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DOMINGO 9- 2- 86 INTERNACIONAL A B C 39 7 días en el mundo Nuevo golpe para el proceso de la paz en el Oriente Medio Juan Pablo del Campo Dejando aparte lo que el hecho supone respecto al orden jurídico internacional por el que deben regirse las relaciones entre estados supuestamente civilizados, resulta evidente que el secuestro del avión civil libio cargado de políticos sirios efectuado por cazas israelíes es una iniciativa que difícilmente puede suponerse que contribuya a la pacificación del Oriente Medio. El gabinete israelí que preside el laborista Simón Peres ha manifestado en varias ocasiones su voluntad de adentrarse en un proceso de negociación para la paz global en la zona. Si se tiene en cuenta, sin embargo, que todo propósito negociador sobre un conflicto de intereses incluye imprescindiblemente la tácita aceptación de que no sea la fuerza la instancia a la que se remita en último y hasta primer término la solución del conflicto, tales declarados propósitos negociadores resultan difícilmente compatibles con acciones como el bombardeo- e n un tercer país, Túnez- de las oficinas de una organización que tiene estatuto de observador en la ONU- -la O L P- o el secuestro por aviones militares de un jet civil de la compañía de bandera de un Estado, a bordo del que viajan altos responsables de la política de un tercer gobierno. Si, en fin, la potencia bajo cuyos auspicios se intenta poner en marcha el proceso negociador- Estados Unidos- impide con su único voto- veto en contra la condena que tal acción merece al resto de la comunidad internacional reprentada en la ONU... en ese caso la posibilidad de que se logre siquiera un mínimo acuerdo de partida para comenzar la prenegociación parece una, más que vana, absolutamente hipócrita ilusión. Ahora Trípoli ha anunciado que sus cazas obligarán a todo avión civil israelí que puedan a aterrizar en Libia, en busca de terroristas reclamados por los tribunales libios entre ellos Ariel Sharon y Menahem Beguin. Esa acción del Estado libio, ¿lo sería más ilegítima que ésta de ahora del israelí? Y la verdad es que existen menos pruebas fehacientes de la responsabilidad libia en crímenes terroristas que de la israelí en las matanzas de civiles en Beirut, Sabrá y Chatila, o Túnez, por ejemplo. Perfil- Cumpleaños en la Casa Blanca Juan Fernando Dorrego Cumplir los setenta y cinco años con buena salud y ánimo, no está nada mal. Llegar a ello después de sufrir un grave atentado y superar una operación de cáncer, junto con desempeñar la presidencia de Estados Unidos, es una auténtica marca. Pero lo más importante de todo ello es ver cómo Ronald Reagan sigue siendo fiel a sí mismo y a un programa que está transformando profundamente a la nación norteamericana. No han sido años fáciles para el presidente desde su llegada a la Casa Blanca. Porque no deja de ser paradójico que uno de los presidentes más populares norteamericanos en las últimas cuatro décadas tenga una de las peores prensas, aunque desde un primer momento Reagan haya sido fiel a ese espíritu californiano que le catapultó desde la costa oeste al corazón de Washington. Ni sus reveses y triunfos le han cambiado. Y esa estrella permanece intacta sin que su mensaje de futuro se haya empañado. De manera sorprendente, el presidente ha sorteado escollos internos y externos en absoluto fáciles con un nada desdeñable balance. Reagan ha devuelto plenamente a Norteamérica la confianza en sí misma. Y no era tarea sencilla. Afianzar esa revolución conservadora será la cuestión más crítica de estos próximos tres años en la Casa Blanca, donde ya se puede perfilar un duro pulso entre el presidente y ambas Cámaras. En el plano exterior, el presidente ha superado su primer encuentro con Gorbachov en una cumbre compleja por la enorme expectación que suscitó. Volver a crear un clima de confianza con los soviéticos está sólo en sus comienzos, pero los primeros e importantes pasos, desde luego, ya se han dado. Ronald y Nancy son una pareja compenetrada en todo lo que eso significa de diálogo enorme y denso entre un hom- Ronald Reagan bre y una mujer. Es una de las claves, sino la más importante, del presidente equilibrado y pragmático que tiene hoy Estados Unidos. Al final de su mandato, Reagan estará más cerca de un Churchill y un De Gaulle que se jubilaron a los ochenta y setenta y ocho años. En la escena norteamericana ya ha superado la marca dejada por Eisenhower cuando cumplió su mandato a los setenta años. En esa sencillez, humanidad y valentía- cuando Norteamérica apenas se ha repuesto del trágico despegue en Cabo Cañaveral- -radica el indudable éxito político de quien es ya uno de ios presidentes más humanos que hayan tenido los Estados Unidos. Sin, el peso de una mediación en la elección presidencial filipina Protagonismo de la Iglesia en la crisis política J. F. D. Fueron los comicios más críticos y vitales vividos en un inmenso y complejo archipiélago. Cuando todavía es pronto para evaluar sus resultados, cabe destacar el protagonismo de un hombre sencillo y cordial, monseñor Sin, para que pudieran celebrarse. Jaime Sin Salvando las distancias y evitando las comparaciones, que siempre son odiosas, se podría decir que este hombre sencillo y risueño, Jaime Sin, arzobispo de M a n i l a t i e n e algo de e s a enorme fuerza y aureola que rodea al clero polaco. Porque su importancia en una nación profundamente católica, de enormes injusticias sociales y arbitrariedades de sus gobernantes, ha sido capital. En el ojo del huracán, monseñor Sin ha mantenido el difícil equilibrio de la ruptura con el palacio de Malacañang y contenido el radicalismo revolucionario de muchos sacerdotes. No se ha producido efectivamente una teología de la liberación en la cuenca del Pacífico, pero en Filipinas están sus gérmenes. Sin buscar un protagonismo político, con una enorme mesura y cuidado en todas sus posiciones, el arzobispo de Manila ha tejido de manera paciente una red de diálogo y esperanza. Pero no por ello ha dejado de denunciar con la máxima energía la lamentable situación de los derechos humanos en el archipiélago. Por su apoyo y consejo, la viuda del senador Aquino abandonó sus labores domésticas para debutar en un ruedo político que parecía estar reservado en Filipinas solamente para los hombres. Más que nadie, ha sido bien consciente de los peligros y frustraciones que hubiera despertado en su país la imagen de una posición dividida y enfrentada cuando eran tan irrelevantes las diferencias. En el fondo de ese aconteci- miento de tanta importancia para la nación filipina como han sido estas elecciones anticipadas no hay que buscar sólo la presión de Washington. Fue tan simple como la apuesta de este sencillo y bondadoso cardenal que empujó levemente a Corazón para que millones de filipinos recuperaran su propia dignidad. Ni más ni menos esa fue su misión. Han sido tan grandes los radicalismos por una y otra parte, que los recelos y las desconfianzas se impnen a cualquier llamamiento a la calma. Era el mayor temor de monseñor Sin: la obcecación de Marcos de no perder el poder sea cual sea el precio. Los hechos desgraciadamente están dando la razón a estos temores.