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30- noviembre- 1985 SÁBADO CULTURAL ABC XV Comics -Novela 1 príncipe manco Guión: Jodorowsky. Dibujos: Amo Ed. Eurocomic. Madrid, 1985 Pájaros del crepúsculo Hisako Matsubara Tusquet Ediciones Barcelona. 1985. 248 páginas Y ahora qué, señor fiscal José Luis Martín Vigil Editorial Planeta Barcelona. 281 páginas Una de las facetas menos conocidas de Alexander Jodorowsky, en los círculos cultos, es la de guionista de historietas. Cabeza loca pensante de la intelectualidad parisina, fundador con Arrabal y Topor del llamado Grupo Pánico, pocos tienen noticia, sin embargo, de unos tebeos que, bajo el título de Aníbal 5 y dibujados por Moro, se editaban en México hace un montón de años. El era el guionista de la serie. Por eso cuando, mucho tiempo después, los lectores españoles tuvieron ocasión de ver por primera vez la firma de Jodorowsky al pie de una historieta, fue toda una sorpresa. Y una sorpresa agradabilísima ya que el autor de los dibujos, impresionantes dibujos, por cierto, no era sino el divino Moebius. La historieta, que causó impresión entre los lectores por su tremenda fuerza, se titulaba Los ojos del gato Pero volvió a pasar algún tiempo hasta que los editores de la revista Metal Hurlant anunciaron que Moebius y Jodorowsky habían seguido colaborando y que, fruto de su trabajo conjunto, se nos iba a ofrecer una nueva obra, una serie, en este caso, larga, de continuará. Y, efectivamente, al poco empezó a aparecer en la antes citada revista El Incal una especie de folletín de aventuras fantástico- surrealistas que, como mandan los cánones de aquel popular género, se iban complicando cada vez más, pero a las que siempre faltó esa emoción, ese poder de excitar la curiosidad que con tanto talento sabían crear en sus escritos los folletineros de primeros de siglo. A la mayoría de los lectores los absurdos sucesos de El Incal les terminaron por aburrir. Máxime porque Moebius, después de unas excelentes primeras páginas, pareció no haberle tomado mucho cariño al trabajo. Y debió ser así, porque no tardó mucho en pasarle el guionista a un alumno suyo aventajado, que hacía poco había presentado en sociedad, un tal Amo. Y Amo fue así el encargado de ilustrar la nueva serie de Jodorowsky, otra historia fantástico- surrealista de nunca acabar, cuyo protagonista es un príncipe algo así como medieval que va perdiendo y encontrando brazos, ojos, piernas en sus mágicas peripe- Un hongo mostruoso agosta el crisantemo milenario y bajo las cenizas se adivina la sombra de un ordenado ejército de microchips Dos Japones se miran en el espejo de sí mismos, y mientras Yukio Mishima, ignorante de la blanda y atosigadora cofradía de admiradores que iba a dejar enselvada tras de sí, colecciona dagas rituales de seppuku un nutrido, voluntarioso y resuelto grupo de compatriotas supervivientes al desastre se dispone a encarar la segunda mitad del siglo a lomos del culebrón del progreso. Hisako Matsubara, lanzada al ruedo estrepitoso de los best- seller con la novela Samurai se sube ahora a la rueda de la propia nostalgia y bracea entre las telarañas de su pasado para narrar el enfrentamiento entre el viejo Imperio del Sol Naciente y el Japón industrial prohijado por el general Mac Arthur. La protagonista, Saya, una niña de diez años que vive en la ciudad sagrada de Kyoto las convulsiones entre lo moderno y lo antiguo, es, como la escritora, hija de un sacerdote shinto A través de ella, Matsubara se coloca a la sombra de Electra y desempolva los recuerdos con dulce sopor doméstico y orfandad de pasiones. La japonesita hecendosa es la otra cara de Mishima el tan mentado. Juan GARZÓN cias. El príncipe manco es el segundo álbum que se edita de la serie, que continúa aún publicándose por entregas en diversas revistas europeas. Arno, dibujante de línea muy limpia y seguidor a ultranza de su maestro, trabaja magníficamente; sobre todo si se tiene en cuenta que aún no ha cumplido veinticinco años. Ya le irá imprimiendo más carácter a su estilo con el tiempo. Pero en cuanto a Jodorowsky... lo único que se nos ocurre es que o lo está pasando bien con su superminusválido o escribe a sueldo de la asociación internacional de caballeros mutilados. Ana SALADO Es relativamente temeroso meterse dentro de un libro de Martín Vigil, ya que el espectáculo de la sorpresa puede llegar a ser peligroso. Martín Vigil es un hombre atrevido, aunque no lo parezca; es un escritor muy formado en las conversaciones y en los desprecios. Ya, otro libro, el de nuestro acariciado comentario. No podemos hablar de equilibrio. Sí, de inquietudes. Muchas. La juventud como protagonista. La ilegalidad también. Muchachos que quieren ser diferentes y hasta originales a veces porque desean que en vez de José se los llame Jóse con acento en la o, como a algunos camareros. No concibo la razón de esta vulgaridad que acepta el novelista. Carece ello de grandeza y es pobre. En fin, la literatura y la vida tienen sus condicionamientos. La novela de Martín Vigil es muy interesante, con un diálogo profundamente abrumador dentro del alma positiva de los diálogos. La prisión, el muchacho de hoy, el abogado defensor, el fiscal, los relatos interminables en los que se mezcla la vida, el aburrimiento, el desequilibrio social, la intimidad amorosa, las amistades manchadas por el tedio de vivir, con esa filosofía especial de las incongruencias humanas que nacen de las amargas indiferencias cansadas. Es ese mundo, pues, tan conocido y que parece ser que ya está en decadencia, quizá por agotamiento o por insignificante. El escritor penetra con mucha inteligencia y cautela en el cerrado terreno de las preguntas y respuestas que, en definitiva, es escenario, escaparate de la vida social tan imprudente como peligrosa. El proceso y el juicio. Ya me parece que hemos hablado del fantasma del delito. Un caso parecido todavía flota en nuestros ambientes y en las páginas de los sucesos. Martín Vigil, dentro de la sombra de la conciencia, parece ser que tiende a perdonar al pecador. Se inclina hacia el corazón manchado y dolorido. Sus razones tendrá el escritor, pues él sabe, y no yo, de confesonarios y de penitencias. La novela, pues, es una ardiente interrogación. A ello es muy aficionado José Luis Martín Vigil. Fiscal y abogado. Palabras, palabras, palabras... José Luis MARTIN ABRIL Suave, que me estás matando Softwar. La guerra Suave. Por Thierry Bretón y Denis Beneich ¿Se puede hacerla guerra con la Informática? Los autores así b intuyen. Y partiendo de sus sólidos conocimientos en este campo, imaginan un sorprendente corneto bélico entre Oriente y Occidente que constituye un hbubso relato de ciencia ficción. E S PA S A C A L P E 7 PONEMOS LA CULTURA EN SU SITIO f