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TRIBUNA ABIERTA
VIERNES 18- 10- 85
INCIDIENDO con la noticia de los nombramientos de los nuevos consejeros del Poder Judicial, algunos diarios y revistas han vuelto a descalificar a la Justicia y sus componentes. Los adjetivos de oscurantista, corrupta, corporativista y fachas se han repetido. Algún nombramiento se presenta a la opinión pública, nada menos que, como una advertencia a los jueces de que la corrupción se va a perseguir. Nadie mejor que jueces y fiscales conocen los defectos de la Justicia. Pero también conocen las causas. Esas que ignoran o quieren ignorar los que escriben o hablan tan ligeramente de la Justicia. Por ejemplo, las memorias anuales que, desde su creación, los fiscales jefes de cada provincia remiten al fiscal general del Estado están llenas de datos y sugerencias para corregir esos defectos. Claro está que el pueblo sólo conoce, y no mucho, la memoria que presenta el fiscal general del Estado que, por razones de espado, hace una mínima alusión a aquéllos. Y por referirme a lo que mejor conozco que son mis propios actos, pero recordando que otros muchos también lo han hecho, copio una carta que el 24 de octubre de 1979, en mi condición de fiscal jefe de una provincia, dirigí al entonces fiscal general del Estado: Conoces ya mi opinión sobre la insostenible situación de la Justicia a través de memorias e informes, por eso, ante el estado actual de cosas y en concreto la huelga de funcionarios, quiero reiterarte mi sentir de que son justas sus peticiones, así como que es nece-
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MALTRATAR A LA JUSTICIA
recho? ¿Cómo es posible confundir la crítica responsable y fundada de aquellos actos que por humanos pueden Por Rafael ROJO URRUTIA estar sometidos a error saria una dotación de medios que facilite su con rechazo global, indiscriminado? ¿Creen que ese lenguaje sería tolerado en trabajo. No necesito insistirte, porque la memoria una democracia occidental firmemente asentuya de este año deja bien claro como obje- tada? No hablo de las dictaduras del Este e tivo primario la infraestructura de la Justicia. hispanoamericanas, donde no hay Prensa liEspero que se den cuenta antes de que sea bre y la Justicia está al servicio del partido. ¿Se dan cuenta que esos jueces y fiscales tarde. En análogos términos me dirigí también al a quienes ofenden son los que tienen que aplicar esa Ley de la que tanto se espera? O entonces director general de Justicia. Efectivamente, se ha hecho tarde y no por piensan, no lo creo, que es el miedo el mejor culpa de jueces y fiscales, sino de quienes al modo de obtener su colaboración. ¿Pretenden acaso que nos enzarcemos frente del Ministerio de Justicia a través de los años no han sabido escuchar tantas vo- jueces, fiscales, abogados y periodistas en un quién es quién ces mejores que la mía. Todo sería posible, porque muchos jueces Después de tantos años esperando nos parece comprensible que muchos hayan per- y fiscales no tienen miedo de hablar del pasado, ni del presente. Todavía ha transcurrido dido la iluión sin la cual nada funciona. Como es comprensible que todos nos vol- poco tiempo y es fácil saber cómo era el coviéramos a ilusionar cuando se publicó la lor de la camisa o la calidad y contenido de Constitución, y le dimos una de las al parecer las sentencias, dictámenes, informes y artícumil lecturas que según algunos permite al tí- los de los que pretenden convertirse en dispensadores de credenciales democráticas. tulo dedicado al Poder Judicial. Pero vuelvo otra vez a insistir. Así no se También comprendemos, desde lo subjetivo, las declaraciones ilusionadas de los nue- construye lo que creo que todos queremos. vos consejeros que dicen que ahora va a Se hace necesario que vuelva la sensatez y la cordura. Es un grave error provocar enfrencambiar la Justicia. Lo que no comprendemos es ese afán de tamientos, reducir las fuerzas, cuando todas cierta Prensa- n o llamo medio de comunica- son necesarias para intentar que la Justicia ción porque comunicación es diálogo- de funcione como debe para bien de la sociedad menospreciar a la Justicia y a sus componen- y del pueblo. Todos somos profesionales interesados en tes. ¿Creen que así mejorará la convivencia, ello y los jueces y fiscales amamos de verdad este quehacer donde, a pesar de lo que diesencial en una democracia? ¿Ayudan así a mantener un Estado de De- gan, nadie se ha hecho rico.
