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56 ABC VII CONGRESO DE AP VIERNES 7- 2- 86 El Congreso marcará el comienzode electoral Madrid. Luisa Palma Aunque este Vil Congreso de AP, que hoy comienza, servirá probablemente para buscar una institucionalización del partido su celebración, casi en vísperas de una contienda electoral, hace que trascienda los límites de su frontera interna. Manuel Fraga volverá a ser aclamado por las bases al frente de ÁP, pero también, y esto no hay que olvidarlo, como candidato a la presidencia del Gobierno por Coalición Popular. El primer partido de la oposición ratifica con ello que Fraga Así pues, lo único que hace la es el hombre del centro- derecha para la alternativa al socialismo. ponencia es recoger esta tesis y apuntar que, por esta misma razón, Esa derecha que no ha gober- aunque sigue siendo considerado las coaliciones permanentes no nado nunca como la definió Ge- como la fórmula que mejor contri- tienen sentido y acaban por restar rardo Fernández Albor en el anterior buye a la estabilidad y la democra- libertad a los partidos. AP opina Congreso Nacional, no cuenta, de cia se deja de lado por la propia que sólo tendrían sentido si se conmomento, con otro hombre que fuerza de los hechos. Consecuente- templara sucesivamente una fórpueda encabezar la opción del mente, las coaliciones preelectora- mula de integración cuestión esta que, obviamente, no es la que quiecentro- derecha amplio en las elec- les se descartan como principio. ciones generales de este año. Ahora se propone que es mejor ren los partidos coaligados. En paEste carácter electoral no se reforzar el partido desde todos los labras más sencillas, AP se ha canpuede sustraer a un congreso que puntos de vista (al fin y al cabo AP sado- parece- de ejercer la tutela se sitúa a las puertas de una etapa es el partido con mayores efectivos y poner las armas y escudos de sumamente importante en la vida y estructura de la Coalición Popu- un partido que ha conseguido los de su partido. Es por esto que los lar) y dejar para luego (una vez co- 200.000 afiliados y va a intentar, debates que tendrán lugar este fin nocidos los resultados de las urnas) desde ahora, utilizarlos para afiande semana serán especialmente im- la realización de pactos. Según esta zarse ella misma y buscar después portantes para el futuro de AP. Las filosofía, las coaliciones antes de los pactos con otras fuerzas. líneas básicas de lo que será la es- las elecciones se acaban convirEsta ponencia, qué duda cabe, va trategia del partido hasta y después tiendo en impedimentos a gustar a un sector muy amplio de de las elecciones generales (más to los compromisarios segundo que lo primero) están conLa habilidad de Herrero en capilla por sus que hoy entran reticencias de tenidas en la ponencia política que siempre a los pactos. Pero en el presenta Miguel Herrero de Miñón. Claro está que la ponencia de Mi- fondo de esta tesis no hay otra Estas propuestas, que han sido guel Herrero ha causado malestar cosa que la búsqueda de un nuevo recientemente objeto de análisis en en los partidos de la Coalición Po- camino para la articulación de un estas mismas páginas, aportan un pular, pero es más bien un malestar centro- derecha amplio habiéndose cambio sustancial en las ideas que relativo, ya que tanto el PDP como quedado el anterior muy limitado. hasta la fecha venía empleando AP el PL han sido los primeros intere- Herrero, cuya habilidad en estas para articular su alternativa al socia- sados en marcar las diferencias propuestas se ampara en la falta de lismo. El bipartidismo, por ejemplo, de un partido a otro. definición tajante que se nota en su ponencia, ha evitado entrar en conflictos y ha eliminado una frase alusiva a los pactos con nacionalistas, con quienes consideraba no deseable una coalición preelectoral. Este punto, preciamente, no casaba con lo mantenido por Alfonso Osorio. Sin embargo, ha mantenido otro supuesto: el de no abandonar la presencia electoral en Cataluña y el País Vasco. Y esto contradice la idea de Alfonso Osorio de que podría ser negociada en un pacto con los nacionalistas la retirada territorial de AP. AP, tras diez años de ex la alternativa de Gobii Operación ensanche El cambio de estrategia que va a realizar Alianza Popular está concebido como transelectoral es decir, después de las próximas elecciones generales y a la luz de tos resultados. La operación ensanche diseñada en el anterior Congreso nacional, y que fue muy bien acogida entonces en Barcelona, ha sufrido una rápida evolución. Ahora en AP ya no hay, por ejemplo, recelos a los hombres que se incorporaron desde UCD, recelos que fueron laminados por Herrero cuando se habló de él como triunfador del VI Congreso celebrado en Barcelona. Allí también se reconoció la importancia del papel de Gerardo Fernández Albor en la revisión autonomista de AP, revisión que actualmente parece casi concluida. Fraga espera desde hace tiempo, como en las queimadas que el rojo cambie lentamente en azul (y esta es frase de un gallego) pero mientras tanto la fuerza política que él encabeza va a cumplir diez años de brega política. Un partido populista con 200.000 afiliados Madrid Manuel Fraga entregó el mes pasado el carné del partido número 200.000 a una joven ama de casa. AP consolidaba su carácter de partido populista al alcanzar esta cifra de militantes no superada hasta el momento por ninguna organización política española. El Partido Socialista confiesa tener unos 160.000 afiliados. El espectacular crecimiento del partido que preside Manuel Fraga se ha registrado en los últimos tres años, después del gran aumento de representación parlamentaria- d e 9 a 106 escaños- que obtuvo Alianza Popular en las elecciones generales de octubre de 1986. Desde entonces casi ha doblado su número de militantes. Alianza Popular es una organización claramente ¡nterclasista en sus bases, con la intención manifiesta de convertirse en un partido de masas que de hecho ya se puede decir que lo es, pues tener 200.000 militantes en un país como España, donde sus ciudadanos destacan su escasísimo interés por pertenecer a cualquier tipo de asociación, es todo un logro del que los dirigentes de AP, con Manuel Fraga a la cabeza, alardean con frecuencia. Desde 1976 el partido ha sufrido grandes cambios en su militancia. En el comienzo de la transición predominaban las personas de más de cuarenta años de clase acomodada. Ahora mismo AP cuenta con muchos jóvenes en su filas y la mayoría de sus miembros proceden de sectores populares de clase media, especialmente pequeños comerciantes, un partido de tenderos como comentan los dirigentes de otros partidos de la coalición empeñados en consolidar organizaciones de cuadros AP concentra sus efectivos en algunas regiones como Madrid y Galicia, su verdadero feudo, mientras que apenas tiene peso en Cataluña y País Vasco. Las últimas ornadas de militantes llegadas tras la desaparición de UCD defienden posturas liberales y no se sienten más de derechas que los socios de los partidos obsesionados con su centrismo. Frente a estos últimos están los aliancistas más conservadores de los tiempos de ¡a travesía del desierto los años en que Fraga intentaba en vano aglutinar a las fuerzas del centro y la derecha frente a la competencia de Adolfo Suárez. De los siete magníficos a la leal oposición En la desbordante noche electoral del 28 de octubre, AP conseguía, prácticamente desde la nada, alzarse con el segundo puesto entre las fuerzas políticas. Era el primer éxito de Fraga, cuya trayectoria es