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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 27 DE AGOSTO DE 1985 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA i OS h a b í a m o s acostumbrado a pensar que Cerón había muerto. Sabíamos que no era verdad, pero el artículo de un gran poeta, José Ángel Valente, nos indujo este pensamiento anticipado, que acaso sea provechoso como clave exegética en la que interpretar las diarias entregas de nuestro amigo. ¿No son cada una de sus líneas, atosigantes, hiperestésicas, con frecuencia feroces y muy lúcidas, las propias de una voz casi postuma? Desde luego que para cierta izquierda comercial o acartonada resultará un alivio considerar que las colaboraciones de Cerón en A B C son una especie de matrimonio in articulo mortis. En este caso sería la muerte, como ya presintió Henry James, un asunto muy distinguido Cerón me decía siempre en aquellos, los suyos y los míos, verdes años: Jesús, Jesús, que tienes nombre de blasfemia. Recitaba a Rimbaud a todo trapo y con el mismo seseo con el que mondaba, al pronunciarlas, las siglas de los partidos políticos franceses. Había viajado clandestinamente a China, donde coincidió con Sartre y Notre Dame de Beauvoir. Le divertía mucho que yo trepase por la mental genealogía teutona del indigesto filósofo de los bulevares y aquilatase su dilatado y vano esfuerzo por tapar a sus modelos con millares de páginas espesas. La segunda parte de aquel número consistía en recitar con sarcasmo vindicativo los tres amores americanos de su izquierdosa compaña y, sobre todo, émula: los machos bien dotados, el whisky y las medias de seda. Supongo que el actual triunfo de Arón sobre Sartre en la memoria intelectual francesa avivará en Cerón algún recuerdo de tamañas escaramuzas escolares. Se quejaba, en un verano que transcurrió en Santes Creus y que fue, como los de Baudelaire, harto breve y vivamente claro, de leer muy deprisa. Le aconsejé, por broma temeraria, intentar la lectura colocando ante sus ojos los libros al revés. Y lo hizo, ¡Dios mío! con un resultado estremecedor: no decreció su velocidad lectora en posiciones tan estrafalarias. Habent tua fata libelli, caro Julio Cerón. Se fustigaba por superficial y atemperaba nuestra soberbia. Ya presumía que seguiría haciéndose en España la selección encumbradora de hombres por su carga de mediocridad. Se puso, por eso, de espaldas, que a la mediocridad sólo de espaldas puede combatírsele para evitar así todo contagio. Casó, tras años de cárcel y confinamiento, y dispuso su boda en cuanto a testigos e invitados precursoramente, a la manera polícroma y abigarrada que requerirían hoy, para su reportaje, las llamadas revistas del corazón, esas que, en este estío, nos empujan a bordes monotemáticos de descorazonamiento. La transición social había comenzado, y Cerón demostró saberlo al organizar la ceremonia, que a los torpes, yo entre ellos, nos dejó boquiabiertos, con ABC REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID N JULIO CERÓN chos informes le había tomado el pelo. Destacado en Ginebra y reclamado con toda urgencia por Madrid, sabía a ciencia cierta, y lo que luego se llamó voluntad integradora. así me lo escribió a Munich, cuál era la inRepetía que lo único que llegaba a dolerle de no ser comunista era la nuca. Jamás grata estación final de su viaje. Estaba canamó sin reservas a Pradera, corazón bon- sado, como Virgilio, de su lucha por dobledadoso si los hay, mitad del mío. gar empíreos y decidió, por tanto, resigA la insufrible jerga marxista opuso siemnarse a remover los tenebrosos reinos de pre a Ferrater Mora. Por entonces no había Aqueronte. Muchos le fallaron en el trance yo leído del feliz autor de Claudia sino un y a su lado quedaron sólo los menos; que libro de rompe y rasga existenciales. El los buenos amigos tienen dos ventajas, pensamiento sajón me era tan ajeno como