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Anna Lóscher Instituto Alemán Zurbarán, 21 ACIDA en München (Alemania) y afincada en España desde 1966, Anna Lóscher comienza, por afición, a dedicarse al dibujo, la acuarela y la fotografía y hace unos diez años se entrega por completo al arte fotográfico, exponiendo individualmente sus trabajos en Redor y Ramón Duran. Lo que ahora presenta en el Instituto Alemán son treinta y seis obras en color y negro, la mitad de las cuales están dedicadas a los pimientos y otras verduras, que Anna Lose her reproduce con un realismo asombroso y que en sus escorzos variados recuerdan a veces cuerpos humanos. Exposición realizada con ampliaciones de gran perfección técnica que la autora aplica también a otros temas (puertas, muros) semejantes a composiciones abstractas. La selección de fragmentos corroídos por la intemperie es muy acertada, lo mismo que la inclusión en la muestra de algunas ampliaciones que, como preparaciones microscópicas, nos desvelan los secretos del mundo vegetal, Pero es, sobre todo, la serie de los pimientos, aureolada de una cierta sensualidad de las formas y los colores, lo que más Hasta el 24 de mayo De 10 a 13 y de 17 a 21 Abril, Mayte Muñoz y Tórculo Hasta el 22, el 23 y el 25 de mayo Arenal, 18, Manuel silvela, 2 y Claudio Coello, 17 De 11 a 14 y de 17 a 21 Resino, Clota y Peinado de las artes ABC N J Pimiento de Lóscher llama la atención en esta colección de fotografías de Ana Lóscher, excelente profesional y artista sensible, no adscrita a ninguna tendencia, pero estudiosa de los estilos y las corrientes más importantes del siglo en lo que se refiere a la fotografía de la realidad. OSÉ Luis Resino (Badajoz, 1950) es uno de esos pintores que fijaron hace años su residencia en el Rastro madrileño. Esta fijación, sin afectar la esencia de su pintura, sí ha influido en la temática que, dentro de un cierto hiperrealismo, se complace en la representación de rincones y objetos, de patinillos, lavaderos, solares, chabolas, verjas y macetas: toda una visión de la vida cotidiana en los barrios antiguos y viejos de Madrid. Pero no utiliza los elementos surreales propios de hiper sino que se inclina más bien hacia ese neorromanticismo que en la poesía, la música y la pintura, encuentra seguidores entre los jóvenes, tal vez hastiados de materialismo. Estas dieciocho obras de Resino (que incluye algunas figuras) es muy representativa de su estilo y de su color, bastante apa- Pintura de Resino gado voluntariamente y a veces oscuro, como si quisiera eludir todo exceso en esta crónica de la mediocridad, en este canto a la sencillez de las gentes y las cosas sencillas. José Royo Galería Sokoa Claudio Coello, 25 ENTRO de la pintura valenciana coexisten tendencias muy variadas que, partiendo de un común origen impresionista, se diversifican en multitud de escuelas, a cual más rica en color y más preocupada por la luz. A una de estas escuelas pertenece José Royo, más cercano a un cierto impresionismo europeo y que, en ocasiones, se aproxima al expresionismo de un Kokoshcka, con su apoteosis de pinceladas ondulantes, sensuales, luminosas, que crean la atmósfera y la descomponen en trazos y pinceladas de color. Son estas vibraciones lo más característico de José Royo, quien, basándose en la seguridad de un excelente dibujo, consigue dibujar con los colores una galería de figuras, en interiores y en exteriores, típicamente regionales. No es Royo un pintor realista, sino un creador libre que se basa en la realidad, pero que la transforma, la elabora, la destruye, la traduce a sus impresiones más fugaces. Esta vibración constante de su pintura no produce, sin embargo, sensación de movimiento, sino de vida latente, que, cuando se remansa (por ejemplo, en Penumbra En Hasta el 31 de mayo De 11 a 14 y 17,30 a 21 D LBERT Clota Gras (Barcelona, 1928) no es demasiado conocido en Madrid y es una lástima, pues sus paisajes encontrarían en el público de la capital muchos admiradores. Tal vez porque se trata de un paisaje de la realidad hecha ensueño, del color pasado por la nostalgia y el tiempo, de la luz de otra época, que nos traslada al universo de las revistas ilustradas de principios de siglo, cuando toda era (o parecía ser) amable y ordenado. Como ordenados están estos treinta óleos en los que, de improviso, encontramos una composición orientalizante, unos lagos y ríos de cuento de hadas, una naturaleza silenciosa, sin edificar, sin habitar. Y todo ello servido con un óleo de excelente calidad, de excelente y cuidado color, de ambientes que nos hacen pensar, con Francesc Galí, que el es- A Paisaje de Clota píritu siempre vivo del romanticismo es el que empuja los pinceles de Albert Clota. Romanticismo de buena ley, digno y melancólico, pero sin ceder a la tentación de lo efectista, ni al lirismo exagerado ni al título conceptual que pudiera turbar la serena calma de estas composiciones ejemplares y llenas de belleza. L Peinándose óleo la sombra Maternidad Mujer con tinaja nos sugiere la presencia de otros mundos paralelos y que, cuando centra el interés en algún objeto, nos sorprende con efectos de profundidad inquietantes (como en Desayuno Es ésta una pintura, como escribe Mario Antolín, gozosamente realizada, rica en materia, espontánea y libre, que se nos ofrece sin pedantería y sin disfraz Y que, dentro de una cierta medida, posee una singular modernidad. A pintura de Francisco Peinado (Málaga, 1941) evolucionó de una fantasía neosurrealista a una nueva figuración expresionista llena de dramatismo. Pero lo que ahora expone en la sala Tórculo (ocho grabados, quince dibujos y quince acuarelas) pertenece por igual a ambas tendencias y, en ciertos casos, a otra aún más sencilla: la de sus dibujos limpios, sencillos y creativos, ejecutados a la tinta china con plumilla. Peinado se muestra aquí como excelente aguafortista, con temas nuevos (excepto un Dragón de 1983) que incluyen paisajes, interiores, niños y árboles. Más fantásticos son algunos dibujos, pero limpios de ejecución y sin esas zonas oscuras y turbias que caracterizan su pintura. Las acuarelas son claras, en general, aunque de cuando en cuando aparezcan sus obsesio- Acuarela de Peinado nes violentas y sanguinarias, que son conflictos manifiestos o catarsis plásticas. Para él- escribe Antonio AbadTM, la representación es la deformidad constante de las cosas, de los seres, de los ámbitos que transcribe. Deformidad transmutada en arte, sin que importe la técnica elegida, sin que el autor soslaye ningún aspecto de esa realidad deformada desde dentro, profundamente ABC JUEVES 16- 5- 85 119