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DOMINGO 27- 10- 85- ESPECTACULOSÍ- Crítica de teatro- -ABC, pág. 77- Bodas de sangre una versión sin luz de García Lorca Titulo: Bodas de sangre Autor: García Lorca. Dirección: José Luis Gómez. Escenografía y luminotecnia: Manfred Dittrich. Música: Paco Aguilera. Intérpretes: Gemma Cuervo, Helio Pedregal, Kiti Manver, Jorge de Juan, Montserrat Salvador, Sonsoles Benedecto, Manuel Torremocha, etcétera. Teatro de la Plaza. En el teatro Albéniz. Festival de Otoño. Tras un itinerario de conocimiento y puesta en escena José Luis Gómez monta su versión de Bodas de sangre de García Lorca, que presenta, como una cié las realizaciones en el ápice, el Festival de Otoño. La bibliografía suscitada por esta y otras obras de García Lorca, es inmensa. No acu- Wm. dirá, pues, el crítico a nuevas exégesis innecesarias. José Luis Gómez ha creído conveniente darle un cambio radical al sentido de la tragedia, que está explícito en las acotaciones y en el texto lor- José Luis Gómez quiano. Así, estas Bodas se entrañan en un miserabilismo social, en una visión negra del pueblo andaluz, en la que toda la visión luminosa y, sin embargo, trágica del gran poeta anegada en sombras. El rico juego de la prosa y el verso, que responde a las situaciones líricas del drama, que levanta el vuelo cuando el poeta. lo siente necesario, aparece sustituido por una rígida prosificación del verso en los casos en que no es sustituido por una musicalización que, cosa sorprendente, en lugar de añadirle quilates líricos, les pone sordina. La pasión violenta, solar de Leonardo y la novia, la fuerza irresistible de la sangre y el destino, se convierten en una sórdida conspiración de dos seres sin fuego, del mismo modo que la angustia eminentemente trágica de la madre, jamás consolada de la muerte de su marido, de sus hijos, es transportada a acordes menos aterciopelados, más melodramáticos y pretendidamente sociales. Gómez pone, apoya la acción, en un desdoblamiento en nada querido, apuntado, insinuado por el autor. Los acontecimientos se producen ante testigos. Hay un pueblo omnipresente que desvirtúa la dimensión trágica individual, de la tragedia, al convertirla en un drama social. Ni una sola de las acotaciones de García Lorca están en ese sentido. El poeta quería a la madre en la petición de mano, de raso negro con mantilla de encaje al novio, en la boda, de pana negra con gran cadena de oro puesto que en la boda predominaba el interés de unas familias ricas que unían sus bienes, sobre el amor; a la novia en el alba de la boda, en enaguas encañonadas, llenas de encajes y puntas bordadas en la boda misma con traje negro mil novecientos, caderas y larga cola El sentido de la Andalucía lorquiana resulta germanizado con estampas que sugieren grabados teutones de los años veinte, en una aproximación al expresionismo, ya sobrepasado, que hace retroceder y transforma los valores estéticos que son peculiares del lorquismo. La urgencia de esta nota crítica, destinada a seguir en acompañamiento acelerado al montaje de Gómez, priva al crítico de explorar los muchos fundamentos de su criterio. Hay una evidente traslación de la estética. Se choca con un falso esteticismo lejano que, curiosamente, en vez de levantar por la canción los momentos líricos, los rebaja y ensordece. La interpretación está puesta en tonos adecuados al sentido trascendentalizador y socializador de un drama bebido por García Lorca en una pura noticia de sucesos hallada, según testimonios de Ontañón y Diego Burgos, de las páginas de ABC. Toda la luminosidad lorquiana queda ensombrecida. El hálito de pesadilla poética de los dos cuadros finales se apesadumbra, con el paso de esos lentos leñadores convertidos en remedios masculinos de unas Parcas que sustituyen por extraños instrumentos las hachas del leñador. El