una, que son buenos, y otra, que son poprobablemente carecía Cerón de otros sacos. beres al respecto que no fuese su regocijo A Adolfo Suárez le ha caído Julio Cerón por el embarazo de los hegelianos, que jamás leyeron a Hegei, frente a navajas lógino como una teja, sino como cae una gran cas y otros instrumentales positivos. El cruz. No lo tiene sencillo nuestro primer, marxismo, que ya estaba enquistado teóripor serio de su linaje, y último duque; úlcamente, le vino a aquella generación a timo, puesto que después de la suya no se través de un jesuíta, Calvez, que ahora es ha vuelto, que yo sepa, a conceder merced obispo en la curia romana. Un escolástico tan alta. Hay una narración breve y delicacatequizaba otra escolástica. A pocos auxidísima, de D Ors, El sueño es vida, en la lió Minerva ante el acoso de ambas y no que se propone don Eugenio soltarle a tan dispares amenazas. Freud cuatro frescas. A la protagonista se Los textos diarios de Cerón practican le aparece Goethe como por ensalmo, con una oscuridad provocativa. Aspiran a pofrecuencia inopinada y en las oportunidanemos en actitud de alerta sobre una situades más varias. En una de ellas, valga el ción nacional poco clara. Su tacitismo se ejemplo, la Virgen del Pilar, a cuyos pies debe también al talante barroco del autor. acude a orar rendidamente, tiene en lugar Cerón actuaría en el poder un poco como, de su cabeza la de Goethe. Yo que Suárez según Marañón, lo hizo Olivares cuando estaría preparado para el día en que Cerón campeaba por la privanza: alambicada, papelista, gongorinamente. Su prosa es tan reclame en su loor culto de hiperdulía. La incógnita es, por ahora, si los de siempre apretada y sofocante que me remite, al acusarán de blasfemia a Cerón o a Suárez. leerla, a la de los influyentes del siglo XVII, que fueron todos hombres del no hay lugar. Los mensajes políticos ceronianos tienen Oscila entre la receta y el secreto, y baun norte y, por lo mismo, desorientan. La rrunto que, arropado en ella, vuelve Cerón vieja e inservible división entre izquierda y a Madrid como a Venecia Ruskin: para no derecha claudica en todos ellos. Para Cehacer otra cosa que una obra acabada de rón son de derechas los que nadan llevaantemano De ahí el carácter postumo, dos por la corriente, acarree ésta uno u más insepulto, que antes dije se me antoja consustancial a sus escritos. (Tengo alguotro caudal, y son de izquierdas quienes nos dibujos suyos que representan todos bucean a la contra. La operatividad de las animales terrestres luchando por la superviideologías no está pues en función de su viencia en el fondo del mar. contenido. Las ideologías viven hoy una versatilidad funcional y no su ocaso. Cuando el Felipe andaba en manos, tan cercanas por cierto a las esposas, de Tras su reaparición por nuestros pagos, aquella policía, Cerón dictaba informes furiCerón ha padecido vilipendio y conmiserabundos, grandilocuentes, para su ministro, ción o, lo que es lo mismo, una ofensa disque lo era don Fernando Castiella. Yo creo que éste quiso que lo expulsaran de la ca- frazada. Ha respondido, primero, templadamente, y luego, por etapas y desde la orilla rrera diplomática no tanto por su nocividad política, sino porque, simplemente, con di- del camino, con manzanas emponzoñadas. Rehuye entrar en la gresca, sin duda alguna consciente de que sus bríos son dignos de mejor causa. Sigue, por tanto, el excelso consejo de Lucano: Causa iubet melior superos superare secundos que traducido un poco libremente equivale en castellano a que sólo la mejor causa impulsa a los primeros a dejar a los segundones a sombra de tejado. Cerón ha sido priEOICION INTERNACIONAL mero en muchas cosas por calidad y en tiempo. De aquel tiempo y de su calidad guardo yo una memoria, que nada emPara llevar la noticia paña, tanto en el corazón como en los puntualmente ojos. a ciento sesenta países. El duque de ALBA