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JUEVES 10- 10- 85- DEPORTES -ABC, pág. 63 31: Gran triunfo del Atlético, que supo buscar el gol en un partido muy bronco Los tantos de Cabrera, Ruiz y Da Silva remontaron el de Clos v Madrid. Ignacio Torrijos El Atlético de Madrid irá a Barcelona, en su intento de ganar la Supercopa, con dos goles de ventaja. El partido fue bronco y sin juego brillante. La inoportunidad de la fecha en este soso torneo provocó una floja entrada, con dieciséis millones de recaudación. El Atlético de Madrid se ha apresurado a repetir lo que ya ha hecho antes varias veces en esta temporada. Ha rectificado públicamente, con un triunfo muy meritorio, su juego pusilánime de un partido anterior. Esperábamos las noticias del verdadero Atlético, del Atlético fundamental, y ya las hemos recibido, con presteza, energía y buen estilo. Esta es la respuesta a lo que pasó el domingo. Hay campos de fútbol que parecen campos de mkias, como anoche el Vicente Calderón. Ya es mérito notable transitar por ellos sin quedar inválido. Si uno, además, es capaz de recorrer hasta el final, hasta la portería, ese tenebroso laberinto de tacos explosivos, de feroces aluminios, debe recibir (a enhorabuena. Son casos en que además de) resultado está en juego la salud. Xos futbolistas aspiran a la felicitación, pero rozan el pésame. Hay que congratularse por el triunfo rojiblanco, pero poner después en la solapa sudada de todos los jugadores un crisantemo negro, porque partidos como el de anoche son un ensayo general para el entierro del fútbol. Marcos ha desvelado parte de la clave: Hasta que no haya un muerto en los campos de fútbol, los arbitros no cortarán la violencia A eso hay que añadir las otras irresponsabilidades: de los propios jugadores, de los técnicos, del público de todos los campos y de los informadores, que pecamos por defecto, y no por exceso, en el empeño de denunciar la violencia, que siempre germina más que las palabras, porque ante éstas se pueden cerrar los ojos o los oídos, pero ante el hacha sólo cabe la resignación o la venganza. La pasión es siempre más tenaz que la sensatez. El campeón de la Copa ha sido mejor que el campeón de la Liga. El Barcelona, a falta de Schuster, vino con la daga desenvainada. Moratalla fue el primero en hacer un prisionero de guerra: Setién. Lo trató sin compasión en las primeras jugadas, y el estridor de sus botas contra las piernas del rival fue la diana para todos madrugasen en busca del desquite (o dureza, o nervios: hay matices) Había poco público. Desde las gradas, podían oírse las voces de los jugadores. Marín López, por tanto, tuvo que oír- y ver- los tortazos, codazos y demás impactos que se repartieron los futbolistas. Pero los neutrales en una guerra tienen también derecho al miedo, y él, aparentemente, lo padeció. Frente al agrio silbido de esa sangre caliente, su pito fue mudo. No hubo adiós a las armas, sino adiós a las tarjetas, que tendrían que armar de paz a los arbitros. ¿Qué relieve tienen los sistemas o las tácticas frente a esa contienda? La única estrategia podía ser el esfuerzo supremo para controlar la pelota un segundo y poder jugar con ella, es- capar, poseerla un momento. Y eso lo hizo mejor el Atlético- Quique, sobre todo- que, a fuerza de saltar peligrosos obstáculos- y de ponerlos- inquietó y goleó a Amador. Antes del primer tanto ya habían podido marcar Marina y Quique, en remates de cabeza un poco desviados, y Rubio, en tiro a bocajarro parado por el portero. El Barcelona no tuvo más oportunidad de gol que la aprovechada por Clos. Fillol, como tantas veces en los balones altos, cantó. Su semisalida, atrevidísima por impremeditada, dejó la puerta libre para el barcelonista. Los azulgranas no hicieron más, aunque dominaron en el segundo