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c El carnicero intriga y crónica costumbrista Los Chunguitos, su turno en Tatuaje Al igual que hiciera con la figura de El Fary el segundo programa de Tatuaje el espacio que dirige José Miguel Ullán se parará hoy en el encastado grupo Los Chunguitos. Una biografía musical y novelada donde el trío extremeño, seguidor en un principio del sonido caño roto y última conquista de la línea dura de la posvanguardia, desenvaina entre rumbas calés la chispa de su vida, que lleva el título de Con el agua al cuello Junto a ellos, y para hablar de los avatares de la existencia, aparecen algunos de los componentes de su familia, como sus hermanas, el ultrarradiante dúo Azúcar Moreno, que aseguran haber tenido que achicar agua muchas veces de su chabola, por eso siempre deci- Stéphane Audran hace un inmejorable trabajo en El carnicero de Claude Chabrol. 1970. Color. Noventa minutos. Hoy, a las diez menos veinticinco, por la Primera Cadena, en Sesión de noche Pertenece la película a la mejor etapa de su realizador, que se sitúa entre los últimos años sesenta y los primeros setenta, lo que no supone que antes o después Chabrol no haya dirigido, junto a trabajos puramente rutinarios, obras admirables. Pero es en el lapso ci- tado cuando parece encontrar, a raíz de Champagne para un asesino su camino, el de la intriga policiaca aliada a la crónica de costumbres y al análisis del comportamiento de personajes en crisis y marcados por su pertenencia a una clase social, de preferencia la burguesía urbana. Es El carnicero no obstante, si no un filme rural sí situado en un muy pequeño núcleo de población, y está, en cualquier caso, a la altura de los que se desarrollan en la ciudad. Tanto el personaje que le da título como la maestra con la que le unen extraños lazos, a los que no es ajena la mutua fascinación, están tratados con mano maestra, al igual que los más episódicos. Y sin que la intriga sea lo esencial de la trama, funciona, en todo caso, perfectamente. Como lo hace la película en todos sus aspectos. Destaca, entre ellos, la interpretación. Jean Yanne, un actor básicamente cómico, asume un cometido dramático con tanta convicción como talento. Y la exquisita Stéphane Audran, en la llamada vida real Madame Chabrol, hace un trabajo lleno de matices, tan excelente como el que llevara a cabo en otros títulos de su marido, como el recientemente ofrecido por TVE Aunque algo hortera, el traje del héroe Al amanecer es de lo más efectivo Los Chunguitos, hoy en Tatuaje mos que nuestra vida ha sido como una historia del comandante Cousteau También aparecerá la actriz Rosalía Dans, que suele prestar su paisaje a este programa. El gran héroe americano aterriza de nuevo en TVE Para que desaparezca el sofoco melodramático de Falcon Crest cuya visión se convirtió durante el mes pasado en la actividad más importante de la sobremesa, TVE comienza a emitir hoy dieciséis nuevos capítulos de la serie El gran héroe americano Con el fin de poner en orden estas nuevas aventuras del profesor Art Hinkley, la serie comienza con el primer capítulo que se vio el pasado año, en el que el protagonista recibe de unos extraterrestres un traje con poderes especiales y un manual para su manejo. -Detrás de la pantalla Los Informativos siguen acumulando, solapando y distribuyendo- -según cada Telediario, de la Campoy a Lobatón- -pequeñas crueldades, en la línea inducida dialécticamente por el señor Guerra de que la historia es cruel Pequeñas o grandes, según de qué parte de la pantalla nos coloquemos. Por ejemplo, el lead introductorio a los graves atentados, ya plurales, del chiísmo en la Gran Vía, se llenó de confusión, al relacionarlo todo con los de Roma, de tal manera que en la audiencia se preguntaron pero ¿dónde ocurrieron realmente? Viejo truco el de soslayar la intensidad de una acción por superposición de otra ocurrida a distancia, y que se agrava si se alude, además, la historia próxima. ¿No habíamos quedado, señor Sopeña, en que el archivo está ahí para usarlo y curar a los desmemoriados? ¿Por qué no se sacaron otros atentados de la misma raíz libanesa, el último en un restaurante de la carretera Madrid Barcelona? Sale Lobatón y, más tarde, Rosa María Mateo con el PEQUEÑAS CRUELDADES tema del espionaje; el primero la relación no de España- Argelia- que por cierto no tiene paren- en todos sus puntos conflictivos, tesco con Guerra, salvo el de la sino, exactamente, en los coafinidad político informativa- no rrespondientes a las reiteradas indica quiénes son o pudieran visitas del vicepresidente- -gas, ser las personas aforadas y Sahara, pesca- pero eludiendo nos deja sin recurrir a archivo, deudas, tensiones, impagos y una vez m á s la s e g u n d a otros detalles, entre ellos el pasa también de documen- paso de emigrantes. Se ve que taje, aunque introduce una interlos argelinos son amigos de vención fugaz de Ruiz GallarGorbachov y poco de Kissinger. dón, ¿no era ocasión para una Parte de esta entrevista, dada a entrevista en directo en el propio las nueve, se repite a las doce y set del Telediario? O en un todo queda en casa. Bien. A Punto y aparte que se puso Oriente, audición, y a Reagan, al rojo vivo indumentario con perdigón. una entrevista de Elena Martí en Argel con el presidente Chadli. Inadmisible la pequeña cruel ¡Qué distinto tono, intensidad de dad de interferir continuamente diálogo, relación interlocutora la crónica de la final de la Copa personaje, a aquella otra al ge- por parte del responsable de los neral norteamericano Vernon deportes en Televisión. Mareó, Walters! ¡Se siente, se siente, cambió, interrumpió, matizó, etque el tercer mundo está precétera, a Jesús Alvarez, quien, sente! Hacía años que no se ha- en vista de todo, resumió los alcía por la pantalla una compare- tercados en el campo en razón cencia tan sosegada en la pura de la excesiva presencia de la línea oficialista del señor Guerra, Policía Nacional. Eso no es separa compensar. Se desarrolló, rio. Esa no es una opinión digna punto por punto, una crónica de del medio; primero, porque es una hipótesis indemostrable ¿no ocurrió lo contrario en el estadio de Heysel? y, segundo, ¿no se hubieran dicho al revés si, de hecho, los bárbaros protagonistas hubieran tenido terreno libre y posibilidad, que lo intentar o n de s a l t a r y a s a l t a r el campo? La víspera y el prólogo ciudadano de los bárbaros justificaban esta seguridad; si no, que pregunten por los establecimientos de la Castellana, de la plaza de Castilla a Recoletos, el sábado por la noche. Televisión no condenó taxativamente, con arreglo a los principios básicos de la programación, el suceso. ¿Por qué ¿A quién hay que respetar? ¿solamente al que desguaza barras, tuberías de los servicios higiénicos, acumula botellas, etcétera, para armar camorra, o al ciudadano que paga, está y acude al estadio en ciudadanía y pura expectación deportiva? Vamos a ser serios, con el Norte y con el Sur, porque el diálogo es para todos y la televisión, lo mismo. SPECTATOR MIÉRCOLES 3- 7- 85 A B C 109