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MADRID, NUMERO CINCUENTA JUEVES 24.849 PESETAS DOMICILIO SOCIAL S E R R A NO 61 2 8 O 6- M A D R I D 13 DE J U N I O 1985 DL: M- 13- 58. PAGS. 136 El Rey destaca los ideales de libertad que vinculan a España y a Europa La CEE cree que la ampliación ayudará a resolver su crisis interna Satisfacción por la apertura del nuevo proceso histórico en el continente Madrid. José A. Sentís a pesar de una antigua vocación europea. Sin embargo, tampoco ayer podía ser completa la alegría, porque el terrorismo de ETA quiso dejar su marca- d o s atentados consecutivos en Madrid y otro en Vizcaya- con el desesperado deseo de ensangrentar cada momento en que se produce un avance democrático o un fortalecimiento de la estabilidad política. Europa El solemne acto de ampliación de la Comunidad se convertía en un acto de fe en Europa añadió Felipe González, que expresó un deseo que engarza con la innegable crisis que pretende superar esa misma Europa. La esperanza de lograr una Europa más justa, mas solidaria y más unida Solemne firma del Tratado de adhesión a la Comunidad Europea La solemne firma del Tratado de Adhesión de España a las Comunidades Europeas, en ceremonia presidida por Su Majestad el Rey, cerraba ayer un largo capítulo de la historia de nuestro país y dejaba abierta una puerta hacia el futuro. Un día para la celebración y el recuerdo porque rompía el aislamiento que durante lustros ha padecido la sociedad española Pero la acción individual, indiscriminada, de ETA, con tener toda la espectacularidad de la violencia, no podía borrar ayer una operación de Estado, como es el definitivo paso hacia la integración en las instituciones comunes de la Europa democrática. Un hecho que venía a reconocer una realidad anterior: el sentimiento de pertenencia que España tiene desde largo tiempo atrás respecto a Europa. Justamente este sentido de la incorporación a la CEE fue resaltado por el Rey en el acto que rubricaba la adhesión, ante la presencia de altos representantes de las naciones con las que nuestro país entra ahora en acuerdo multilateral. Seis primeros ministros, titulares de Asuntos Exteriores del resto de los países comunitarios, los dirigentes de la propia CEE, el Gobierno español en pleno, las principales autoridades del Estado, el jefe de la oposición y los líderes de las fuerzas políticas, las autoridades autonómicas, ex presidentes del Gobierno y representantes de las letras, las ciencias y las artes subrayaban la ceremonia que tuvo como marco el Palacio Real de Madrid. Para el Rey, este refrendo internacional encarnaba lo que el pueblo español entiende por Europa: los principios de libertad, igualdad, pluralismo y justicia que también presiden la Constitución española España en Europa, como reconocimiento de esa realidad de nuestro país que a lo largo de la historia ha estado presente en los principales esfuerzos de Europa y se propone seguir estándolo Su Majestad subrayó, luego, el sentido que tiene la adhesión española a la Comunidad: el recuerdo de que el viejo continente no puede dejar de lado su vocación transeuropea sino que deberá tener en cuenta al resto de los pueblos- d e habla hispánica, árabes o africanos- Una sugerencia respecto al papel que España tiene como interlocutor europeo de otras culturas. El ingreso de España y Portugal pasaba, en las palabras del Rey, de ser una mera ampliación, a convertirse en un cambio cuali- tativo: Más allá de la voluntad común de construir una Europa unida la ampliación de las Comunidades constituye un objetivo que llena de esperanza nuestro futuro El Rey aseguró que España asumiría la responsabilidad y el compromiso que los Gobiernos españoles sabrán cumplir Por su parte, el presidente del Gobierno, Felipe González, resaltó en el acto el apoyo del pueblo español a través de sus fuerzas políticas en el empeño de la integración, una cuestión de Estado que reflejaba el deseo abrumadoramente mayoritario de los ciudadanos, para los que la integración de España en Europa se identificaba con la participación en los ideales de libertad, progreso y democracia Comienza, según Felipe González, una nueva etapa histórica, cargada de retos y promesas, tras el fruto logrado después de una negociación de ocho años. España recupera el sentido de su historia al conjugar el legado del pasado y su evidencia de ser Europa con la realidad presente de estar en las instituciones europeas El presidente del Gobierno, que expresaba la satisfacción por la conclusión de un duro proceso negociador, hizo también una referencia significativa a las repercusiones económicas que el Tratado tiene para España: Será un esfuerzo de adaptación, porque nos sumamos con retraso a un proceso ya en marcha- d i j o- Con el esfuerzo de todos podremos afrontar el reto de la modernización económica, social y tecnológica para cruzar con confianza el umbral de la próxima centuria Ni carga, ni obstáculo para la Comunidad, sino colaboradores de su progreso porque la unidad es el único futuro posible para Punto de partida Por parte dé los representantes de las instituciones comunitarias hablaron en el acto el presidente del Consejo de Ministros de la Comunidad, Giulio Andreotti; el de la Comisión Europea, Jacques Delors, y el primer ministro italiano, Bettino Craxi. Andreotti resaltó el encuentro de Europa con un país siempre protagonista de la historia europea, que dispone de estructuras avanzadas desde el punto de vista económico y de sólidos lazos en el campo internacional El presidente del Consejo ministerial comunitario daba pie también a una de las consideraciones políticas que han pesado en la entrada de España en la CEE. Su capacidad de interlocución con otros países, como los iberoamericanos, hacia los que España ha demostrado una fuerte proyección basada en su historia común. Otro aspeto no desdeñable de las preocupaciones de la Comunidad, como son las propias salidas a su crisis interna, eran valoradas por Andreotti: el relanzamiento europeo a partir de la próxima cumbre de Milán. La misma inquietud por el futuro de la Comunidad fue expresado por Delors, porque hay que dar la espalda a nuestras divisiones y unir nuestras fuerzas Delors también defendió el Tratado- como lo había hecho González- al asegurar que la integración era beneficiosa y equilibrada para España. Ha sido una dura negociación, vino a decir, pero ha concluido felizmente: Os necesitábamos recalcó el presidente de la Comisión Europea. E igualmente para Craxi: Este es un punto de partida y no de llegada fundamental para el porvenir de Europa. ETA perpetró ayer cuatro asesinatos (Págs. 27 a 33)