fínales de 1621, don Francisco de Quevedo y Villegas adquiría el señorío de T o r r e de J u a n A b a d en el Campo de Montiel, por unos censos en favor de su madre, terrateniente del término, contra el Concejo Municipal. Convertíase en señor de villanos, amén de pasar a ser un acaudalado propietario de tierras de labor y caza y fincas urbanas. Quevedo, aunque tuvo en ese período tantos contratiempos, incluyendo su encarcelamiento en San marcos, de León, entre 1639 y 1643, por haber caído en desgracia del conde- duque de Olivares, fue señoría hasta su muerte, acaecida el 8 de septiembre de 1645. Oficialmente, pues, él estuvo veinticuatro años un tanto como representante del feudalismo, de ese que redrojo con mayor o menor incidencia en el siglo XVII y se extendió por los dos siguientes... ¡Oh, nuestro buen don Francisco, a cuántas cosas le llevó el destino!
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QUEVEDO
Por Miguel Infantes por si hallaba mejores remedios a su disentería. No los hubo... En esos postreros meses de su preciosa vida solía don Francisco dirigir sustanciosas epístolas a sus íntimos, aludiendo siempre a sus dolencias físicas, pero abrigando también la santa esperanza de un alivio, y hasta insinuando la posibilidad de poder asomarse a Sierra Morena, con su bonancible clima y sus ricas especies cinegéticas... ¡Ay! Su última hora le alcanzó en Villanueva de los Infantes, donde le enterraron y donde, siglo y medio después, se perdieron sus despojos mortales, como los de tantos grandes hombres. En Torre quedó su casa, muy modificada ya, excepto el. corral y el umbroso pozo, que conservan su primigenio sabor; su famoso sillón de la Casa Consistorial, con el tintero de Talavera, y, lo más interesante, una colección de escritos con su firma, relativos a diversos aspectos privados o menesteres de la ruralía.
Hay hasta cincuenta y seis documentos, que celosamente exhumó de los archivos municipales el ya diGARCÍA DE MORA funto funcionario don José María Lozano Aguirre. Esta serie de viejos papeles constituirá la base de un museo quevediano que proyectan en Torre de Juan Abad, en cuyo pueblo es permanente la huella espiritual del autor de Los sueños harto olvidados ya los litigios y resistencias de las antiguas gentes del lugar contra Su Señoría... Por cuanto respecta a Villanueva de los Infantes, extraviados o confundidos con otros los restos de don Francisco, ahí está el convento renaciente de Santo Domingo en que el señor de Torre expirara, con dos celdas vestidas conforme la época. También se conserva la Casa de Estudios, que contó entre sus profesores con humanistas y filólogos como Bartolomé Jiménez Patón y Pedro Simón Abril y en la que alguna vez explicó Quevedo Retórica y Poética, aprovechando sin duda esporádicos desplazamientos desde Torre en tiempos más propicios. Asimismo, y por supuesto, se mantiene la honda memoria del genial escritor barroco. Don Francisco de Quevedo y Villegas, caballero del hábito de Santiago, fue madrileño de nacimiento. Pero, por estancia, presencia y óbito, nunca ha dejado de ser un hidalgo manchego del ilustre Campo de Montiel...
Cuentan que sus vasallos le sometieron a innumerables pleitos, porque siempre preferían la férula real a la de un señor, por muy poeta que fuese. Cuando volvió a Torre dé
Juan Abad, tras el fallecimiento de Olivares, ya estaba muy quebrantada su salud. Al poco tiempo empeoró a tal extremo, que hubieron de trasladarle a la vecina Vtllanueva de los
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