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VIH ABC Novela- SÁBADO CULTURAL 22- junio- 1985 Biografía El tinturen traído de Cuba Pilar Cibreiro Ediciones Alfaguara Madrid, 1985. 113 páginas Tras un largo período de tiempo durante el cual las editoriales españolas no publicaban más que a novelistas consagrados, los escritores de ficción jóvenes, o simplemente inéditos, comienzan a encontrar oportunidades de darse a conocer, lo que no sólo es de justicia, sino que constituye una garantía de que nuestra narrativa no acabará anquilosándose. Entre esos escritores jóvenes no publicados aún se cuenta Pilar Cibreiro, gallega, nacida en 1952, que vivió unos años en Londres y se encuentra acPilar Cibreiro tualmente instalada en Madrid, y autora de varios libros de poemas, sin editar todavía, y de uno de relatos, éste que nos ocupa, de interés innegable. Escrito, según confesión de la autora, teniendo como punto de referencia Antología de Spoon River, la estremecedora colección poemática de Edgar Lee Masters, El cinturón traído de Cuba es un libro integrado por viñetas narrativas que evocan las vidas de algunos habitantes, aún vivos o ya muertos, de Villaboa, el pueblo ferrolense del que es natural Cibreiro. Dejando aparte las diferencias de calidad, que innegable y lógicamente son grandes, lo que distingue el libro español del norteamericano es la distinta actitud de sus respectivos autores ante aquello de lo que hablan. En efecto, mientras que Edgar Lee Masters escribe equilibrando sátira y comprensión profunda de la tragicidad de lo banal, y desde un punto de vista que no es ni masculino ni femenino en sí, Pilar Cibreiro lo hace buscando forzadamente le poetización de lo real, considerándose más grande que sus personajes- l o cual le veda el acceso a la intimidad última de los mismos- y desde una perspectiva tradicionalmente femenina a pesar de su progresismo de superficie. Femenina- e n sentido restrictivo- es, por ejemplo, la elección de sus temas: nostalgia de lo tradicional, de lo pequeño y cerrado; exaltación del amor concebido como un estado en el cual la mujer no puede realizarse por completo y hacia el que se tienen sentimientos ambivalentes; rechazo de la abstracción mental, etcétera. Femenino- e n el mismo sentido- es también su tendencia a crear misterio con medios espúreos: un equivalente al te enseño y no te enseño, al te dejo entrever para que imagines, con objeto de revalorizar artificialmente lo que no se acierta a poner en valor de un modo natura! o lo que en el fondo no se valora. Y femenino es, en fin, ese sentimiento de inferioridad frente al hombre, ese creer que el papel tradicionalmente asignado por la sociedad a cada uno de los sexos tiene un fundamento metafísico, que subyacen a la presentación en el libro de los personajes, al relato de sus vidas. Yo pienso que sólo se puede acceder a la gran literatura una vez que se ha asumido la condición de hombre o de mujer en plenitud, que uno se veda el paso a la grandeza literaria si no se autodepura previamente al respecto a fin de estar preparado para el enfrentamiento con lo esencial. Y encuentro en el libro de Pilar Cibreiro una prueba de ello; su sujeción, seguramente inconsciente, a los esquemas del machismo le ha estorbado el entendimiento en profundidad de los destinos que evoca, del verdadero drama humano, y la ha abocado a un fatalismo que, al actuar como un deux ex machina a lo largo de sus relatos, priva de verosimilitud última a éstos. Para convencerse de lo bien sentado de lo que precede, basta- c r e o- con considerar las variaciones de estilo que se producen a lo largo de El cinturón traído de Cuba, y con extraer de ellas las conclusiones pertinentes. ¿Cuáles son esas variaciones? Las que llevan de la sofisticación verbal de los relatos iniciales a la relativa desnudez de los últimos. Extremadamente alquitarado, el estilo de esos relatos iniciales es el de un poeta que aborda por primera vez la ficción y no cree del todo en ias virtudes propias del