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DOMINGO 1- 9- 85 ESPECTÁCULOS Crítica de teatro Suz o Suz fascinante ritual iniciático de La Fura deis Baus Título: Suz o Suz Creación colectiva de La Fura deis Baus, en coproducción con el Centro Nacional de Nuevas Tendencias Escénicas. Actores- creadores: Miguel Badosa, Pere Tantlña, Caries Pradlsa, Jünqen Muller, Alex Ollé, Marcellí Antúnez, Jordi Arús, Pep Gatell, Xavier Cereza y Andreu Morte. Invitados: Vidi Vidal y Leo Marino. Producción escenográfica: Andreu Polo, Gregorla Navarro de Luis y Txlspo López. Sonido: Juan Cid. Luces: Ramón Jesús Rey. Local: Antigua funeraria de la calle de Galileo. Los Veranos de la Villa. Álava, escenario de una interesante muestra de folclore español Vitoria. A. Hernando Por iniciativa de la Sección de Cultura de la Diputación Foral de Álava, Vitoria será escenario de una muestra de folclore español. El festival, que este año inicia su singladura, y sobre cuyo desarrollo se ultiman ya detalles, se llevará a cabo en octubre con la presencia en el mismo del Nuevo Mester de Juglaría, María del Mar Bonet y Milladoiro. La muestra se celebrará a lo largo de tres días con la actuación, en cada una de las jornadas, de dos de los grupos que está previsto que participen. El lugar elegido para que los amantes del folclore y las peculiaridades musicales de las distintas regiones del Estado puedan disfrutar a unos precios simbólicos de esta oportunidad, es el polideportivo de Mendizorroza de la capital alavesa. Además estarán presentes excelentes representantes de la canción catalana, castellana y gallega. Así, en esta primera edición actuarán los grupos vascos Oskorri y Ganbara, a los que se sumará un tercero aún sin determinar. Nuevo Mester de Juglaría que inició su andadura en 1969 siendo una pieza clave en la recuperación del folclore castellano de romances y canciones que ya estaban prácticamente perdidas, ofrecerán una selección de su amplio repertorio de jotas, danzas y canciones castellanas. El grupo catalán La Fura deis Baus ha vuelto a Madrid para presentar Suz o Suz su nuevo espectáculo, un ritual primitivo, salvaje y contaminado por residuos de civilización industrial, objetos reelaborados hasta que las cosas adquieren nuevos perfiles y se ajustan a insólitas funciones. La Fura ha trabajado mucho sobre sus brutales propuestas escénicas, menos alejadas de lo que pudiera parecer de las de una representación teatral convencional, pues el teatro es, al cabo, liturgia y liturgia es Suz o Suz Desde las iniciales coordenadas agresivas de su espectáculo Acciones el grupo ha pasado a una posición provocadora y más sutil de lo que los gruesos cacerolazos eléctricos que ponen fondo musical a su trabajo y el desgarro de sus gestos pudieran hacer suponer en un análisis superficial. La desnuda nave de la antigua funeraria, en la que se han levantado un par de torres tubulares, acoge al sorprendido público que, justo es señalarlo, penetra en el recinto con la mosca detrás de la oreja. Inmediatamente, curiosos aparatos de percusión (especie de inventos del TBO) movidos por rodillos dentados giratorios, siembran las esquinas de una infernal algarabía. Los actores- -camisa blanca, corbata negra y sucinto taparrabosse descuelgan desde lo alto y comienza la ceremonia. Mientras unos se encargan de los instrumentos musicales (bidones, guitarras, saxo y baterías) los demás se entregan a un espeluznante rito iniciático. Primero, pasean entre los espectadores (no hay butacas) arrastrando signos de civilización huérfanos de su contenido habitual: bombonas de butano, bidones vacíos, ruidosos motores, carros de supermercado... El personal abre huecos como una exhalación para que estos individuos de pinta poco tranquilizadora y modales expeditivos tengan espacio para sus juegos. Sucesivamente se pelean sobre plataformas móviles, hacen nacer a actores sumergidos en recipientes llenos de agua, los cuelgan del techo, prenden antorchas, comen visceras crudas, tañen campanas humanas, se lamen, se restriegan con pigmentos de repugnante apariencia... hasta que la lluvia pone fin al bárbaro ritual y los seres rescatados