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ABC, pág. 66 ESPECTÁCULOS -JUEVES 25- 7- 85 El actor José Bódalo murió ayer en Madrid, tras varios meses de hospitalización Madrid. S. E. El actor José Bódalo falleció ayer en Madrid, a los sesenta y nueve años de edad, a consecuencia de una dolencia que le sobrevino a finales del año pasado y que obligó a su hospitalización desde entonces. La muerte de Bódalo se produjo en la clínica madrileña Ruber, tras una prolongada enfermedad de origen neoplásico según los médicos que le atendieron. José Bódalo deja tras de sí una larga carrera teatral y cinematográfica, comenzada en 1947, que le granjeó el afecto y el respeto de sus compañeros de profesión. El actor había sido intervenido quirúrgicamente el pasado 17 de diciembre para extirparle un pólipo de vejiga y fue dado de alta el día de Nochebuena, aunque en la madrugada del día 26 de ese mes le sobrevino una hemorragia que obligó a su definitivo internamiento en la clínica Ruber, donde fue operado otra vez, a causa de una hematuria (sangre en la orina) provocada por problemas de vesícula. José Bódalo ha dejado tras sí una huella de cuarenta y cinco años de dedicación al teatro. Una carrera que comenzó en mayo de 1940, en el Teatro Municipal de Caracas, con la compañía de sus padres, la actriz Eugenia Zúffoli y el actor y director José Bódalo. Nació en Córdoba (Argentina) y a pesar de que descubrió su vocación escénica muy joven- a los seis o siete años- cursó, por voluntad paterna, hasta cuarto de Medicina. Su debut teatral en España tuvo lugar en 1947, en el teatro Infanta Beatriz, con La enemiga obra en la que también actuó su madre. Después de trabajar en diversos teatros con figuras como Amparo Rivelles y Tina Gaseó, llegarían diez temporadas, y un gran número de éxitos, en el teatro María Guerrero. El rinoceronte y El Rey se muere de lonesco; Soledad de Unamuno; La loca de Chaillot de Giradoux; Romance de lobos de Valle- lnclán; Misericordia de Pérez Galdós; El círculo de tiza caucasiano de Brecht; La velada de Benicarió de Manuel Azaña, y Cuentos de los bosques de Viena de Odón van Horvath, son sólo algunas de las más de doscientas obras teatrales que jalonan su historial dramático. (Imágenes de la carrera de José Bódalo en pág. 88. Doscientos espectáculos de todo el mundo en el Festival de Londres Londres. Reuter, Efe. Alrededor de doscientos espectáculos de todo el mundo se presentan en Londres en el más ambicioso Festival de Teatro de la capital británica que jamás se haya visto, según sus promotores. En este certamen internacional, que comenzó el pasado día 15 y que finalizará el próximo 4 de agosto, participan grupos de Polonia, China, Corea del Sur, Italia, Yugoslavia, Canadá, holanda, Estados Unidos y España, entre otros países. Homo sapiens urbanus es uno de los montajes españoles en el Festival; se representa en una jaula del Zoo de Londres y está interpretado por el actor Antonio Vidal. Su intención es mostrar a sus semejantes lo ridículo que pueden llegar a ser los comportamientos, sociales y privados, del individuo moderno. Vidal ejercita ante el público sus peculiares habilidades: asearse frente al espejo, hacer ejercicio en una bicibleta fija, contestar al teléfono, resolver innumerables papeleos y trámites burocráticos... todo lo que el hombre urbano suele hacer habitualmente, con la notable excepción de los ritos del apareamiento. Mientras es observado, Vidal se dedica también a observar las caras del público, sus gestos, sus reacciones, que luego imitará fielmente. Todo ello sin pronunicar una sola palabra, sólo con el gesto, la expresión y la acción. También por parte española actúa el grupo catalán Els Comediants, con un espectáculo denominados Los demonios y, que según la crítica inglesa, es un montaje creativo y con garra. Este espectáculo fue mostrado hace un par de años en el Festival de Teatro de Aviñón y en el parque del Retiro de Madrid. También