Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
XIV ABC SÁBADO CULTURAL 13- iulio- 1985 -Biografía Con mi mejor recuerdo Francoise Sagan Editorial Plaza Janes Barcelona, 1985. 188 páginas sus Lecturas favoritas. Indudablemente incluye a Proust entre ellas, por algo esta mujer nacida en 1935 se llamaba Frangoise Quoriez, y, tras cambiarse el apellido, se Hamo Frangoise Sagan (Sagan es un personaje de A la busca del tiempo perdido He dejado para el final comentar el mejor y más interesante recuerdo de este libro. Cuando cuenta cómo, tras escribir y publicar una carta de amor para Jean- Paul Sartre, reanudó su amistad con el filósofo (lo había conocido algunos años antes) que le llevaría a cenar muchas veces con él, en el hemingwayano Closerie des Lilas, y a acompañarle hasta su muerte. Cuenta Sagan que un día, con Sartre casi ciego e impedido, escuchó que el escritor le decía: Empieza usted a cortarme pedazos de carne demasiado grandes. ¿Acaso me está perdiendo el respeto? Cierto es que Frangoise Sagan nunca será considerada una gran escritora, que nunca será Virginia Woolf, pero sí sabe enfocar sobre sus personajes una mirada tierna y sensible, que nos deja en las manos el agradable olor de una ligera pero encantadora agua de colonia: el de un tan lejano próximo pasado. Joaquín ARNAIZ Entre los fragmentos que nos quedan de un griego de la Jonia, Jenófanes, alrededor del 570 de la Era Antigua, hay uno que dice así: Alguien solía mantener estas conversaciones junto al fuego en invierno, blandamente recostado en el lecho mientras bebía el dulce vino y roía guisantes con a v i d e z ¿Qué e d a d t e n í a s cuando vinieron los persas? A veces lo más lej a n o es lo más cercano, y viceversa. ¿Cómo no imaginar ahora a dos adultos, sentados ante el güis- Francoise Sagan qui y el vídeo, diciendo: ¿Qué edad tenías cuando mayo del 68? ¿Qué hacías cuando Frangoise Hardy cantaba Tous les garcons et les filies Es curioso pensar en aquella Francia de los años cincuenta, existencial para los intelectuales, sólida en valores de izquierdas y valores de derechas, donde los jóvenes apenas se atrevían a abandonar la corbata como un gesto de terrible rebeldía, y en la cual un pudoroso desnudo (de la B. B. o un libro de una jovencita de diecinueve años publicado en 1954, Buenos días, tristeza de Frangoise Sagan, eran abominables asaltos al orden social. Desde entonces hasta ahora han ocurrido tantas cosas, han muerto tantos ¡lustres representantes del mundo pasado, se han dado tanto la vuelta todos los valores ¿acaso están de moda los valores sino como algo deliciosamente gaga? que realmente leer este libro de recuerdos de aquella Sagan, de aquella jovencita (que en este año cumple cincuenta) tan escandalosa es casi como entrar en el túnel del tiempo. Una sensación poderosamente triste y melancólica nos acoge repasando sus páginas: ¡ah, pero éramos así! pensemos. Casi nos parecen más cerca los griegos clásicos. Este libro de memorias, Con mi mejor recuerdo de la Sagan, es una recopilación de viñetas en sepia y oro viejo. A través de sucesivos capítulos la seguimos, por ejemplo, en su encuentro con Billie Hollyday en un Nueva York severa trampa para amables caminantes. Unos meses después pudo leer Sagan que Billie había muerto, sola, en un hospital de Nueva York, entre dos policías. También acompañamos a Sagan en sus permanentes caídas en el vicio del juego. Memorable su partida frente a Faruk. Otro de los capítulos, quizá URO de los más emocionantes, es e! de sus días pasados con el trío compuesto por Tennessee Williams, Carson McCullers y el arnigo- amante de ambos llamado Franco. Dulces y amargos son, dei mismo modo, otros episodios dedicados a La velocidad Orson Welles El teatro Rudolf Nureiev Saint- Tropez o Me llamo Ramón y soy alcohólico Ramón Draper Miralles Plaza y Janes Barcelona, 1985. 