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DOMINGO 27- 10- 85 MEDICINA ABC, pág. 47 La apenaicitis aguda enel niño constituye la urgencia quirúrgica más frecuente Ante una duda razonada es preferible una laparatomía en blanco Por el doctor Blas AGRÁ CADARSO Hasta casi finales del pasado siglo las posibilidades de supervivencia en el paciente afecto de apendicitis aguda eran muy escasas. Hace sólo cincuenta años la mortalidad oscilaba entre el 20 por 100 y el 50 por 100. Con el incremento de la cultura, la incorporación de mejoras técnicas diagnósticas y quirúrgicas, así como la aparición de los antibióticos, los resultados mejoraron espectacularmente hasta el punto que en la actualidad es erróneamente considerada una afección banal, de escaso riesgo. Nada más lejos de la realidad: tanto la lectura de recientes estadísticas como nuestra larga práctica profesional nos muestran la seriedad del problema. Si bien el niño precozmente diagnosticado y operado viene a cursar libre de complicaciones con una hospitalización muy breve, a! menos un 50 por 100 del total llegan al quirófano con su apéndice perforado. Cuando una apendicitis aguda es dejada progresar hacia la perforación, provoca una elevada morbilidad, aumento de los costes de estancia y, ocasionalmente, la muerte del pequeño paciente. A un cierto número de ellos le esperan futuras secuelas, como la oclusión intestinal o la esterilidad en las jóvenes. Por otra parte, la apendicitis aguda constituye la urgencia quirúrgica más frecuente en la edad infantil. El factor clave para una perspectiva más halagüeña reside en el diagnóstico precoz. Aunque la responsabilidad del médico en la valoración de estos pacientes es grave, corresponde a los padres y educadores la primera iniciativa, y a ellos van dirigidos estas líneas. congénito, la mucoviscidosis o la enteritis necrotizante suelen subyacer a la apendicitis. Ante un niño que inicia un cuadro patológico de este tipo ss impone la consulta médica urgente, sabida la celeridad de la perforación. Salvo en casos muy excepcionales, sólo la extirpación precoz del apéndice resuelve la situación. Corresponde al facultativo la adecuada valoración de! paciente y la puesta en páctica de las exploraciones adecuadas en un centro especializado. Angustia y ansiedad La angustia, lo hemos escrito muchas veces, se presenta en el ser humano en infinidad de situaciones a lo largo de su vida. Desde hace poco tiempo se han reconocido las llamadas crisis de angustia como una entidad aparte dentro del grupo de los trastornos de angustia, y su importancia como enfermedad individualizada se está haciendo cada vez más patente. Esta enfermedad- según ios expertos- se caracteriza por la aparición de crisis, en general inesperadas, que se acompañan de un sentimiento sobrecogedor de espanto y terror. Se presentan síntomas como disnea, palpitaciones, dolor torácico, sensación de ahogo, mareo, inestabilidad, despersonalización, parentesias, escalofríos, sudoración, temblor, sensación de pérdida de conocimiento y miedo a la muerte o a perder el control. Con el paso del tiempo, la repetición de estas crisis van limitando la vida del individuo que tiene miedo a salir solo de casa, a acudir a lugares públicos, a conducir, a viajar. Este cuadro corresponde con el diagnóstico de crisis de angustia con agorafobia y llama la atención el hecho de que esta enfermedad, que tiene la posibilidad de un tratamiento satisfactorio, suele tardarse mucho tiempo en diagnosticar y tratar correctamente. For otra parte, cualquier persona experimenta períodos de ansiedad en momentos difíciles de su vida. En determinadas situaciones, la ansiedad suele afectar de tal manera que provoca una reacción admirable frente a las dificultades. Sin embargo, se convierte en un problema médico en el momento en que no se le encuentra una causa aparente o cuando es excesiva. De acuerdo con las opiniones de varios especialistas, entre ellas las del doctor francés Boulanger, el sufrimiento físico, así como las condiciones de vida y trabajo con estrés, pueden causar ansiedad seria. En el momento en que las tensiones reales o imaginarias resultan superiores a nuestras fuerzas, se pone en peligro la sensación de bienestar, sin olvidar a la salud física. En estos casos, la ansiedad ha llegado a una fase denominada clínica que necesita la ayuda del especialista. Las principales formas de ansiedad son las fobias, el pánico patológico, el estrés pos traumático, la ansiedad generalizada, el trastorno obsesivo compulsivo y aquellas modalidades de ansiedad atípicas. Estos desórdenes se tratan con una amplia variedad de técnicas psicológicas y pueden prescribirse medicamentos para contribuir a la recuperación. Psiquiatras y psicólogos ofrecen tratamientos eficaces para los millones de personas que, en todo el mundo, sufren ansiedad clínica en algún momento de sus vidas. La terapia psicológica y la medicación juegan un papel de primer orden en la recuperación de estos pacientes. J. M. FERNANDÉZ- RUÁ Información al público La apendicitis aguda es el resultado de la obstrucción de la luz del apéndice por concreciones fecales que ulceran la mucosa, permitiendo la penetración de los gérmenes intestinales y ocluyendo las arterias apendiculares, dando como resultado la necrosis, la supuración y la perforación. No es raro el hallazgo radiológico de una concreción calcárea apendicular (25 por 100) Su presencia hace obligada la apendicectomía incluso en ausencia concomitante de síntomas. Ha de tenerse presente que ante una duda razonada es siempre preferible una laparotomía en blanco que la progresión de una apendicitis a la perforación y la peritonitis. Si bien coexisten otros factores, es indudable que una mejor información ciudadana contribuirá a mejorar el panorama, nada optimista actualmente, de la apendicitis en el niño, con el consiguiente ahorro de vidas, sufrimientos y gastos. Valoración correcta La aparición de dolor abdominal en un niño previamente sano es el signo más constante con que debuta la apendicitis aguda; su expresión es variada en dependencia con la edad y la localización del apéndice. La gran frecuencia con que los niños manifiestan subjetivamente la existencia de dolores abdominales de tipo banal, sin otras manifestaciones clínicas, bien sean de origen emocional, alimenticio o infeccioso, contribuyen a dificultar la valoración correcta de aquél. El dolor apendicular de comienzo no es intenso, pero sí constante, localizándose alrededor del ombligo para irse desplazando más tarde al flanco abdominal derecho. Al dolor se asocia la contractura muscular de dicha región. El niño deja de estar bien, da sensación de enfermedad, pierde el apetito y sufre náuseas y vómitos. La situación del apéndice en el abdomen es muy variable, pudiendo incluso asentar en el lado izquierdo. La más frecuente es la retrocecal (66 por 100) seguida de la descendente hacia la pelvis (33 por 100) En consecuencia, la intensidad y la localización de los síntomas habrán de ser variables. Ello explica las dificultades de sospecha en la fase precoz. La apendicitis del recién nacido posee características propias y está gravada con alta mortalidad. Es muy pobre en síntomas, casi siempre debidos a la perforación (distensión abdominal, fiebre alta y vómitos biliosos) que afecta a casi el 80 por 100. El megacolon TECNOLOGÍA LÍDER en COMERCIAL AUTO HISPAN! A, S. A. Ctra. Barcelona. Km 11.300- Tel. 747 24 00. P. de la Habana, 74. Tel. 259 16 04 I3 HERE 7 LANCIA HALOGENOSm 11 1 LUZ ESPACIO GENERAL ORAA, 50 TEL. 26218 28 MADRID Tr