Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC, póg. 42 SOCIEDAD DOMINGO 12- 5- 85 La detención de José María Jarabo fue un caso claro de colaboración ciudadana El comisario Viqueira relata cómo hizo la investigación Madrid. A. Semprún Guillen A principios del mes de julio de 1953, Antonio Viqueira Hinojosa, un inspector de Policía que con el correr del tiempo se haría legendario dentro de la Brigada de Investigación Criminal, entró con un compañero en la cafetería La Concha de la plaza de Santa Bárbara. Allí, acodado en la barra, descubrió a un antiguo conocido que le saludo respetuosamente. Era José María Jarabo Pérez- Morris, un juerguista madrileño al que Viqueira había detenido unos años atrás por una estafa de poca monta. La próxima vez que se vieran, José María Jarabo habría iniciado ya el largo camino hacia ei patíbulo. Detrás quedaban cuatro asesinatos y una investigación que ha pasado a ser clásica en los anales de la Policía. Antonio Viqueira se encarga actualmente de reorganizar el museo de la Policía, en el mismo edificio donde ejerció como profesor de investigación criminal durante más de veinte años; prácticamente todos los mandos del Cuerpo Superior de Policía han sido alumnos suyos. El caso Jarabo fue uno de los hitos de su carrera y como tal lo recuerda hasta en sus más mínimos detalles. Para mí, José María Jarabo no era más que un vividor simpático. Uno de aquellos personajes extravagantes que dieron cierto carácter a aquel Madrid maravilloso de finales de los años cincuenta. A veces se le podía ver en las terrazas de la Gran Vía con un mono titi sobre el hombro derecho o tocado con un gran sombrero tejano. Siempre quería llamar la atención, siempre estaba rodeado de mujeres... La última vez le detuve por una pequeña estafa. No recuerdo bien el caso, pero me parece que se había ido de la pensión sin pagar. Era un mujeriego y un bebedor, a veces camorrista, aunque nunca le consideré el tipo de hombre que se convierte en un asesino. despecho. El estaba perdidamente enamorado de una mujer casada, una inglesa, que le prestó un anillo para empeñar. Luego intentó recuperarlo porque ella lo necesitaba para mantener su buen nombre. Ahí comenzó todo. También creo que él, que vivía del cuento y del pequeño engaño, no toleró que otros le quisieran estafar. Pero Jarabo no asesinó sólo a los dos socios del negocio de empeño y compra- venta. También acabó con la esposa de uno de ellos y con una sirvienta. De haber matado sólo a los hombres, es posible que la defensa le hubiera librado del garrote, pero la muerte de las mujeres, absolutamente premeditada, no tenía justificación. Cuando le condenaron sentí pena por aquel Jarabo de antes del 19 de julio, por el juerguista y vividor, no por el asesino. El hoy comisario Viqueira se encargó del caso porque el 21 de julio, el día que se descubrió el primer cadáver, su grupo estaba de guardia en la Brigada de Investigación Criminal. Nos avisaron del hallazgo de un hombre asesinado en una tienda de la calle Sainz de Baranda, 19. El muerto era uno de los socios, Félix López Robledo, y aunque fue el primer cuerpo que encontramos, había sido su última víctima. De la investigación, Antonio Viqueira recuerda que Jarabo llamó a la tienda de Sainz de Baranda, cuando él estaba realizando la inspección ocular. Descolgué el teléfono y un hombre preguntó por Félix López. Dijo que se llamaba Morris, que era un amigo del comerciante, que llevaba varias horas intentando hablar y, al final, pidió que se pusiera la mujer de Félix, Angeles Mayoral. El nombre de Morris me produjo un efecto extraño; me invadió una sensación muy particular. ¡Yo conocía a ese hombre! En aquel momento no podía ponerle un rostro, pero esa idea no me abandonó a lo largo de toda la investigación. El cometió un error: llamó a la tienda diciendo que era Morris, sin saber que era yo el que estaba al teléfono y después se suicide puede hacer desaparecer el arma. El comisario Viqueira mantiene aún hoy que los crímenes de la calle Lope de Rueda no se cometieron en la forma que reconoció Jarabo. Para él, el asesino mató primero a la sirvienta y esperó oculto en algún lugar dé la casa a que llegara el matrimonio. Al marido le sorprendió en el cuarto de baño nada más ¡legar de la calle y a su esposa, María Alonso Bravo, en el dormitorio, cuando apenas le había dado tiempo a quitarse un guante. Jarabo confesaría que se entrevistó primero con Emilio Fernández y que tras una discusión le disparó. Después mató a Paulina con el cuchillo que estaba usando para preparar la cena. Pero el comisario no cree én las confesiones. Para mí lo único que cuenta son las pruebas. Si Paulina hubiera oído el primer disparo habría intentado huir. Además, no la golpeó con la culata de la pistola, sino con una plancha, cuando ya la había trasladado al dormitorio. Paulina había pasado la tarde hablando con una sirvienta vecina, por eso no le dio tiempo a preparar la cena. Si su señor hubiera estado en casa, Paulina no se habría entretenido tanto. Para nosotros, dice Viqueira, el asunto estaba claro. Por eso volví a interrogar a ¡a mujer de Félix, quería saber todo sobre aquel amigo de su marido que había llamado por teléfono. Angeles Mayoral lo describió como un hombre violento que siempre lleva pistola El comisario reconoce que aún no había conseguido relacionar a Morris con Jarabo. Hubiera sido cuestión de tiempo y de archivo, pero la verdad es que su detención fue un caso de colaboración ciudadana. El empleado de una tintorería se extrañó al ver las manchas de sangre en el traje de un cliente y nos llamó. Le detuvimos cuando iba a recoger la Prensa. Era Jarabo Pérez- Morris y supe que ya estaba resuelto el caso. Quijotismo Antonio Viqueira cree que José María Jarabo mató por una mezcla de quijotismo y PINAR DE CHAMARTIN ARTURO SORIA, 334- JAZMÍN. 9 ÉNCALAD OR VIVIENDAS VENTA LIBRE de 1, 4 y 5 dormitorios Inmobiliaria constructora Eugenia de Montijo, S. A. Teléfono 766 65 90 MALLORCA 18 AMPLIOS APARTAMENTOS DE LUJO LLAVE EN MANO CON PISCINA Y TENIS JUNTO PUERTO DEPORTIVO Y CAMPO DE GOLF ZONA EN CONSTANTE REVALOR 1 ZACION Ambiente de artificio Según nos contó el comisario, desde entonces trabajó con el presentimiento de que ese Morris podía ser el culpable. Cuando descubrimos los cadáveres en la casa de Lope de Rueda, 57, todo el escenario tenía un ambiente de artificio. Las copas manchadas de carmín, la pobre Paulina Ramos con su bata a rayas blancas y azules tendida en la cama en una posición obscena... el asesino había tratado de despistarnos, pero cometió errores de bulto. Por ejemplo, dejó el cabezal sin funda que había utilizado para dormir en el sofá del salón. Aquello demostraba la presencia de una cuarta persona y, además, no abandonó el arma homicida. Nadie que mate POR AMPLIACIÓN EMPRESA DE PRODUCTOS QUÍMICOS DE LIMPIEZA Y DETERGENTES NECESITA Aporte 10.000.000 de pesetas. Buenos beneficios. Interesados, dirigirse al Apartado de Correos número 35, Alcorcen (Madrid) CONJUNTO: PORTO CARI PARK PROMUEVE: 1 NDORCA, S. A. VELAZQUEZ, 93- 28006 MADRID kv TELFS: 413 80 54 60