Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
SÁBADO 8- 2- bc ESPECTÁCULOS A B C 71 Crítica de teatro Madre Coraje gira en el escenario del María Guerrero Título: Madre Coraje Autor: Bertolt Brecht. Música: Paul Dessau. Versión española: Buero Vallejo. Dirección: Liuis Pasqual. Escenografía: Fabia Puigserver. Intérpretes: Rosa María Sarda, José A. Gallego, Vicente Diez, Victoria Peña, Juan José Otegui, Antonio tranzo, Carlos Lemos, Ites Menéndez, soldados, campesinos, etcétera. Montaje del Centro Dramático Nacional. Teatro María Guerrero. El carromato de Madre Coraje enorme y bamboleante metáfora, vuelve, veinte años después, a un escenario madrileño. Tamayo lo había traído al Bellas Artes en 1966, cuando Brecht era una gran novedad en España y todavía problemático el acceso a la escena de la dialéctica marxista, aunque fuera en su aparentemente neutra pildora teatral. Veinte años después, las entusiastas devociones suscitadas por el brechtismo han dado paso a juicios más fríos, más sistemáticos. Lo que traía Brecht, sobre todo, era una nueva representación del mundo, un nuevo sentido ético, imbuidos en una nueva forma teatral, la que entonces empezó a ser llamada teatro épico. Veinte años de incesantes investigaciones han dejado en su justo sitio, dentro del activo y cambiante orbe del arte dramático, ese teatro épico. Lluis Pasqual no parece haberse propuesto ni hacer una requisitoria crítica a aquella nueva forma ni someterse obediente o purista a ella. Su Madre Coraje procede rectamente de la escuela original. La escenografía de Puigserver, mostrando sin rubor los bastidores del escenario, quiere, como los escenógrafos de Brecht, animar el espacio y utilizando figurines realistas, aunque anacrónicos, aprovechar la significación social del traje: uno es el de Anna, hecho de harapos muy usados, y otro el de Ivette, cuando se ha insertado en la sociedad de los vencedores. Los poemas cantables han sido suprimidos, pero la música de Dessau, recargado su ritmo, dramatizada por el uso de los timbales, marca las sucesivas mutaciones espaciales y temporales. Una clave del estilo de Pasqual se revela ahora con este montaje: cierta dependencia neobrechtiana del director español, al del gran dramaturgo alemán que el crítico s o s p e c h a b a desde el m o n t a j e del Eduardo II de Marlowe, hecho por Pasqual en el María Guerrero, con lejana, débil huella de Brecht, que había montado la pieza marlowiana en 1924. La utilización, no nueva en esta obra, del dispositivo giratorio del escenario del María Guerrero dinamiza el largo caminar de tres lustros de Madre Coraje por los escenarios de la guerra de los treinta años en los países del norte de Europa. Para Pasqual, como para su modelo alemán, el signo es antes que el pensamiento. Los signos emiten sus mensajes con la palabra y, a veces, por encima de la palabra, y la polisemia no es recusable, sino deseable. Por eso, a signos tan realistas como el chaparrón, la nevada, el tronar timbalero de los cañones pueden acompañar otros eminentemente abstractos, como el largo trapecio en que es elevada, a falta de torre, la muda Catalina para morir, utilizando er tambor a la manera contada por Amicis. Rosa María Sarda hace un denodado esfuerzo verbal que si la salva del acento regional no puede evitarle el sonsonete, sólo relativo defecto si pensamos que Brecht deseaba que el actor no dijera el texto- valioso trabajo de Buero Vallejo- como una improvisación, sino como una cita, como una recitación del actor y no un sentimiento del personaje. Estimable el esfuerzo, pero insuficiente resultado. Madre Coraje parábola, trozo de vida, más que madre, cantinera, comerciante, sólo es una pálida imagen del gran modelo que el autor propone. Los actores, en general, están declamatorios, enfatizados. Sobre todos, Iranzo, casi insoportable en el primer acto, enmendado en el segundo. Otegui, en magnífico actor, hace un Predicador que centra la acción en sus momentos más dialécticos, humanizando la exposición crítica que pasa por sus labios. Conmovedora, o sea, poco brechtiana, pero admirable en su esfuerzo, Victoria Peña en Catalina. Excelente en un cometido que refleja bien el lirismo fundido en humor negro de Brecht, Ites Menéndez en Ivette. Vulgares Gallego y Diez en los dos hijos. Incomprensiblemente gritador un gran actor como Carlos Lemos en papel