de las aguas reciben su premio de carne sangrante. La obra, si así puede llamársela, y puestos a buscar filiaciones, presenta paralelismos con algunos aspectos del sacrificio vudú o con ciertas formas del teatro japonés kabuki. La Fura deis Baus tiene un extraordinario sentido de lo teatral. Su espectáculo es de gran riqueza plástica, pleno de música y color (la música es trascendental en el montaje, hito conductor ribeteado de vértices tribales) La belleza luce aquí sus perfiles más crueles y el grito de la vida pasa ante los ojos en un ceremonial reconocible allí donde la conciencia alberga ya su feroz lustre animal. Suz o Suz atrapa en las redes de su fascinación. La de La Fura deis Baus es de las propuestas más interesantes y renovadoras por la vía del irracionalismo que se ha visto en Madrid en mucho tiempo. El suyo es un espectáculo de coger o dejar, de disfrutar con el ánimo sobrecogido o de tomar las de Villadiego. No admite medias tintas. En cualquier caso, no defraudará por falta de originalidad y eso es ya un tanto a su favor. Juan I. GARCÍA GARZÓN (Más información en páginas finales de huecograbado. El próximo día 3 de septiembre se clausurará la II Campaña de Teatro de la sierra de Cádiz y la VI Campaña Provincial de los Pueblos Blancos, que se ha venido desarrollando desde el pasado 12 de julio ADIÓS A LEOPOLDO QUEROL La noticia del fallecimiento de Leopoldo Querol, que muy de mañana acabo de leer en Las caras de la noticia de nuestro ABC, atado a una inmovilidad por la que Leopoldo Hontañón cubre las informaciones de estos últimos días festivaleros en Santander, que me proponía atender, me hace romper el silencio para rendir el más conmovido homenaje a la memoria del insigne artista y el gran amigo. He convivido mucho los últimos años con Leopoldo Querol en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Era el puntual secretario de nuestra sección de música y sólo en las últimas etapas se limitaron más y más cada vez sus presencias, a medida que la enfermedad que arrastraba minaba su salud, tanto como por atender Ja maltrecha de Manolita, la esposa y compañera de siempre. Querol, apartado desde hace bastante tiempo de su hasta entonces mpresionante actividad de concertista, siguió con interés el acontecer de la vida musical española, de la que había sido puntal máximo. Las nuevas generaciones quizá desconozcan lo que su aportación supuso. No así los veteranos aficionados, para quienes el nombre de Leopoldo Querol se vio unido al más noble y continuado empeño de servir la música de su tiempo y en especial la española. Con una memoria envidiable y una facilidad impresionante para el estudio de las obras, su repertorio era amplísimo y si un día se anunciaba intérprete de toda su creación de Federico Chopín en siete sesiones prietas de títulos, o de la de Beethoven o Mozart, o los franceses, si su abanico se abría sin límites a los conciertos clásicos, románticos, modernos y contemporáneos, nadie, nunca, estrenó más obras de autores nacionales que él y los compositores de España de todas las filiaciones, edades y estéticas supieron siempre que la partitura recién escrita, por difícil que fuese y nueva en el concepto, por poco apta para el éxito de público que se pensase, tenía e valedoor seguro e incondicional. Estrenos de Esplá, Chávarri, Palau, Baccarisse, Bautista, Remacha, Pittaluga, Elizalde, Rodolfo y Ernesto Hálffter, Rodrigo, Moheda, tantos y tantos otros, le tuvieron de protagonista generoso e irremplazable. Recorrió, por lo demás, todos los rincones, sin rigores ni exigencias de instrumentos o conjuntos, a veces caballero andante de pianos mediocres, otras incluso de bandas de pueblo, orgullosas de contar con un solista ocasional de ese calibre. Ante todo ello, pasa a segundo término lo demás: su cultura, su condición de autor de textos pedagógicos, su labor musicológica y de traductor, su actividad de catedrático de francés en el Ramiro de Maeztu. No así la de hombre bueno, valenciano recio en la voz, dulce en la mirada y la sonrisa, irrepetible, al que todos, hoy, lloramos con el más vivo sentimiento. Descanse en paz. i Antonio FERNANDEZ- CID