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ABC, pág. 26- TRIBUNA ABIERTA LUNES 7- 4- 86 OS serenos vuelven a las calles de Madrid. Con este paso, circunscrito por el momento al centro de la c i u d a d el Ayuntamiento coopera al mejoramiento de la seguridad en las noches madrileñas. Con el retorno de los serenos recuperamos una vieja tradición. La institución de vigilantes nocturnos o serenos viene de antiguo y ha sufrido no pocos cambios desde su nacimiento a finales del siglo XVIII. Aunque el proyecto denominado imposición de serenos de 1791 tuvo que ser olvidado porque los vecinos no estaban dispuestos a abonar las cantidades que se fijaban, seis años más tarde, en 1797, se establecía el Cuerpo de Serenos de Madrid gracias al aumento de la contribución que los madrileños venían pagando por el alumbrado. Así, serenos y faroleros vinieron a ser una misma cosa, hasta que la luz eléctrica vino a sustituir los clásicos faroles de aceite y gas. L EL RETORNO DE LOS SERENOS Don Esteban Dolz de Castellar, primer cabezón y jefe de los serenos se encargó de redutar el personal que con el tiempo pasaría de padres a hijos y de asturiano a asturiano, pues fueron los de esta región los que acabarían dominando el gremio, profesión por la que llegaron a pagarse sus buenos reales, en un momento en que las propinas daban mucho de sí. Aunque fieles servidores y amantes del oficio, estos personajes nocturnos eran en aquellos tiempos una extraña mezcla de criados, correveidiles y funcionarios, pues los I AY modas irrac i o n a l e s en muchos aspectos de la vida. Y una que está en boga es el sistemático extravío de preposiciones y artículos en escritos y conversaciones. La ocultación furiosa de dichas partículas gramaticales ha entrado de lleno en el nomenclátor de nuestras vías públicas al escribirlo o al hablarlo. Julián Marías, Lázaro Carreter y otros académicos han tratado el tema ampliamente sobre la generalidad de supresión de estas partes indeclinables de la oración. Y predicaron en el desierto, claro. A mí me asombra que gente que sabe escribir cometa estas incorrecciones lingüísticas simplemente por seguir una moda que no se sabe de donde vino ni quién la inventó pero que áe ha hecho consuetudinaria. La eliminación de los mencionados términos cuando se mencionan los nombres de las calles de nuestra capital ya ha adquirido fuerza de ley. Si de antiguo viene el vicio madrileño- e n los barrios bajos particularmente- de comerse con la boca esas palabras, ahora incurren en peor defecto los que se las comen con el bolígrafo o la máquina de escribir. Y muchos locutores que hacen lo mismo al referirse a los nombres del callejero. De todos son conocidos los vocablos proferidos por chulánganos más o menos castízales que dicen c Alcalá, c Embajadores, plaza el Callao, etcétera. Lo lamentable no es que se exprese así verbalmente mucha gente del pueblo llano que las más de las veces lo su imaginación; presta el atento oído al reloj que da la hora y rompe el viento con su voz, Por Juan A. BARRANCO GALLARDO exclamando tranquila y reposadamente: ¡La tres reales que recibían les obligaba a sacar una menos cuarto, y... sereno! Con el progreso, la división del trabajo sode donde no había. Conocedor del vecindario, de sus buenas y cial, la especialización y los no pocos cammalas costumbres, amigo de todos, auxiliar bios que sufrió la ciudad, los serenos pasaron interesado, oficioso y servicial, se fue configu- a la historia de este Madrid que hoy vuelve a rando la leyenda y la fama de este tipo singu- inquietarnos con nuevos problemas de segular tan maravillosamente descrito ridad a los que hay que hacer por caricaturistas, poetas y cosfrente para recuperar el sosiego tumbristas. del vecindario. Del pasado s i e m p r e se Mesonero Romanos, en 1837, aprende. Volvamos la mirada al amigo de correrías con Alfonso, tradicional Cuerpo de Serenos el vigilante de su barrio, nos dice: Viste su moreno túnica, con nuevas ideas que responden endurecida por los vientos y la a nuevas situaciones. El preescarcha, toma su temible lansente nos descubre una necesizón, cuelga en la punta el ludad ciudadana que hay que