tiempo. Con muchos suplentes y más problemas de orden interno, pasaron por el Vicente Calderón como un fantasma- c o n cadenas, desde luego- de aquel campeón de Liga que creó Venables. Tuvo potencia y algo de rapidez, pero fue incapaz de superar a la excelente defensa del Atlético de Madrid, donde merece mención especial ese Ruiz que, además de frenar y marcar goles, se resiste a dar patadas... sin creer, por ello, que pierde su virilidad. Marcos: Hasta que no haya un muerto en un campo, los arbitros permitirán la violencia Madrid. Manuel Frías Rojiblancos y azulgranas coincidieron solamente tras el partido de ayer de la Supercopa en las acusaciones a Marín López- colegiado del partido- como único responsable de la violencia que se desató sobre el terreno de juego del estadio Vicente Calderón. En el resto discreparon, pues cada uno de los bandos se consideró perjudicado por las decisiones del colegiado. Este, con un tono enérgico que sólo empleó ante los periodistas, manifestó: No sé si el arbitraje ha sido tan malo como dicen ustedes. La verdad es que me da igual lo que se diga. Lo único que puedo asegurar es que los jugadores no han colaborado como lo hicieron en el partido de Liga Se le dice si no hubieran sido necesarias las tarjetas rojas, manifestando que no: Saqué las amarillas porque no hacían falta las otras Los jugadores no opinaban lo mismo. Marcos fue el más escueto de todos: Hasta que no haya un muerto en un campo de fútbol, los arbitros no se decidirán a cortar la violencia La respuesta de Terry Venables sobre el colegiado fue entendida por todos sin necesidad del fiel intérprete: No comment aunque luego quiso dar su opinión sin que se notase mucho: Mis jugadores han tenido la sensación de estar maltratados Luis se atrevió a decir algo más: No quiero hablar mucho, pero creo que ha estado desacertado Los dos entrenadores se salieron luego por la tangente a la pregunta de si hubiesen sido necesarias algunas tarjetas rojas. Venables, que más que inglés parecía gallego, dijo que sobre eso sólo debe decidir el arbitro Luis filosofeó sobre la virilidad del fútbol, y aunque reconoció que había habido alguna entrada brusca manifestó después que no he visto agresiones ni intención de lesionar a nadie. Lo que ocurre es que el jugador está nervioso algunas veces es decir, lo de siempre. Las declaraciones más fuertes estuvieron en la boca de Clos, quien mantuvo un duelo particular con Arteche. Se le pregunta sobre la polémica con el defensa rojiblanco, a lo que contestó que con Arteche no hay polémica; sólo hay codazos y codazos Y al final, cada uno a su casa, salvo Ramón Criado- director de TVE- Julián García Candau- jefe de transmisiones deportivas de TVE- y José Luis Núñez- quien aguantó impertérrito en el palco todo lo que se le dijo- que se fueron a cenar para intentar limar las asperezas permanentes entre el Ente y el Barcelona. A los postres se esperaba a José Luis Roca para preparar un poco la reunión que hoy piensan mantener. -Ficha técnica- Atlético de Madrid: Fillol, Tomás, Ruiz, Arteche, Clemente, Setién, Marina (Julio Prieto, minuto 62) Landáburu, Quique. Cabrera y Rubio (Da Silva, minuto 71) Barcelona: Amador. Gerardo, Migueli, Alesanco, Julio Alberto. Víctor, Marcos, Moratalla, Calderer, Rojo y Clos. Arbitro: Marín López. Muy mal. Tarjeta amarilla a Clos, Víctor, Calderer, Arteche y Gerardo. Merecieron la expulsión: Tomás, Gerardo (que agredió a Tomás ante sus narices) y alguno más, como Moratalla, por sus repetidas faltas, y Víctor, al que le perdonó otra tarjeta amarilla Goles: 0- 1. Minuto 32: Clos, en córner, de cabeza. 1- 1. Minuto 41: Cabera, tras fallo enorme de Alesanco. 2- 1. Minuto 53: Ruiz, en córner, de cabeza. 3- 1. Minuto 77: Da Silva, tras muy buena jugada con Quique iniciada por aquel mismo.