bello romance de la luna queda destrozado. Gemma Cuervo se estrella contra la deformación de su personaje, esencia de la tierra andaluza, pese a su meritorio trabajo. La pareja Pedregal- Manver pierde pasión, poesía, cae en lo sombrío, desde el primer instante. No hay gradaciones. Dejemos a Torremocha, Jorge de Juan, Montserrat Salvador, Sonsoles Benedicto en el meritorio trabajo por acoplarse a una partitura que hubiera sorprendido penosamente a García Lorca, suposición que se formula, naturalmente, como una impresión subjetiva de lector atento, de espectador amoroso, desde, hace más de medio siglo. Probablemente, eso mismo nos acarrozona. Quizá el porvenir del teatro lorquiano está en estos modos de un hombre con talento como es José Luis Gómez. Nos asusta ese provenir. En cuanto a la escenografía, el señor Dittrich ni la huele. Ahí están Ontañón y Pepe Caballero, Pepe Caballero, magnífico escenógrafo de esta tragedia dedicaba el propio Federico con su visión cercana de la Andalucía que Lorca sentía y cantaba. Lorenzo LÓPEZ SANCHO La mezzosoprano Agnes Baltsa se presenta mañana en Madrid Madrid. Julio Bravo Mañana, en el Teatro Real, se presenta en Madrid la mezzosoprano griega Agnes Baltsa, una de las más prestigiosas cantantes de esta cuerda. El recital incluirá piezas habituales de su repertorio: Rossini, Donizzetti y Bellini, y acompañará a la mezzo la Orquesta Sinfónica de Euskadi, dirigida por Maximiliano Valdés. Agnes Baltsa nació en Lefkas, en Grecia, y después de estudiar en la Academia de Música de Atenas, se trasladó a Munich para proseguir allí sus estudios. Yo siempre había tenido la idea de estudiar en Alemania. Me planteé si ir allí o a Italia, pero decidí ir a Munich para encontrar el contraste con mi carácter latino Piensa que para cantar son necesarias cuatro cosas: primero, la Agnes Baltsa voz; después, la técnica y la inteligencia; y, por último, pero sobre todo, trabajo, trabajo, trabajo Este trabajo es el que le lleva a estar comprometida hasta 1991. Operas, recitales y grabaciones. Los discos- d i c e- son necesarios. Pero cuando voy a grabar siempre me pongo nerviosa, porque ¿cómo encontrar la forma perfecta durante varios días? Prefiero grabar las óperas en vivo porque, aunque técnicamente no son tan perfectas, creo que el resultado musical es mejor Carmen y El caballero de la rosa son dos operas que ha grabado con Herbert von Karajan. Siento por él reverencia- reconoce- porque ha hecho conmigo lo mejor de mi carrera. Para mí es como un padre anciano, y soy muy feliz de haber podido cantar tanto con él En el mundo de la ópera se considera que la importancia la tenían al principio los cantantes; luego los directores de orquesta y ahora los directores de escena. Para Agnes Baltsa, los directores escénicos pueden tener sus ideas sobre los personajes; pero si el cantante no coincide con ella, no resulta. El canto no es el mismo El buen director de escena- afirma- es aquel que sabe captar lo que el cantante puede dar de sí. De los directores musicales piensa que no tienen tiempo para trabajar con los cantantes, y que eso hace que muchas veces se piense más en la orquesta que en ellos. Hay críticos que opinan que tampoco los cantantes piensan en ellos mismos, y no saben elegir su repertorio. La tentación de cantar papeles de soprano es común a muchas mezzos Quiero hacer un disco, en el que cantaré varias arias de soprano- anuncia Agnes Baltsa- Pero mi color es de mezzosoprano y no pienso cambiar, porque por ahí empieza el final de la voz Y tampoco se puede pretender programar con años de anticipación lo que vas a hacer. Hay que esperar a que la voz te diga, s. puedo cantar este papel. Yo hago un repertorio muy distinto, pero vuelvo siempre a Mozart y Rossini ENCUENTRE SUS ANIMALES EWORITOS SFN TENERQUE ER AL ZOO. En la sección de Anuncios por Palabras de