saciente farolillo y sale a la calle tisfacer, y en ello estamos. ahuyentando con su vista a los Doscientos cincuenta vigilanmalvados, que le temen como el tes seleccionados entre los más grito de su conciencia... Ora rede tres mil aspirantes salen a las conoce una puerta que los vecicalles del distrito Centro, desnos dejaron mal cerrada y les pués de pasar por la Academia llama para advertirles del peligro; de Policía Municipal, perfectaora sosiega una quimera de genmente preparados para una funJuan. A. Barranco tes de mal vivir, rezagadas a la ción que exigía competencia y Alcalde de Madrid puerta de una taberna; ya impide profesionalidad. con su oportuna llegada la atrevida tentativa Lejos de la vieja estampa del tradicional de un ratero y salva y acompaña hasta su sereno, sin chuzo ni farol, sin propinas ni casa al miserable transeúnte a quien aquél aguinaldo, en los nuevos vigilantes nocturnos asaltó; ya presta su formidable apoyo al bas- el vecindario encontrará al amigo, al colabotón de la autoridad para descubrir un garito y rador, al auxiliar y al defensor de la paz ciuproceder a una importante captura. Mira la dadana que todos deseamos. l u n a muda, q u i e t a i m p a s i b l e como bres para la historia de nuestra Realeza fueron María Isabel Francisca de Asís y Borbón, ostentó dos veces la digPor Martín SANTOS YUBERO nidad de Princesa de hace por estimarlo de un madrileñismo cas- Asturias, y por coincidir su nacimiento con la tizo y peculiar pero a sabiendas de cómo ha apertura de aquella calle que iba a ser de las de escribirse y hablarse en ocasiones so- más hermosas e importantes de Madrid, el lemnes Lo penoso es que algo peor, como Ayuntamiento se la dedicó a la recién nacida el escamoteo que comento, aparezca siste- hija de Isabel II. Escríbase, pues, y dígase máticamente en letra impresa o suene por los siempre calle de la Princesa que es lo permicrófonos. Las supresiones dichas han sido fecto y tradicionalmente merecido. Déjense radicales. Ya sé que en muchas ciudades es- de modismos incongruentes los innovadopañolas se rotulan las calles solamente con res del lenguaje, que lo utilizan como si la innovación. Pero hablo de Madrid y en Ma- fuera un balón de fútbol, y escriban y hablen drid, hoy por hoy, las placas de las calles lle- como está mandado. A ver si es posible que van los títulos precedidos de las preposicio- dejemos de leer y oír esa nomenclatura tan nes y artículos pertinentes. Suprimirlos, ade- absurda que daña la vista y el oído, tales más de ser una falta gramatical es romper la como calle Luna, calle Caños, calle Pez, calle toponimia tradicional y transcribir mal lo que Toro, paseo Acacias, plaza Carmen y tantos disparates que se cuentan por millares. ¡Ah! oficialmente dicen los rótulos. y otro día hablaremos de galimatías que Decir, por ejemplo, calle Princesa, como nuestro callejero municipal tiene formado con vemos escrito y oímos constantemente, palas placas rotuladoras de muchas calles de la rece consignar tan ilustre título nobiliario a Villa. Hoy, para terminar, unos datos intereesta vía de la capital de España. La lógica y santes respecto al de y el la las únicas el recuerdo que merece esta calle es menciovías públicas de Madrid que no llevan preponarla siempre correctamente, con su de y sición ni artículo- salvo fallo de mi memosu la correspondientes, como exige la meria- son Mayor (calle y plaza) Imperial (calle moria de la insigne persona a quien está dey paseo) Las Cavas Alta y Baja, Puerta Cedicada hace casi siglo y medio: la madrileñírrada y Puerta del Sol que, como las dos Cosima y muy popular Infanta Isabel, tan querrederas de San Pablo llevan la preposición rida, no sólo por sus paisanos sino por toda posesiva. En el mismo caso se hallan las la España de su tiempo. Y hasta que murió a Rondas de Atocha, de Valencia y de Toledo, los ochenta años, gozó toda su vida del cacuyas preposiciones acostumbra a suprimir el riño popular que como consecuencia del madrileño en su típico lenguaje (Ronda Atomismo el pueblo le aplicó el apelativo familiar cha, Ronda Valencia, etcétera) de La Chata La egregia dama, cuyos nom- H DE ARTÍCULOS Y PREPOSICIONES