episódico. Como coristas todos los demás. Pese a taras apenas sugeridas, el conjunto es un buen trabajo, más espectacular que hondo. El problema de Pasqual no era fácil. Si Lessing, en el siglo XVIII, propuso un teatro nacional para la mayoría que entonces era la burguesa y Brecht para su mayoría que era el proletariado, la evolución social deja muy devaluado este nuevo proyecto en una sociedad de clases medias. Madre Coraje elocuente estudio de la evolución psicológica de los individuos frente a los horrores de la guerra, es una buena función. No tiene el efecto de sorpresa, de gran descubrimiento, que hace veinte años devoró aquel gran montaje de Tamayo. Lorenzo LÓPEZ SANCHO ¡Mamá, quiero ser artista! justo éxito de una gran revista Título: ¡Mamá, quiero ser artista! Autores: J. J. Arteche y Ángel F. Montesinos. Música: Algueró y Alonso, Moraleda, Quiroga, etcétera. Coreografía: G. Aresu. Escenografía: Emilio Burgos. Figurines: José Ramón Aguirre. Intérpretes: Concha Velasco, Francisco Valladares, Margot Cottens, José Cerro, Juan Carlos Martínez, Alberto Denis y ballet Teatro Coliseum. Con una fórmula mixta, entre la tradicional de la revista a la española y la innovadora de la revista norteamericana, Arteche y Montesinos en complicidad con el maestro Algueró, han compuesto muy precisamente para Concha Velasco la revista titulada Mamá. quiero ser artista! estrenada el miércoles. con éxito entusiasta, en el Calderón. El viejo saínete con pretextos, últimamente sin ellos, para la interpolación de los más diversos números musicales, ha sido sustituido por el leve hilo conductor del relato que una estrella del género hace de su dura y larga carrera por los escenarios y los platos hasta conquistar el triunfo. ¿Biografía? Ni no del todo ni sí con fidelidad. En el relato que Concha Velasco zurce entre número y número, hay cierto paralelismo no absoluto con su propia carrera de actriz iniciada en el folclore y la revista que desemboca en grandes aciertos de la actriz en papeles de gran fuerza dramática como el último creado en Buenas noches, madre No pueden faltar en una cosa así tipos tópicos como la madre de la artista, el representante, los sucesivos autores o directores, pero aquí están diseñados con leve trazo que sin permitirse originalidades aprovecha los caracteres manidos para producir divertidas situaciones cómicas o arrancar afortunados números musicales. Concha Velasco resplandece como la extraordinaria figura que ha llegado a ser de nuestro teatro, actriz dúctil, versátil que dice con alta calidad, canta con gracia y soltura, baila lo suficiente en un alarde de energía, gracia y ligereza. Ella es la revista. Ella es el éxito, brilla en números como La Manuela Horchatera valenciana Mamá, quiero ser artista o La florista Sevilla exhumados muchos de ellos del panteón de los viejos éxitos olvidados de este género. Junto a ella, Francisco Valladares, convertido en un estupendo galán cómico- cantante, levanta el nivel del relato en intervenciones felicísimas, ya como actor de elegante comicidad, ya como cantante grato, bien entonado, unas veces solo otras con Concha. Juan Carlos Martín y Alberto Denis componen muy bien en situaciones cómicas, bailan un estupendo claque y contribuyen a la dinámica fusión de música y prosa en colaboración con el excelente trabajo de Margot Cottens y José Cerro. Se comporta con vivacidad, sentido de la danza y el ritmo el doble conjunto de chicos y chicas, buenas figuras, excelentes modos, vibrando al ritmo de unos números originales y otros arreglos bien inspirados por Algueró, en un dispositivo escénico lleno de teatralidad y funcionalidad como todos los de Emilio Burgos. Figurines muy cuidados, coreografía brillante y excelente banda musical, completa una gran revista moderna y modernizante. LL. S. Radio El dial de Madrid Onda medía Radio 1 (RNE) 585 KHz. Radio Madrid (SER) 810 KHz. Radio Intercontinental: 918 KHz. Radio Popular (COPE) 999 KHz. Radiocadena Española: 657 KHz. Radio España: 954 KHz. Frecuencia modulada Antena 3: 104,3 KHz. Radio 80: 89,0 KHz. Radio Popular (COPE) 99,5 KHz. Radio Madrid (SER) 93,9 KHz. Radio 3 (RNE) 93,2 KHz. Radio 2 (RNE) 96,5 KHz. Radiocadena Española: 88,2 y 90,3 KHz. Radio Cristal (Rato) 98,0 KHz. Radio Callao: 91,7 KHz. Radio Torrejón: 100,2 KHz. Radio Minuto: 91,0 KHz. Radio Vinilo (ínter) 95,1 KHz. Radio España: 97,2 KHz.