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Hoy comienza A Electra le sienta bien el luto una producción de TVE A Electra le sienta bien el luto es una producción de la propia Televisión Española que viene a sustituir a Y la vida continua de la que se anuncian tres capítulos, de noventa minutos de duración cada uno. Esperemos que esta vez se respete al menos el número de episodios, porque con Mujeres de Hollywood primero se dijo que serían cuatro de noventa minutos y se convirtieron en seis de una hora. Los milagros de esta televisión. A Electra le sienta bien el luto está basadaa en la obra del premio Nobel de Literatura Eugene O Neill, que recrea la trilogía griega del mito de Electra centrada en el momento en que Agamenón vuelve de la guerra, que en este caso es la de secesión. A su regreso al hogar, Kannon (Agamenón, en la tragedia griega) se encuentra con que su esposa, Cristina (Clitemmestra) busca una nueva vida porque no está conforme con la que lleva al lado de su marido. La hija del matrimonio, Lavinia (Electra) idolatra a su padre, quien para ella es la justicia personificada, mientras que odia a su madre. La adaptación de la obra de O Neill para televisión ha corrido a cargo de José Antonio Páramo, quien ha contado con María del Puy, José María Rodero, Manuel Galiana, José Luis Pellicer y Victo- Carne de horca de Ladislao Vadja, bandolerismo español en clave de western Director: Ladislao Vajda. 1953. Blanco y negro. Cien minutos. Hoy, a partir de las ocho y media, por ta Segunda Cadena, en La noche del cine español Manuel Galiana en una escena de la sene ria Peña como intérpretes. A Electra le sienta bien el luto se emite a las veintiuna quince por TVE- 1. José Antonio Páramo realizó esta obra para televisión porque es muy hermosa y plantea unos temas universales. Las tragedias griegas y la mitología, precisamente, tratan los problemas eternos de la Humanidad. Pero, además, por una razón fundamental: el tener que diseñar una pieza de teatro para televisión con estructura de serie y el intentar que la imagen sea más atractiva de lo que habitualmente lo es No ha sido demasiado tocado, y sobre todo lo ha sido sin demasiada fortuna, por lo general, el asunto del bandolerismo andaluz, que, bien tratado, podría haber dado pie a una especie de western a la española del que, acaso, con sus defectos, éste de Vajda sea el mejor ejemplo, al lado del Llanto por un bandido de Carlos Saura. Es, en efecto, la película que parte de un inteligente guión de José Santugini, un estimulante intento de, partiendo en cierto modo de la poética del romance de ciego, dignificar un subgénero que no llegó a convertirse en género. Vajda, realizador de origen húngaro que en los primeros años cuarenta se instaló definitivamente en nuestro país, donde lograría éxitos tan notables como el de Marcelino, pan y vino ha hecho con la mucho menos exitosa en su día Carne de horca posiblemente, su mejor película, retratando con gran sentido de la imagen hermosos escenarios naturales y dando al filme un ritmo con frecuencia más que justo. Sólo le falló, en lo que respecta a los protagonistas Rossano Brazzi no está muy afortunado en esta interpretación masculinos, la elección de intérpretes, posiblemente impuestos por la producción. Ni el blando Rossano Brazzi ni el pétreo Fosci Giachetti, ambos italianos, son, en efecto, los actores más indicados para los papeles que se les encomendaron. Está, en c a m b i o e s p l é n d i d a Emma Penella. Y funcionan muy bien los secundarios, destacando, en una colaboración especial Luis Prendes, que hace una creación de su personaje de peculiarísimo barbero -Detrás de la pantalla Tamames ha definido la situación de Televisión Española, en razón a sus comportamientos informativos, como teleterrorismo. Hagamos una lectura más amplia aún: la del propio enfoque que se da al terrorismo. Se abrió una ventana, justificada, para anunciar la liberación de Egaña, pero en ningún momento, esto es muy grave, esto se repite siempre, se condenó, como manda el famoso Estatuto de 1980 consensuado, el fenómeno, ni menos a ETA. A ETA en televisión nunca se la condena; se la describe, se acumulan los datos de sus acciones militares se pone en pantalla a Egin con las noticias exclusivas sobre esos hechos y avisos, se hacen ruedas de Prensa de los liberados, etcétera, y en esta yuxtaposición de actos y consecuencias aparece el terrorismo nacional internacional etarra como una, ¿vale la palabra? cosa épica. Antes llega Jueves a jueves y enmarca a Onaindía LUNES 7- 4- 86 TELETERRORISMO -q u e en el Congreso constituyente del 78 se declaró en una nación extraña a él, es decir, la española- en la Semana Santa. Ya tenemos, pues, el cuadro. No hace falta más. La pantalla deja de ser tonta, o negra, o publicitaria, para ser, simplemente, una pantalla terrorista, en la que Gadafi, que es amigo de Felipe González, no es situado en el contexto propio del terrorismo de Estado que proclama y sufraga, ni se hace referencia a la reunión de los Comités intemacionalistas revolucionarios terroristas en Trípoli. El terrorista para Torrespaña es Reagan, los contras y los patriotas afganos. Esto es comprobable en un análisis objetivo videográfico. Sopeña ya no disimula este giro tremendo, banderizo, excluyente y terrorista, él, que ha instado y defendido la doctrina de que hay que acudir a la documentación del archivo. Pero recordemos cómo en la famosa entrevista del 9 de marzo al líder de la oposición se le contrastó con una diputada gallega que se adhería al sí y, sin embargo, se eludía la numerosa discrepancia de la izquierda con el presidente. Sopena, preocupado con explicar estas chapuzas, se está quedando sin reflejos, salvo los destellos terroristas que se le cuelan. Sí, grave. Para Tamames, teleterrorismo; vergüenza nacional televisiva, para Fraga; tercermundismo informativo, según Alzaga; estado caótico, según los profesionales internos de RTVE; para Segurado, falta total de libertad; agresión permanente para la Conferencia Episcopal; vergüenza e incultura, para varias asociaciones; etcétera. Todo ello comporta un cuadro general de negatividades al que se le pueden aplicar dos correc- tivos fundamentales: uno, procedente del mismo Congreso (pero este trámite hasta ahora ha sido superado con desvergüenza y rodillo) y otro, de la misma sociedad, si pusiera con ahínco en marcha el mecanismo de la ley orgánica de rectificación de marzo de 1984, o la que protege el honor y la imagen; o, sencillamente, la apelación de la ley Antiterrorista, constantemente vulnerada por la no aplicación del Estatuto del medio por los responsables. La conjunción de ambas operaciones produciría, por lo menos, un rechazo social aquí y otro político en el resto de Europa. Queda una tercera solución: cerrarla. Así, sencillamente. Cerrar RTVE y plantearla de otra forma, respetando los derechos profesionales. Cerrarla como se cierra, por el cauterio legislativo democrático, un mal. Como una forma de lucha antiterrorista. SPECTATOR ABC 101