo que tras la película del mismo nombre ha dado en llamarse el síndrome chino la fundición del núcleo radiactivo de la central, que debido al enorme calor que genera trae consigo la fundición de los materiales de construcción que la componen. Algo así como si un entero edificio empezara a derretirse. El grado alcanzado en ello, naturalmente, no lo conocemos, pero el que hubiera llamas advierte que fue avanzado. Y el mayor problema de estos fuegos es que no pueden apagarse con agua: de nacerlo, el agua se convertíría inmediatamente en vapor, que por haber estado en contacto con materiales radiactivos sería radiactivo también él, aumentándose el peligro para el entorno. Nada de extraño que los rusos hayan pedido consejo. Hay pocas cosas más graves que un incendio en una central nuclear dice un experto. Estamos, sin duda, ante el mayor accidente en la historia de ellas. ¿Por qué los rusos no han pedido consejo directamente a los norteamericanos, que son los que más experiencia tienen en estos casos? Pues primero, porque seria reconocer una inferioridad tecnológica que no quieren admitir a ningún precio. Y segundo, porque al pedírselo a suecos y alemanes occidentales, más que contener los efectos materiales del accidente, tratan de contener ios políticos y diplomáticos. Esos son dos de los países más afectados por la nube radiactiva que emerge de ta central averiada, y el verse envueltos en su contención debe disminuir sus ansias. Pasa un poco como con ei anuncio público, el primero que hace la Unión Soviética de este tipo de desastres. En un principio se pensó que se debía a la política de mayor apertura informativa de Gorbachov. Pero pronto se vio que era porque no tenían otro remedio: el accidente había ocurrido ya el sábado y guardaron silencio hasta que la radiactividad se detectó en Suecia. Aparte de que iba a venir más y, posiblemente, peor. Incluso el anuncio era todo menos esclarecedor: consistía en cuatro frases sobre su accidente y diez páginas sobre los accidentes nucleares que han ocurrido en el Oeste. Pero este es el tipo de información que allí suele darse. Tanto es así que cuando aquellos medios anuncian alguna catástrofe en el Oeste, los rusos más alerta telefonean a sus conocidos entre la Prensa occidental para preguntarles si ha habido alguna catástrofe del mismo tipo en la Unión Soviética. Esta de Chernobyl representa un serio golpe para los planes soviéticos. Los rusos empezaron tarde su programa nuclear, pero una vez en él lo han acelerado a un ritmo muy superior al del Oeste, y posiblemente más peligroso. Pues se dedican a montar centrales a la máxima capacidad que tienen, descuidando algunos aspectos de seguridad. Otro de los inconvenientes de algunas centrales nucleares soviéticas- l a de Chernobyl entre ellas- es que usan el agua sólo para refrigeración, mientras que Nueva York. J. María Carrascal tanto científicos como médicos de estos casos- dijo Donatd Regan, principal ayudante del presidente- y los prestaremos encantados si se nos piden. Pero, hasta ahora, sólo han recibido peticiones para apagar fuegos en una central Estocolmo y Bonn. en el Oeste se usa también para absorber los neutrones desprendidos en la fisión de los átomos. Es agua, pues, contaminada, que debe mantenerse en la planta. Pero los rusos quieren utilizar esa agua caliente para dar calefacción a las ciudades próximas, por lo que no pueden contaminarla. El resultado es un mayor número de neutrones sueltos. Para neutralizarlos los rusos usan un bloque de grafito como núcleo del reactor, en el que han hecho infinidad de agujeros, donde meten los tubos de material radiactivo. Ello les permite sacar individualmente cada tubo averiado, sin tener que cerrar la entera central, como ocurre en el Oeste. Son una serie de atajos que si las cosas se tuercen, se pagan. Sin necesidad de creer los rumores que hablan de que la planta averiada se dedicaba a producir plutonio para armas nucleares, el accidente es, de por sí, bastante qrave. En el Oeste, habrá que saber exactamente la proporción del accidente y qué elementos radiactivos se han filtrado a la atmósfera. Si se trata sólo de kriptón y xenón, en las cantidades detectadas hasta ahora, el peligro no es mayor. Pero si son gases de cesio, telúrico y yodo ya es más grave, aunque no tienen la tendencia a viajar muy lejos. Si los efectos materiales del accidente son graves para la Unión Soviética, los políticos y diplomáticos lo son todavía más. Ahí tenemos a un Gobierno que no se cansa de acusar al norteamericano de poner en peligro nuclear al mundo con un programa atómico anticuado y peligroso. Que no advierte a los vecinos de un grave accidente que puede afectarles hasta que éstos lo detectan. Políticamente, las especulaciones se centran en cómo afectará a Gorbachov. Nadie puede acusarle de los errores cometidos antes de llegar al poder, e incluso puede reforzar su tesis de las muchas cosas que se hicieron mal y se hacen todavía mal allí, por lo que urge corregirlas. Pero la Unión Soviética no funciona como el resto de los países. Los analistas esperan que la única consecuencia positiva del accidente sea una mayor disposición del Kremlin a negociar. Tendremos cumbre antes de lo pensado dice uno de ellos, indicando que a Gorbachov le interesa tapar cuanto antes lo ocurrido, con un encuentro con Reagan que lo haga olvidar y acelere su colaboración con los Estados Unidos. Es posible, pues, que las viejas estructuras de su país, tanto materiales como ideológicas, como incluso humanas, empiezan a fallar antes de lo que se creía. Si la baja del precio del petróleo ha significado un grave golpe para el Kremlin, el fallo de la central nuclear de Chernobyl no hace más que agravarlo. Pues venían vendiendo hasta veinte mil millones de kilowatios- hora a los países de Europa oriental, que ahora pueden verse cortados. Aunque lo peor de todo no es eso. Lo peor es que tardaremos mucho tiempo en saber lo que ha ocurrido en la central de Chernobyl y es, incluso, muy posible que nunca lo sepamos del todo. Lo que produce miedo. Orgullo dela tecnología soviética La Agencia soviética Novosti hacía llegar ayer a nuestra Redacción una noticia- evidentemente preparada con antelación al accidente de la central de Chernobyl- en el que se afirma que la central será la más potente de la URSS cuando estén terminados los trabajos de ampliación en curso. Especialistas de la fábrica Kirov, de Jarkov- -puntualiza la nota- trabajan para acrecentar la potencia de esta central, que forma parte del Sistema Energético Unificado Mir de los países socialistas europeos. Los trabajadores de la fábrica han enviado a la central la primera turbina de 500.000 kilovatios.