actúa el Teatro Polaco Nowy, que presenta el apocalíptico Fin de Europa con un total de sesenta y cinco actores. El Teatro Bahamutsi, de Johannesburgo, muestra dos obras sobre las tensiones raciales en el sur de África. Asimismo, hace su primera incursión como visita no comercial el conjunto de la Opera de Pekín, con una representación cómica. Corea del Sur participa con un espectáculo musical a cargo de Ko Oku Jin. Otra obra a destacar es la yugoslava del Teatro Mladinsko, una historia que versa sobre la revolución y que utiliza canciones y danzas. Este Festival Internacional, que, según el crítico de teatro Michaet Billington, es el más brillante de los certámenes de su especialidad, puede que celebre este año su última edición. El certamen está amenazado por la abolición del subsidio cultural que el Ayuntamiento de la capital británica le ofrece y, a no ser que Lord Gowrie, ministro de Cultura, pueda encontrar alguna alternativa para el próximo festival, que se celebrará en 1987, éste no se volverá a llevar a cabo. En lo que respecta a esta edición, el público londinense y un gran número de turistas extranjeros han podido disfrutar de un rico e inusual programa de Teatro Internacional. Sin embargo, a pesar de ser un certamen de gran categoría, no está lo suficientemente abierto a las compañías extranjeras, ya que no ofrece las condiciones necesarias para que participen un mayor número de países. ADIÓS A UN ACTOR En este verano inclemente, en silencio, casi de hurtadillas, después de haber resistido bravamente, se nos ha muerto José Bódalo. El, que tantas veces murió en olor de heroicidad, espectacularmente, en cien películas, ha dicho adiós sin un mutis siquiera, cuando se reponía de una larga y cruel enfermedad, que, al cabo, ha hecho crisis cuando casi nos habíamos acostumbrado a leer partes de mejoría. Actor, hijo de actores, José Bódalo deja atrás decenas de estrenos teatrales, casi un centenar de películas y una estela de actor completo, capaz de igualar en la comedia los registros con los que, naturalmente, producía en el drama Actor de voz prodigiosa, singularmente rica, Bódalo, sobrio y brillante a la vez en el gesto, sólido y efectivo siempre, comenzó su carrera cinematográfica a poco de acabada la guerra civil, con un tema bélicohistórico- patriótico, Alhucemas en 1947; luego vinieron las películas por decenas, y no todas buenas precisamente. De todo hubo, de todo hay en su carrera. Películas como Amaya Cristo negro El grano de mostaza Vamos a contar mentiras Educando a una idiota Títulos que imitan, simplemente, su flexibilidad. Pasar del juguete cómico al drama, de Paso a Valle- lnclán, de un título para entretener nada más, al Romance de lobos que ha quedado en la escena española como ejemplo de trabajo bien hecho, antología viva de un actor entendiendo y viviendo a un autor, profundos e importantes, hermanados ambos. Vital, con una tremenda capacidad de comunicación, dominador de los recursos de la escena y del plato, las películas de José Luis Garci le dieron, en los que han acabado por ser sus últimos años, un nuevo esplendor en lo que a cine se refiere. Su encarnación del médico asturiano, amigo del escritor exiliado que regresa a España en Volver a empezar la película del único Osear español hasta el momento, bastaría para fijar su nombre, indeleblemente además, en la historia íntima del cine español, con su humanidad de buena ley, su dramatismo vibrante y contenido, su emoción que traslucía sinceridad. Decir adiós a José Bódalo, a uno de los veteranos más completos y ejemplares de nuestra escena y nuestro cine resulta doloroso. Últimamente, tanto en La colmena o en Y al tercer año resucitó José, Pepe Bódalo, como en decenas de ocasiones anteriormente, dio medida de su talento, de su profesionalidad y de su saber estar. Su recuerdo, su hombría de bien, su apasionamiento por el arte y el deporte, su entrega como ser humano quedan con nosotros. Pedro CRESPO