relato, en la capacidad de éste para fundamentarse a sí mismo, razón por la cual sé siente impelido a proporcionarle hondura mediante la alquimia verbal. ¿Consecuencias de ello? el misterio vacuo, artificial, del que hablé más arriba, y la poetización exterior, espúrea, de lo que no es poético en sí; o mejor, de aquello cuya poesía no se acierta a sacar a luz con medios estrictamente narrativos. En los relatos finales, relativamente desnudos. la carencia de adornos deja claramente al descubierto que Cibreiro se torna banal cuando simplemente narra, lo cual permite al lector deducir que la mayor complejidad de los primeros es únicamente verbal. Nos encontramos, en suma, ante una escritora que podrá abordar en el futuro empresas importantes, pero sólo si no se siente confirmada en su posición actual frente a la ficción por el previsible éxito de El cinturón traído de Cuba, pero sólo si renuncia a la facilidad de los juegos verbales y busca en lo específicamente narrativo el camino no hacia lo bello sino hacia lo verdadero. Pilar Cibreiro es, en cualquier caso, una escritora cuya carrera hay que seguir con atención. Leopoldo AZANCOT Descubriendo al general Graham Greene Editorial Plaza Janes Barcelona, 1985. 221 páginas Nadie va a descubrir ahora, desde luego, el talento de escritor y la capacidad narrativa de Graham Greene, salvo algunos lectores ciertamente desinformados y algunos editores relativamente sagaces que han visto en su edición y reedición una fuente de saneados ingresos. Graham Greene tiene desde hace mucho tiempo una debilidad por los temas iberoamericanos. Novelas como El poder y la gloria Los comediantes El cónsul honorario prueban el excelente uso que el gran novelista inglés hizo en su momento del color local de Cuba, Haití o Paraguay. Pero una golondrina no hace verano y no siempre que el señor Greene escribe sobre Iberoamérica tiene por qué acertar. Su más reciente libro lo prueba fehacientemente. En 1976, y sin que el mismo Greene supiese muy bien por qué, el general Ornar Torrijos, presidente de Panamá y líder populista de su país hasta su dramático fallecimiento, le invitó a que visitara esta república centroamericana y advirtiera por sí mismo los cambios que se estaban produciendo tras el golpe de Estado militar promovido por el propio Torrijos y su Guardia Nacional. Se trataba, sin duda, de una tentativa más para mejorar ¡a imagen internacional del cálido y minúsculo país, una más de cuantas a lo largo y ancho del globo suelen desarrollar los regímenes totalitarios, autoritarios, o simplemente deseosos de ofrecer una visión más acorde con sus intereses o necesidades. Cualquier periodista un poco bregado en lides internacionales sabe muy bien que tales invitaciones apenas exigen por parte del beneficiario más que una dosis suplementaria de paciencia y circunspección. Ya se sabe que el discurso del Poder es siempre igual. Greene llegó, pues, a Panamá; conoció a Torrijos y a su lugarteniente, y guardaespaldas, el profesor marxista- ieninista Chuchu y quedó prendado con aquella experiencia ciertamente original, aunque un poco alejada del modelo parlamentario inglés. Reflejo de la fascinación que le produjo Torrijos es este libro. Un libro mediocre, digámoslo ya de una vez. Y que se limita a repetir en el terreno ideológico las, opiniones del anfitrión sin someterlas al más mínimo amago de duda o crítica. Un libro- conviene también señalarlo- lleno de errores de bulto, equivocaciones y candidas apreciaciones sobre la vida y destino de los países del istmo. Sólo de vez en vez aflora en esté texto hagiográfico la vena descriptiva de Greene y su capacidad nada común de hilvanar historias e inventar personajes. Ya con Monseñor Quijote el anciano novelista británico había hecho una obra de dudoso valor artístico y nulo interés social. Todos sus fieles y entusiastas lectores esperábamos que se tratase de un error pasajero. Pero este libro de circunstancias demuestra que la mala racha de Greene desgraciadamente sigue. Alberto MIGUEZ