316 páginas Pocos autores serían capaces de relatar tan sin pudor, tan desnuda de justificaciones y adornos, una vida como la de Ramón Draper, siendo esa vida la propia. Quizá sólo un autor alcohólico pueda hacerlo. Precisamente, una de las en verdad escasas ventajas en esta vida de los alcohólicos redimidos reside en el hecho de haber tenido que mirarse a sí mismos y aceptar lo que vieran. Ramón Draper, autor y alcohólico, nos narra en este volumen tan expresivamente titulado muchísimos ejemplos de cómo en Alcohólicos anónimos las experiencias personales no sólo se cuentan a los compañeros, sino que esos relatos constituyen la terapia que mayor alivio proporciona a los que escuchan y, sobre todo, al que relata. Pero el propio Ramón es el mejor ejemplo de ello. Además de que pocos tienen de sí mismos una imagen tan clara como la de él y menos aún la retratarían con tal precisión, a Ramón Draper no le importa aparecer como lo que fue. Y fue de casi todo lo que consideramos lo peor. Por ello su vida no puede ser más representativa de la condición del alcohólico. Una condición- que en lá mayoría de las ocasiones resulta de reunir en una las experiencias de un mendigo, un presidiario, un drogadicto, un vagabundo, un loco y un suicida. En el relato de Draper- libro de una vida que se ilustra con numerosísimos ejemplos de otras, según van desarrollándose sus diferentes vicisitudes- hay de todo: cárceles civiles y militares, manicomios públicos y privados, barrios chinos de toda índole, bancos callejeros y portales abrigados. Hay violencia en la familia de clase media, desfalco en pequeñas empresas, robo de Bancos y un tabernero que la primera copa la sirve con embudo, por lo de los temblores. Y de todo ello participó Ramón Draper. El lector aprenderá también cómo puede un niño hacerse alcohólico y un ama de casa beberse tres litros de ginebra cada tarde sin que se le note. Son estos testimonios de lo más corriente entre los Alcohólicos Anónimos, segundo gran protagonista del libro como origen de todos los ejemplos que el mismo aporta y como movimiento asociativo internacional, de cuyas características y fundamentos ofrece nuestro autor copiosa información. Efectivamente, a él y a todos los compañeros de cuyas historias nos habla, Alcohólicos Anónimos les ayudó a alcanzar la sobriedad ayudándoles a reconocer sin tapujos su condición. Efectivamente, Me llamo... y soy alcohólico es la fórmula por la que, invariablemente, comienza un parlamento un miembro de A. A. Ramón Draper no podía ser una excepción, e incluso ha dado ese mismo título a su libro. Un libro que amena, clara y muy narrativamente nos deja conocer a fondo el mundo negro de los alcohólicos. Ana SALADO Novedades Editorial Blume. H. R. Lottman, La rive Gauche, intelectuales y política Grupo cultural Zero. Fernando González Lucini, Veinte años de canción en España (1963- 1983) Tomo 2. Libertad, identidad y amor Alfaguara, colección juvenil. Christine Nostlinger, Una historia familiar W. J. Corbett, Canción de pentecostés John Christopher, La bola de fuego T. Thorvall, Tomas, una semana de mayo Wolfgang Gabel, Hecho polvo S E. Hinton, Rebeldes Juan Manuel Gisbert, La aventura inmortal Ediciones 29. Paul Laurel, Naturaleza y vida. Poliglotifonias y Ecos del viento Techos. Pasquale Stanislao Mancini, Sobre la nacionalidad Jean Jacques Rousseau, Discurso sobre la Economía política Rudoií Hiíferding, El capital financiero Taurus. Jorge Guillen, El argumento de la obra Ediciones Escuriaienses. Varios autores, Los agustinos en el Monasterio de El Escoria! (1885- 1935) Plaza Janes. Francoise Sagan, Con mi mejor recuerdo Carlos Semprún Maura, Las barricadas solitarias León Uris, Grito de guerra Alberto Vázquez Figueroa, Maradentro Emilio Romero, Retrato de mujeres en la corte del Rey Juan Carlos