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4- enero- 1986 nuerte de Valle- lnclán SÁBADO CULTURAL ABC VII eos de la pérdida de su brazo vía una buena mujer que cuidaba de nuestro gran escritor a cambio de una habitación para dormir. La portera subía gratuitamente la leche con que se alimentaba don Ramón. No habló, no se quejó, no hizo un gesto de dolor. Vino la gangrena y hubo que cortarle el brazo. VaileInclán se quedó manco. Años más tarde diría a un periodista que sólo había barruntado la pérdida de su brazo cuando se murió un hijo, a quien no pudo abrazar. Orts Ramos tuvo que salir para Barcelona, donde se ganaba la vida como traductor y cronista taurino. Es en uno de sus libros, firmados con su seudónimo de Uno al sesgo y titulado A los cuarenta y tantos años de ver toros donde relata ampliamente la peripecia de don Ramón en el Café de la Montaña. Don Ramón siguió un mes en su cama, y, atendiendo a las recomendaciones de Orts Ramos, se fue a Barcelona, y en Barcelona encontró trabajo. Trabajo de traductor. Torrente Ballester nos ha pintado a Valle- lnclán como hombre muy cuidadoso de su atuendo y presencia, y es muy verdad que, así por sus modales como por su natural elegancia, era hombre que inspiraba simpatía. La primera vez que yo le vi fue en el Círculo Jaimista de la calle de la Madera, contiguo al periódico tradicionahsta El Correo Español Hablaba con Vázquez de Mella, y toda aquella entusiasta grey de jóvenes carlistas o jaimistas contemplaban casi devotamente la delicada, esbelta, grácil figura del autor de las tres excelsas novelas de La guerra carlista Y así de deleitosa era su bondad, generosidad, ingénita propensión a la clemencia y tolerancia. Respondía, eso sí, con furioso ardimiento al hombre gárrulo, o impertinente, o vano y presuntuoso, que se atrevía a enfrentarse con él. Bibliografía Alonso, Amado: Estructura de las Sonatas de Valle- lnclán y La m u s i c a l i d a d en la prosa de Valle- lnclán Materia y forma en poesía, G redos. Cardona, Rodolfo, y Anthony Zahareas: Visión del esperpento, Teoría y práctica en los esperpentos de Vallelnclán, C a s t a l i a Madrid, 1970. Díaz- Plaja, Guillermo: Las estéticas de Valle- lnclán, Gredos, Madrid, 1965. Fernández Almagro, Melchor: Vida y literatura de Vallelnclán, Taurus, Madrid, 1966. Fernández Montesinos, José: Modernismo, esperpentismo o las dos evasiones Revista de Occidente, 1966. Gómez de la Serna, Ramón: Don Ramón del Valle- lnclán, Espasa- Calpe (Austral, 427) Buenos Aires, 1944. Greenfield, Sumner M. Ramón del Valle- lnclán: anatomía de un teatro problemático, Fundamentos, Madrid, 1972. Gullón, Ricardo: Técnicas de Valle- lnclán Papeles de Son Armadans, XLIII (1966) Lida, Raimundo: Darío, Lugones, Valle- lnclán. Las Améncas Publishing Co. Nueva York, 1968, pp. 433- 443. March, María Eugenia: Forma e idea de los esperpentos de Valle- lnclán, Castalia, Madrid, 1969. Matilla, Alfredo: Las Comedias Bárbaras: historicismo y expresionismo dramático, Anaya, SalamancaMadrid, 1972. Nora, Eugenio G. de: Vallelnclán como novelista La novela española contemporánea (1898- 1927) Gredos Salinas, Pedro: Significación del esperpento o Valle- lnclán, hijo pródigo del 98 Literatura española. Siglo XX, A l i a n z a E d i t o r i a l Madrid, 1970. Sobejano, Gonzalo: Luces de bohemia, elegía y sátira Papeles de Son Armadans, XLIII (1966) Speratti Pinero, Emma Susana: De la Sonata de otoño al esperpento. Aspectos del arte de Valle- lnclán, Tamesis Books, Londres, 1968. Zamora Vicente, Alonso: Las Sonatas de Valle- lnclán, Gredos (Biblioteca Románica Hispánica, I I 17) Madrid, 1969. i ees- muy leído y afamado, el cual tenía a la sazón (y perdonen ustedes el adverbio) veinticinco años. Valle- lnclán alcanzaba ya los treinta y tres. Manuel Bueno llevaba, como todos los caballeros de entonces, un bastón en la mano y sin sentarse siquiera pidió información de aquel alboroto y exclamó: Ese duelo es ilegal. Es un crimen. Son dos menores de edad y no pueden batirse legalmente. Valle- lnclán se levantó de su asiento y replicó con un tono entre desdeñoso y mordaz y agarró una botella con la mano diestra, mientras Manuel Bueno le asestaba un bastonazo en la cabeza. Valle- lnclán puso el brazo izquierdo a la altura de la frente y también recibió en la muñeca el palo. Manuel Bueno huyó rápidamente mientras el Valle- lnclán herido le arrojaba velozmente las botellas, vasos y tazas que había en la mesa del café. Sangraba su cabeza escandalosamente. La hemorragia de don Ramón alarmó a los contertulios, que echaron a correr por la Puerta del Sol, mientras entraban los guardias- guindillas se decía entonces- que tampoco hicieron mucho caso del herido. Alguien se tenía que hacer cargo de don Ramón y éste fue Tomás Orts Ramos, joven escritor alicantino, amigo de Víllaespesa y de Juan Ramón Jiménez. Carecía de medios para pagar a un cochero y los solicitó de la poca gente que quedaba en el café. Uno de ellos, Benavente, y otro, Paco Sancha, y unos médicos amigos del primero, todos los cuales proveyeron a Orts Ramos de fondos más que suficientes. En la calle de Alcalá, junto a la Puerta del Sol, estaba Pedro González Blanco, y éste acompañó a don Ramón y Orts Ramos a la calle de DesenCuando volvió a Madrid cuidó gaño, donde pensaban que encon- mucho de buscar en el Ateneo a trarían a un médico conocido y, Manuel Bueno para ofrecerle su como el medico no estuviera allí, el mano y brindarle amistad. Fueron cochero que los llevaba les reco- muy buenos amigos y aun colaboramendó un dispensario de la Con- dores. En 1903 estrenaron juntos cepción Jerónima y fue allí donde, una adaptación a la escena modando mucha importancia a la he- derna de Fuenteovejuna No tuvo rida de la cabeza, se limitaron a la obra muy buena crítica. Indignó a aplicar una tirita de tafetán inglés al don Marcelino Menéndez y Pelayo. agujerito que el bastón, al dar en un Es cierto que la obra de Lope no gemelo del puño izquierdo de don necesitaba ajustes ni retoques, pero Ramón, había producido en su mu- su refundición, hecha con ei hombre ñeca. culpable de la pérdida de su brazo, Todo parecía en orden. González nos sirve como testimonio de la beBlanco se marchó a su casa y Orts névola naturaleza del gran don RaRamos llevó a don Ramón a su do- món del Valle- lnclán. micilio, un cuartucho en el número 4 de la calle de Calvo Asensio. Allí viLuis CALVO